"Apostar por la educación agropecuaria no es mirar al pasado, es financiar el futuro". Entrevista al Ing. Agr Fernando Mousegne
Con motivo del Día Nacional de la Enseñanza Agropecuaria —que se celebra cada 6 de agosto en conmemoración del inicio de las clases en la Escuela de Agronomía y Veterinaria de Santa Catalina en 1883—, la Secretaría de Prensa conversó con el Ing. Agr. Mg. Fernando Mousegne, docente de la carrera de Agronomía en la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinaria del Campus Universitario «Nuestra Señora del Pilar» de la Universidad del Salvador (USAL). A través de un recorrido histórico, pedagógico y productivo, el especialista repasa la evolución de la enseñanza agropecuaria en Argentina, los retos metodológicos frente a las nuevas generaciones y el rol de las tecnologías emergentes en la formación de los futuros profesionales del sector.
Al consultar al Ing. Agr. Mg. Fernando Mousegne, quien lleva 25 años en la docencia universitaria y tiene a su cargo el tramo final de la Carrera, sobre qué peso tiene esa herencia hoy en su día a día como docente, señaló: “Esa herencia es una orientación permanente. Cuando me paro frente a los alumnos a explicar la ecofisiología de un cultivo, el manejo de un suelo o la economía de un sistema de producción, me exige actualización constante, tratando de hacer en el siglo XXI lo que los iniciadores hicieron en el XIX: innovación y mejora en la producción”.
La evolución de la enseñanza agropecuaria
Si tuviera que resumir la evolución de la enseñanza agropecuaria en Argentina desde la fundación de Santa Catalina en 1883 hasta hoy, ¿cuáles diría que han sido los hitos más importantes?
Resumir más de 140 años de historia requiere marcar cinco momentos bisagra donde la universidad cambió su paradigma pedagógico y técnico:
1. La piedra fundamental y la etapa higienista/descriptiva (1883 - 1905):
o Hito: La fundación de Santa Catalina (1883), su posterior traslado a la Universidad Nacional de La Plata (1906) y la creación de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UBA (1904).
o Enfoque: Una enseñanza naturalista, botánica y zootécnica básica, fuertemente influenciada por docentes europeos que llegaron para profesionalizar el campo pampeano.
2. La institucionalización científica y las facultades del interior (Décadas de 1930 a 1960):
o Hito: La expansión de facultades nacionales y privadas (Cuyo, Córdoba, Nordeste, Rosario, Balcarce/Mar del Plata, USAL, UCA, Morón, entre otras) y la creación del INTA en 1956.
o Enfoque: La Agronomía pasó de ser meramente descriptiva a convertirse en una ciencia experimental. Se consolidaron la investigación agrícola, el fitomejoramiento y la edafología.
3. La Revolución Verde y el paquete técnico (Décadas de 1970 y 1980):
o Hito: La introducción de los híbridos, la fertilización química masiva, la mecanización pesada y el uso intensivo de fitosanitarios.
o Enfoque: Formación fuertemente orientada a la maximización del rendimiento por hectárea mediante la adición de insumos externos.
4. La Siembra Directa y el enfoque sistémico (Años 1990 - 2010):
o Hito: La expansión de la siembra directa, la incorporación continua de cultivos biotecnológicos (soja RR, maíz Bt) y la creación de redes de productores (Aapresid, CREA).
o Enfoque: La universidad debió rediseñar sus planes para enseñar conservación de suelos, ecofisiología de cultivos, dinámica del agua y gestión económica de sistemas de arrendamiento y redes de servicios.
5. La Era AgTech, la bioeconomía y la descarbonización (Actualidad):
o Hito: Digitalización masiva, uso de Big Data, biológicos, agricultura de precisión y exigencias internacionales de trazabilidad y huella de carbono.
o Enfoque: Formación holística e interdisciplinaria donde el dato digital se cruza con la sustentabilidad ambiental.
Identidad del profesional y del productor.
¿Cómo cree que la universidad ha moldeado la identidad del productor y del profesional agropecuario en nuestro país?
La Universidad argentina ha contribuido significativamente en dos frentes:
• Al profesional: Le otorgó rigor científico. Desterró el "ojo del amo" o la intuición pura para reemplazarlo por el método experimental, la estadística y el análisis económico. Moldeó a un profesional sumamente versátil, capaz de resolver imponderables climáticos o macroeconómicos con enorme resiliencia.
• Al productor: La universidad (directamente o a través de sus graduados en la actividad privada, cooperativas y el INTA) transformó al productor tradicional en un empresario tecnológico. El productor argentino es reconocido mundialmente por ser un gran innovador que adopta tecnologías a una velocidad superior a la de otras regiones del mundo.
Desafíos metodológicos en el aula
¿Cuáles son hoy los principales desafíos metodológicos al enseñar carreras vinculadas al agro a las nuevas generaciones?
Como docente de 4° y 5° año, veo que los alumnos de hoy no procesan la información como lo hacíamos nosotros. Tienen un acceso abrumador e inmediato a los datos, pero a menudo les cuesta integrarlos.
• Del dato al criterio: El desafío no es enseñar el ciclo de vida de una plaga o la fórmula de una dosis (eso está a un clic en el celular); el desafío es desarrollar el criterio agronómico.
• Superación de la clase magistral: Mantener a los estudiantes tres horas escuchando una exposición teórica es complejo. Hoy se trata de trabajar con datos y casos reales de un campo —sus mapas, análisis de suelo, márgenes brutos y problemáticas de malezas resistentes— para que los alumnos diagnostiquen y propongan planes de manejo.
El equilibrio entre tecnología y práctica
Con el avance de la tecnología, ¿cómo se equilibra la enseñanza teórica en el aula con la práctica tradicional en el campo?
El equilibrio se logra entendiendo que la tecnología potencia la práctica, no la reemplaza. Un estudiante no puede prescribir un fertilizante a tasa variable mediante una imagen satelital si antes no metió la pala en el suelo para ver la estructura, la presencia de capas compactadas (como el piso de arada) o la actividad biológica.
El flujo metodológico moderno que aplicamos en las materias superiores contempla tres pasos:
1. En aula: Análisis de mapas, imágenes y situaciones teóricas.
2. En campo: Muestreos, monitoreos y análisis visual in situ.
3. De regreso al aula: Evaluación diagnóstica y propuesta de manejo.
Sustentabilidad y conciencia ambiental
¿De qué manera la Universidad está preparando a los estudiantes para enfrentar los debates actuales sobre sustentabilidad y cambio climático?
Durante décadas, la sustentabilidad se enseñaba como un "tema ético" o una materia optativa. Hoy es un pilar fundamental que atraviesa transversalmente las cátedras desde los primeros años (Introducción a la Agricultura, Ecología, Climatología, Cereales, Oleaginosas, Terapéutica Vegetal, Fitopatología, Microbiología, Manejo de Suelos, Producción Animal).
• Enfoque científico, no dogmático: Enfrentamos el debate con mediciones e indicadores concretos; enseñamos a calcular la huella de carbono, la huella hídrica, el balance de materia orgánica y otros parámetros.
• Transición ecológica y herramientas de bajo impacto: Priorizamos el uso de tecnologías y prácticas de bajo impacto ambiental. Capacitamos en el uso de cultivos de cobertura (o de servicio), rotaciones intensivas, Manejo Integrado de Plagas (MIP), bioinsumos (Trichoderma, bacterias fijadoras de nitrógeno y hongos micorrícicos arbusculares) y el cumplimiento de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Evaluamos además la compatibilidad de los productos biológicos con los de síntesis mediante ensayos de eficacia.
• Conciencia sobre el impacto y la biodiversidad: Fomentamos una visión holística para evaluar el impacto de cada acción sobre el ecosistema, priorizando estrategias que permitan prevenir, reducir o mitigar efectos negativos.
Habilidades blandas en la formación profesional
¿Qué peso tienen las habilidades blandas como el liderazgo, el trabajo en equipo o la gestión económica en la formación actual del estudiante?
Tienen un peso idéntico al de las competencias técnicas. Un graduado puede ser brillante calculando una dosis de fertilizante, pero si no sabe comunicarse con el maquinista, negociar con un contratista, fundamentar una propuesta ante el dueño del campo o trabajar en equipo, su impacto se diluye.
En los últimos años trabajamos activamente en la idea de que el agrónomo es un articulador de personas (operarios, camioneros, asesores, contadores). Además, enseñamos a calcular costos fijos, variables, márgenes brutos, costos de oportunidad y análisis de riesgo en un contexto macroeconómico volátil, así como a traducir el lenguaje técnico a un discurso claro para la comunidad rural y la sociedad urbana.
Adaptación a la revolución AgTech
La "AgTech" avanza a pasos agigantados. ¿Cómo se están adaptando los planes de estudio a esta revolución digital?
La adaptación se da mediante la revisión de los planes de estudio y la inserción transversal de la tecnología. Ya no se concibe enseñar Maquinaria Agrícola sin telemetría, Zootecnia sin caravanas electrónicas o balanzas automáticas en bebederos, ni Sanidad Vegetal sin el uso de drones para la aplicación de fitosanitarios.
Asimismo, las universidades generan alianzas estratégicas con empresas de software agropecuario y startups AgTech. En el ciclo superior, los estudiantes realizan trabajos prácticos utilizando los mismos programas de gestión, monitoreo digital y procesamiento de datos satelitales que emplean las principales consultoras del mercado.
Herramientas indispensables para el graduado
¿Qué herramientas tecnológicas considera indispensables hoy en día para que un graduado sea competitivo?
Un profesional que egresa de nuestras aulas debe dominar con soltura:
1. Sistemas de Información Geográfica (SIG): Manejo fluido de software como QGIS o ArcGIS para la delimitación de ambientes.
2. Plataformas de telemetría y monitoreo satelital: Interpretación de series históricas de índices de vegetación (NDVI, NDRE).
3. Plataformas de prescripción variable: Configuración de mapas de aplicación insumo-específica para sembradoras, fertilizadoras y pulverizadoras autopropulsadas.
4. Planillas de cálculo avanzadas y gestión de bases de datos: Análisis de datos masivos para el tablero de control de la empresa agropecuaria.
5. Drones de mapeo y diagnóstico: Nociones de fotogrametría e imágenes multiespectrales para la evaluación de pérdidas o fallas de implantación.
La enseñanza agropecuaria en el futuro
¿Cómo imagina que será la enseñanza agropecuaria dentro de 10 o 20 años?
Imagino una enseñanza profundamente híbrida, simulada e interconectada:
• Entornos virtuales y gemelos digitales: Los alumnos podrán simular en realidad virtual el comportamiento de un cultivo sometido a cinco años de sequía continua o la dinámica de una plaga emergente antes de ir al lote.
• Aulas-campo en tiempo real: Estudiantes interactuando desde la universidad mediante telemetría con cosechadoras robóticas o drones de pulverización de ultra bajo volumen operando a cientos de kilómetros.
• El rol irremplazable del agrónomo: A pesar de la Inteligencia Artificial, el rol del agrónomo no desaparecerá; se elevará. La IA dará la recomendación matemática, pero el agrónomo será el integrador ético y biológico que valide la decisión en el ecosistema real.
Vinculación universidad-sector productivo
¿Cómo es la relación actual entre la Universidad y el sector productivo? ¿Qué proyectos de extensión destacaría?
Destaco tres líneas de trabajo fundamentales:
• Participación en ensayos y tesinas: Redes de evaluación de híbridos, variedades y productos biológicos articuladas entre la universidad, CREA, Aapresid, el INTA y cooperativas locales.
• Módulos de extensión: Proyectos donde docentes y alumnos de los últimos años brindan asistencia técnica directa a productores.
• Residencias preprofesionales: Prácticas profesionales supervisadas en empresas y consultoras del sector.
Perfil del graduado
¿Qué perfil de graduado busca formar hoy la Universidad para responder a las necesidades del interior productivo?
Se busca un Ingeniero Agrónomo con un perfil integrador, caracterizado por:
• Solvencia técnica: Dominio de la biología, el suelo, la tecnología y el clima.
• Visión sistémica: Integración de la economía, la tecnología y la gestión del talento humano.
• Compromiso social y ambiental: Ética profesional y cuidado responsable del suelo y el agua.
Se trata de un graduado pensado para arraigarse en el interior, capaz de dialogar en el mismo plano tanto con un contratista como con el gerente de un fondo de inversión agropecuario.
Un mensaje para los futuros ingenieros agrónomos
Si tuviera que darle un consejo a un joven que está comenzando sus estudios en ciencias agropecuarias, ¿cuál sería?
Les diría lo que suelo repetirles el primer día de clases: "Bienvenidos a una carrera fascinante. Están eligiendo trabajar en la intersección de la vida, la ciencia, la tecnología y el alimento de la humanidad; un ámbito donde la experiencia se construye diaria y lentamente.
Esto no se trata de memorizar recetas ni de tener 'respuestas de manual', porque en biología dos más dos casi nunca es cuatro. Apasiónense por el suelo, aprendan a leer el paisaje, abracen la tecnología sin perder la sensibilidad por la naturaleza y recuerden siempre que detrás de cada hectárea sembrada hay familias y comunidades enteras que dependen de su trabajo profesional".
La importancia de la educación agropecuaria
¿Por qué sigue siendo fundamental apostar por la educación agropecuaria en la Argentina del futuro?
Porque Argentina no es solo un país con campo: Argentina es una potencia bioeconómica en desarrollo. En un mundo atravesado por la inseguridad alimentaria, la crisis energética y el cambio climático, nuestro país posee la tierra, el agua, el clima y, sobre todo, el capital humano para liderar la producción sustentable de alimentos, biomateriales y bioenergías.
Apostar por una educación agropecuaria rigurosa y actualizada no es mirar al pasado pampeano; es financiar el futuro. Cada peso invertido en formar un ingeniero agrónomo vuelve multiplicado en innovación, divisas, cuidado del medio ambiente y desarrollo nacional.
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