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70 años de la USAL: una identidad a la luz de la Compañía de Jesús

(Continuación…)

Como hemos comentado en números anteriores de Noticias USAL, en el marco del 70 aniversario de la fundación de la Universidad del Salvador, el miércoles 26 de agosto la Escuela de Historia dependiente de la Facultad de Filosofía, Historia, Letras y Estudios Orientales, organizó una jornada académica titulada “70 años de la USAL: una identidad a la luz de la Compañía de Jesús”. En ella, expusieron académicos, docentes e investigadores de distintas Unidades Académicas de nuestra institución reflexionando sobre el aporte que diferentes miembros de la Compañía de Jesús realizaron para forjar y consolidar nuestra identidad como universidad. La convocatoria de los expositores buscó propiciar la reflexión mediante miradas diversas a partir de disciplinas como la Historia, la Filosofía, la Teología y la Psicología.

En esta oportunidad queremos compartir la disertación del Prof. Mg. Agustín Podesta, Director del Departamento de Teología dependiente del Vicerrectorado de Formación, quien expuso sobre El pueblo y las periferias en el pensamiento del Papa Francisco. 

Aquí una síntesis de su exposición: 
El pensamiento del Papa Francisco tiene profundas raíces latinoamericanas y, particularmente, argentinas. Una de ellas se encuentra en la Teología del Pueblo, corriente surgida en el contexto de la recepción del Concilio Vaticano II y desarrollada por autores como Lucio Gera, Rafael Tello y Juan Carlos Scannone. Desde esta perspectiva, el pueblo no es una masa ni la simple suma de individuos: es un sujeto histórico y creyente, con una cultura, una memoria y una forma concreta de vivir y expresar la fe. Esta mirada ayuda a comprender la importancia que Francisco concedió al Pueblo de Dios, la religiosidad popular y el sensus fidei de los creyentes.

Francisco profundizó esta idea al definir al pueblo como una categoría «mítica e histórica». Un pueblo se construye en el tiempo, a partir de vínculos, diferencias, una memoria compartida y la búsqueda de un bien común. Por eso distinguió con claridad entre pueblo y populismo: mientras el primero supone participación y un proyecto común, el segundo puede convertir la identidad popular en un instrumento de poder. En el ámbito eclesial, esta perspectiva lleva a reconocer que el pueblo creyente no es solamente destinatario de la evangelización, sino también sujeto activo de la vida y de la misión de la Iglesia.

Esta concepción está estrechamente vinculada con otra categoría característica de Francisco: las periferias. Para él, la realidad se comprende mejor cuando se la mira desde los márgenes. Las periferias pueden ser geográficas, pero también existenciales, sociales o culturales. Quienes las habitan no son solamente personas a las que hay que llegar: su experiencia permite descubrir aspectos de la realidad que muchas veces permanecen invisibles desde los centros de poder. De allí surge también su propuesta de una «Iglesia en salida», capaz de acercarse, escuchar y dejarse interpelar por las personas y comunidades que viven en esos márgenes.

Estas ideas – aclaró el autor - tienen una resonancia especial en la Universidad del Salvador. En 1974, el entonces padre Jorge Bergoglio presentó la Carta de Principios Historia y Cambio, que propuso, entre sus lineamientos, el «avance mediante el retorno a las fuentes» y el «universalismo a través de las diferencias», principios que continúan orientando la identidad de la Universidad. Pueblo y periferias pueden leerse también desde esta tradición: conocer la realidad desde las personas concretas, valorar las diferencias y poner el conocimiento al servicio del bien común. Para la comunidad universitaria, el legado de Francisco sigue planteando así una pregunta muy concreta: desde dónde miramos la realidad y al servicio de quiénes ponemos aquello que enseñamos, investigamos y aprendemos.

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