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Dra. Adriana Lombardo

De paciente infantil a Directora de Carrera: la historia de resiliencia y vocación detrás de la Carrera de Odontología USAL-AOA

Un fuerte golpe en la viga de gimnasia deportiva durante su infancia le fracturó los incisivos centrales. Lo que comenzó como una experiencia dolorosa y estigmatizante en guardias médicas terminó transformándose en el motor de su vida. El trato amoroso de su odontopediatra de la infancia, a la Dra. Adriana Lombardo, no solo sanó su boca, sino que sembró una profunda vocación que hoy la posiciona al frente de la gestión universitaria. 

La actual Directora de la carrera de Odontología de la Universidad del Salvador (USAL) repasó su extensa trayectoria en una entrevista íntima. Recordó sus inicios como estudiante en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde ingresó sola tras prepararse sin academias particulares, logrando el segundo mejor promedio en química y biología. Su esfuerzo académico le valió una de las tres becas completas otorgadas por el gobierno de Raúl Alfonsín para alumnos de la UBA, un beneficio exclusivo que exigía mantener un promedio mínimo de 8.80. "Fueron cinco años en pijama, casi estudiando todo el día", rememoró con cariño sobre una etapa universitaria que define como "apasionante" y de profundos vínculos humanos.

Tras recibirse a los 22 años, combinó su amor por la docencia y los niños, especializándose en cirugía odontopediátrica, una disciplina con muy pocos profesionales en el país debido a la complejidad de conciliar ambas ramas. Esta especialidad la llevó a desempeñarse durante 21 años en el quirófano de un equipo multidisciplinario de la UBA.

Su llegada a la Universidad del Salvador (USAL) se dio en 2006 como docente, invitada por su colega y amigo de la juventud, el doctor Gustavo Di Bella, para aportar su mirada en la atención de pacientes adolescentes. Su perfil metódico y su "forma organizativa madre" la destacaron rápidamente dentro de la cátedra. El verdadero punto de inflexión en su carrera de gestión ocurrió hace más de cinco años cuando asumió el cargo de manera interina por tres meses. “Y de esos tres meses ya van para seis años", confesó entre risas. Hoy, consolidada en el mundo del management educativo y la representación institucional, destaca el valor del equipo humano que la rodea en la USAL para sostener el crecimiento de la carrera y seguir inspirando a las nuevas generaciones de odontólogos.

Asumir la conducción de una carrera universitaria nunca es una tarea sencilla, pero hacerlo el 28 de febrero de 2022, en plena transición hacia la presencialidad tras el parate total de la pandemia, supuso un reto de magnitudes inéditas. "Fue como cuando se deshace un equipo de fútbol: se va el director técnico y el que queda tiene que ver qué hace", grafica la actual Directora de la carrera de Odontología de la Universidad del Salvador (USAL), al recordar el complejo escenario que enfrentó al tomar las riendas de la institución como de rehabilitar las clínicas odontológicas, el espacio neurálgico donde los estudiantes consolidan su aprendizaje práctico.

La pandemia obligó a la odontología a desafiar sus propios límites pedagógicos. A diferencia de otras disciplinas médicas donde las prácticas intensivas con pacientes se postergan hasta la residencia, en Odontología el contacto manual comienza en primer y segundo año, y ya en tercer año los alumnos realizan procedimientos complejos como anestesia, cirugías, prótesis y periodoncia. “En plena virtualidad, siendo yo docente adjunta, me tocó la tarea de enseñar a anestesiar a través de una computadora, valiéndome de modelos de cráneos virtuales", explica la Directora. Diseñar ese mix metodológico para mantener la excelencia académica sin presencialidad fue un aprendizaje forzoso que, tras el regreso a las aulas en 2022, obligó a una transición profunda para devolver la normalidad a los consultorios de la facultad.

El vertiginoso avance tecnológico transformó por completo la atención en el consultorio. "Antes esperabas a que se revelara una placa radiográfica; hoy, lo tenés ahí al segundo. Antes era todo un tiempo largo con materiales. Hoy usamos cosas maravillosas que antes no existían. También por eso antes se hacían tantas extracciones, porque no quedaba otra si no había para restaurar. Eso ha sido un cambio tremendo", señaló. Esta agilidad se traslada directamente al ejercicio diario de la profesión y a la forma en que los especialistas gestionan sus consultas. "Yo hago consultorio y no tengo un paciente que no lo lea acá, en el celular. Me mandan al toque un archivo DICOM, ya lo leo y lo pongo en la computadora. No podés no avanzar en eso, es como si fueras al odontólogo y no tuvieras una pinza o un explorador. Es lo básico; ahora todo es lo digital".

Para responder a estas demandas actuales, la USAL llevó a cabo una fuerte actualización e inversión económica en aparatología de última generación: incorporación de escáneres intraorales; implementación de tecnología de diagnóstico 3D (tomografías y visiógrafos) y capacitación continua al cuerpo docente para unificar criterios frente a las nuevas técnicas y materiales que surgen diariamente en el mercado. Este salto tecnológico impacta directamente en la dinámica del aula. Mientras que los alumnos actuales pertenecen a generaciones nativas digitales que asimilan estos cambios de manera natural, el verdadero reto radica en la actualización de los educadores para acompañar esa transformación conceptual.

A pesar del fuerte componente tecnológico y el uso de herramientas de vanguardia, la dirección de la carrera mantiene una premisa clara para sus estudiantes: "Todos no van a ser odontólogos de Recoleta". Argentina es un país extenso, con realidades socioeconómicas complejas y diversas problemáticas de salud bucal. Por este motivo, la Facultad sostiene una sólida pata de prácticas extramuros. En los próximos diez días, comitivas de alumnos y docentes se trasladarán a localidades bonaerenses como Guernica y Las Flores, además de escuelas periféricas, para realizar tareas de: atención primaria de la salud y técnicas de cepillado en el terreno; asesoramiento preventivo integral; abordaje de la salud bucal desde la vida intrauterina, capacitando a embarazadas sobre el cuidado temprano y la importancia de la lactancia materna en el desarrollo maxilar del bebé.

Esta impronta proviene directamente de la especialidad de la Directora como odontopediatra. Bajo su órbita, la carrera promueve la odontología mínimamente invasiva, un enfoque que busca desterrar la vieja escuela de la extracción sistemática para priorizar la prevención. "Llegar a un implante es, en el fondo, un fracaso, porque significa que se perdió una pieza dentaria. Toda nuestra temática de egreso apunta a que la mayor cantidad de gente no tenga que llegar a esa instancia", enfatiza.

A las puertas de cumplir 40 años como graduada y docente ininterrumpida, la Dra. Adriana Lombardo posee una perspectiva privilegiada sobre la evolución del estudiante universitario. El perfil del alumno actual cambió radicalmente en comparación con las camadas de hace veinte o treinta años. Anteriormente, el conocimiento se transmitía de manera vertical; la palabra del profesor o del "magíster" era la autoridad suprema y la única fuente de saber. En la actualidad, el acceso masivo a la información a través de los teléfonos inteligentes rompió esa estructura. Sin embargo, este escenario plantea un desafío inédito para los educadores: "Hoy prendés un teléfono y tenés una invasión de información. Es un arma de doble filo. Nuestro rol actual es preparar a los chicos para que tengan el juicio crítico de diferenciar lo que es serio, científico y comprobado, de lo que es simplemente publicidad, Instagram o TikTok".

Esta nueva horizontalidad dio paso a equipos de docencia más dinámicos y a debates abiertos en el aula, donde los alumnos confrontan lo que ven en las redes con la evidencia científica. La velocidad de un diagnóstico digital que toma segundos convive ahora con un modelo educativo enfocado en la empatía, el criterio científico y el compromiso social, consolidando el perfil de los futuros profesionales de la salud.

El vertiginoso avance de la tecnología digital reconfiguró por completo la práctica clínica. Sin embargo, en las aulas universitarias, esta transformación convive con desafíos inéditos: la pérdida de destrezas manuales en las nuevas generaciones, las dificultades de comunicación y la necesidad de rescatar la empatía en una profesión que suele confundirse con la estética masiva. 

A pesar de los beneficios de la tecnología, el uso intensivo de pantallas generó efectos colaterales en las capacidades prácticas y sociales de los ingresantes. Al mantener un contacto diario e informal con su cuerpo de profesores titulares a través de WhatsApp y reuniones, la Directora detectó una preocupación compartida en el cuerpo docente: la motricidad fina se ve resentida. "Vemos que les cuesta mucho más todo lo manual. Siempre decimos que la letra del médico es ilegible; imagínate que ellos ya ni escriben. Entonces, agarrar la turbina, anestesiar... todo lo manual les cuesta mucho. Por eso introdujimos una materia que doy en el ingreso que se llama Destreza Manual. La materia busca que el estudiante comprenda que la odontología requiere una conexión directa entre el conocimiento y la ejecución física. Tu cerebro tiene que mandar a tu mano. Si tenés mucho conocimiento, pero tu mano no responde a tu cerebro, te va a costar. No quiere decir que no lo puedas hacer, pero vas a tener que practicar el doble que otro que tiene otra motricidad".

Contención "codo a codo" frente al modelo educando
Frente a estas dificultades, la USAL optó por un modelo de seguimiento personalizado que busca equilibrar el apoyo emocional con el rigor académico. "Los acompañamos y estamos permanentemente atentos a los fracasos repetitivos de un alumno, por qué recursa tantas materias... Es a full el acompañamiento, día a día estamos muy pendientes de eso". Este enfoque de contención y acompañamiento "codo a codo" se convirtió en uno de los principales motivos por los cuales los estudiantes eligen la institución para cursar una carrera de alta exigencia.

Un llamado a la vocación: "Somos doctores de salud, no de estética"
Al momento de aconsejar a los jóvenes que dudan en elegir la profesión, la Directora enfatiza la necesidad de recuperar la identidad médica de la odontología por encima de las tendencias comerciales y las redes sociales.

"Es una carrera médica, ante todo, que nunca deben olvidar. Y las carreras médicas son de servicio, entrega y amor. Si eso no lo tenés, vas a ser un técnico, no vas a ser un doctor. Se estudia muchísimo, siempre, toda la vida. Yo les diría que la busquen por eso y no por la salida laboral rápida, porque se van a chocar con algo que no les va a gustar".

La especialista advierte sobre el peligro de confundir la profesión con los tratamientos que hoy marcan tendencia en plataformas digitales. "El mundo les vende que miren por qué hoy se usan alineadores o blanqueamientos. No, nosotros somos doctores de salud, no de estética. No confundan: la estética viene después y viene porque hay salud. Una cosa va acompañada de la otra".

El verdadero valor de la odontología radica en la capacidad de resolver el dolor del paciente, un principio que la Directora conecta con su propia historia personal y el traumatismo dental que sufrió en su infancia.

"El paciente viene sufriente y nosotros tenemos que resolverle su problema, como me lo resolvieron a mí el día que tuve ese traumatismo y que marcó mi vida. No van a ser —sin despreciar a nadie— constructores de una receta de cocina de 'tres huevos y dos de harina', porque a veces creen que es así. Hay que armar un criterio donde cada paciente es particular, y hasta cada pedacito de la boca, porque es un sistema estomatognático único".

Pasión, honestidad y el valor del legado en equipo
Al momento de resumir las máximas que definen su día a día al frente de la dirección de la carrera de Odontología USAL-AOA y en su propio consultorio particular, la especialista descarta las fórmulas rígidas y se enfoca en tres pilares humanos: la gratitud, la humildad científica y el trabajo colectivo.

"Para mi vida, me levanto, pienso lo que hago y digo: ¡qué feliz que hago lo que amo y qué privilegio!, porque no todo el mundo tiene ese privilegio. Yo creo que básicamente es la pasión de ponerle todo, y la honestidad de que cuando algo no sabés —porque hay muchas cosas que no vas a saber—, lo preguntes".

Esta declaración de principios derriba el viejo mito del odontólogo o médico omnipotente. Para la Directora Dra. Adriana Lombardo, la capacidad de reconocer las propias limitaciones y consultar con pares es una muestra de responsabilidad profesional que se inculca a los alumnos desde el primer día de clases.

Finalmente, la gestión institucional se entiende como una construcción coral y temporal, donde los personalismos quedan de lado en pos de la continuidad de la universidad: "Algo muy importante para mí es trabajar en equipo. Uno no es uno, es un equipo. Y cuando trabajás en una institución, es la institución la que queda. Vos pasás, y hasta como odontólogo vas a pasar; ojalá dejes un legado. Tiene que ver con eso: mucha humildad".


 

Por Mgtr Mariana Bonelli, de la Secretaria de Prensa de la Universidad

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