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Huellas que trascienden: La USAL celebró su Colación de Grados en el marco de su 70º Aniversario

En un clima de profunda emoción, alegría compartida y comunidad, la Universidad del Salvador (USAL) llevó a cabo su tradicional Acto de Colación de Grado el pasado 28 de octubre. El evento, que reunió a autoridades, docentes, graduados, familiares y amigos, tuvo un significado doblemente especial, ya que se enmarcó dentro de las celebraciones por las siete décadas de trayectoria educativa e institucional de nuestra Casa de Estudios.

La ceremonia estuvo presidida por la Vicerrectora Académica a cargo del Rectorado, Romina Cavalli; acompañada en el estrado por la Vicerrectora de Investigación y Desarrollo, Luciana Tondello, y la Secretaria General, Liliana Elizabeth Martínez. Asimismo, participaron del encuentro los Decanos de las diferentes Unidades Académicas y el Rector del Colegio del Salvador, Padre Jorge Black, S.J., quien tuvo a su cargo la bendición de los diplomas y las medallas.

El marco musical y cultural que dio inicio a la jornada estuvo a cargo del Coro de la Universidad del Salvador, bajo la dirección del Mtro. Ricardo Sidelnik, cuyas interpretaciones, junto a la participación solista de Graciana Causo, conmovieron a todos los presentes en el auditorio.

Uno de los momentos de mayor solemnidad se vivió con el ingreso de las banderas de ceremonia, portadas con orgullo por graduados destacados de nuestra Universidad. La Bandera Argentina fue portada por Micaela Laura Khazandjian (Licenciada en Ciencias de la Comunicación); la Bandera Papal por Lara Agustina Cappelli (Licenciada en Artes del Teatro); la Bandera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por Yamila Agustina Farias Castro (Licenciada en Administración de Recursos Humanos); y la Bandera de la Universidad del Salvador por María Trinidad Kotsias (Licenciada en Psicopedagogía), quienes acompañaron a toda la concurrencia en la entonación de las estrofas del Himno Nacional Argentino.

Al momento de los discursos, el flamante Licenciado en Estudios Orientales con Diploma de Honor, Sebastián Carlos De Filippi, dirigió unas sentidas palabras en representación de sus compañeros de graduación. Evocando las Analectas de Confucio y la herencia del Padre Ismael Quiles, S.J., reflexionó sobre el sentido del encuentro con el otro y la riqueza de la formación humanista: “Quizás allí encontremos una de sus grandes lecciones, que hoy recibimos como herencia: el diálogo entre culturas no comienza afuera, comienza adentro. Solo quien posee una identidad suficientemente firme puede encontrarse con una identidad diferente sin sentirla como una amenaza. Únicamente quien reconoce los límites de su propio horizonte adquiere la curiosidad necesaria para ampliarlo. Por eso, estudiar lo que se imparte en nuestra Facultad es tan imprescindible como cultivar las ciencias duras.”

Hacia el final de su alocución, De Filippi invitó a los nuevos profesionales a abrazar la responsabilidad del conocimiento compartido: “Hoy, siguiendo una tradición que se remonta a la Edad Media, recibimos nuestros diplomas. Pero en realidad se nos entrega algo más importante: la responsabilidad de que aquello que hemos aprendido no se agote en nosotros. Y vuelvo entonces, para terminar, a Confucio: '¿Aprender y, a su debido tiempo, practicar lo aprendido, ¿no es acaso un placer?'. Algo hemos aprendido, será entonces cuestión de ejercerlo: con disciplina para buscar la verdad, con humildad para reconocerla si la encontramos, con libertad para seguir preguntando; y con la generosidad suficiente para poner aquello que sabemos al servicio de los demás: in omnibus amare et servire. Porque, al fin y al cabo, quizá ese sea el verdadero significado de egresar: no haber llegado al final de un camino, sino empezar a recorrerlo, de la mano de nuestro prójimo.”

A su turno, la Dra. Romina Cavalli, Vicerrectora Académica a cargo del Rectorado, compartió un mensaje centrado en el valor de las personas, el significado de los años de estudio y el rol de la universidad frente a la velocidad de los tiempos actuales. En sus palabras de apertura, la Vicerrectora reconoció el camino recorrido por los estudiantes: “La Universidad del Salvador certifica que cada uno de ustedes, en su propia esfera profesional, ha alcanzado el nivel necesario para desempeñarse al servicio de la sociedad de la que forma parte. Detrás de esa certificación formal hay algo que ningún diploma alcanza a reflejar del todo: años de esfuerzo, de constancia, de preguntas y de hallazgos. Y hay también familias, amigos y afectos que sostuvieron cada etapa y que hoy, con toda razón, sienten este logro como propio. Por eso este acto no es un simple trámite. Es un momento de reconocimiento y de gratitud, en el que la Universidad se detiene para mirar a cada uno de ustedes y decirles: lo lograron, y no estuvieron solos.”

Más adelante, al profundizar en los desafíos tecnológicos actuales y el sello distintivo de nuestra Universidad, remarcó con énfasis: “Nuestro sello humanista nos fija hoy un propósito que adquiere un valor todavía mayor: formar personas aptas para pensar. Vivimos rodeados de respuestas instantáneas y de herramientas que procesan información a una velocidad asombrosa. Precisamente por eso se vuelve imprescindible saber formular preguntas, analizar críticamente y construir los propios argumentos... La inteligencia artificial no se emociona, no duda, no se equivoca, no se arrepiente: esas son riquezas únicamente humanas. Nuestro pensamiento no es computable. Y para ejercerlo necesitamos espacios de silencio y de libertad, donde reflexionar sobre nosotros mismos, nuestra vida y nuestro futuro sin que la estridencia de la época nos lo impida. La Universidad está llamada a acoger y cuidar esos espacios.”

Asimismo, recordó la vigencia del lema que guía el día a día de nuestra Casa de Estudios, «Ciencia a la mente y virtud al corazón», explicando que se trata de un programa de trabajo exigente donde la ciencia le otorga al graduado discernimiento sólido y la virtud despierta el compromiso solidario hacia el prójimo.

Otro de los momentos más solemnes de la velada se vivió durante la toma de juramentos profesionales, donde los graduados sellaron su compromiso ético y social antes de recibir sus correspondientes diplomas de manos de las autoridades.

Tras la entrega de los títulos a las diversas carreras y la tradicional fotografía grupal, la ceremonia concluyó con un cerrado y cálido aplauso dedicado a los nuevos profesionales. Para coronar una noche inolvidable, la comunidad universitaria se reunió en el histórico Patio de las Palmeras para compartir un brindis de camaradería, celebrando el esfuerzo, la perseverancia y el inicio de una nueva etapa con el sello inconfundible de la USAL.


 

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