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Clorindo Testa. "Herculano y las cenizas". (1966). Óleo sobre tela. 1.50x1.50m.

La importancia del Patrimonio Artístico de la Universidad. Los premios de pintura

El patrimonio artístico de la Universidad del Salvador constituye un testimonio significativo de su trayectoria institucional, de su compromiso con la cultura y de su aporte al desarrollo de las artes visuales argentinas. Más allá del valor estético y económico de las obras, este conjunto refleja los principios humanísticos de la Universidad y su voluntad de integrar la producción artística a la vida académica y cultural.

Actualmente, el patrimonio artístico de la USAL está integrado por 8.119 objetos artísticos, distribuidos entre sus distintas sedes: 837 en el centro de la ciudad de Buenos Aires, 132 en el Campus Universitario ”Nuestra Señora del Pilar” en Pilar, 3.001 en la ”Botica del Ángel” y 4149  en el Museo “Casa de las Artes Cristina Santander”.

Por todo ello, este acervo no constituye simplemente una colección de obras, sino un legado cultural dinámico que articula la historia y el presente de la Universidad con sus proyectos futuros. En este sentido, el Patrimonio Artístico de la USAL no debe considerarse como un legado cultural en permanente construcción, que vincula el pasado, el presente y el futuro de la Institución.

Uno de sus aspectos más significativos es que este patrimonio no se ha constituido únicamente mediante donaciones, sino también a través de iniciativas culturales promovidas por la propia Universidad. Entre ellas se destacan los Premios de “Pintura USAL”, cuyos premios adquisición permitieron incorporar a su acervo obras seleccionadas por jurados especializados. Estas piezas son, por lo tanto, testimonios de acontecimientos artísticos y de una determinada valoración de la producción plástica de su tiempo.

El comienzo de una iniciativa que enriqueció el patrimonio artístico de la Universidad del Salvador fue el Primer Premio de Pintura USAL.

En 1997, la Universidad del Salvador puso en marcha una iniciativa cultural de gran trascendencia: su Primer Premio de Pintura. La propuesta significó mucho más que la organización de un concurso artístico. Fue una manera de establecer un vínculo directo con la producción plástica argentina y de reafirmar el compromiso de la Universidad con la promoción, el reconocimiento y la preservación del arte.

La idea surgió del que era entonces Vicerrector Económico, Dr. Enrique Betta (1941-2010) quien impulsó y concretó este proyecto destinado a promover el arte argentino y enriquecer, mediante los premios adquisición el patrimonio artístico de la Universidad.  La iniciativa fue apoyada por todas las autoridades universitarias y la Asociación Civil. El entonces Vicerrector de Investigación y Desarrollo y actual Presidente de la Asociación Civil (ACUS), Dr. Fernando Lucero Schmidt, participó como jurado representando a la Universidad.

La convocatoria tuvo una respuesta extraordinaria: se presentaron 701 obras, de las cuales fueron seleccionadas 47 para integrar una exposición en el “Centro Cultural Borges”, uno de los espacios culturales destacados de Buenos Aires. La muestra fue anunciada para el período comprendido entre el 4 y el 30 de agosto de 1998. También se anunció una presentación posterior en el Campus Nuestra Señora del Pilar. El jurado estaba integrado por destacadas personalidades de la cultura argentina como Osvaldo Svanascini, Guillermo Whitelow y la Dra, Elena Oliveras, académica y actual Profesora Emérita del Posgrado en Curaduría de Arte Contemporáneo. 

La importancia de esta primera edición quedó reflejada en la trayectoria de los artistas distinguidos. El Primer Premio fue otorgado a Clorindo Testa (1923-2013), una figura fundamental de la cultura argentina, reconocido internacionalmente tanto por su arquitectura como por su producción artística. Su obra, caracterizada por la experimentación, la libertad expresiva y una particular concepción del espacio, constituye una referencia ineludible del arte argentino contemporáneo.

El Segundo Premio correspondió a Carlos Gorriarena, cuya obra se distingue por la intensidad cromática y una mirada crítica sobre la sociedad. El Tercer Premio fue concedido a Héctor Médici. También se otorgaron menciones especiales a Martín Giménez Larralde, Marcelo Torretta y Mario Pérez.

Uno de los aspectos más significativos de este Concurso fue que el Primer Premio, dotado de 20.000 pesos, tenía carácter de premio adquisición. Esto significaba que la obra ganadora pasaba a formar parte del patrimonio artístico de la Universidad del Salvador. Los restantes premios, de carácter honorífico y económico, no implicaban la adquisición de las obras.

Así, es que poseemos en la oficina del Vicerrectorado Económico en el edificio de la Biblioteca en el Campus de Pilar, la obra de Clorindo Testa titulada   “ Herculano y la ceniza”.

En esta pintura Testa evoca la destrucción de la antigua ciudad romana de Herculano, sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. La composición está dominada por una extensa superficie oscura que contrasta con los grises y blancos de la ceniza. En el sector inferior aparecen construcciones de arquitectura clásica, delineadas con trazos esquemáticos, mientras pequeñas manchas rojas sugieren la presencia de materiales incandescentes.

La obra establece un intenso contraste entre la estabilidad de la arquitectura y la fuerza destructiva de la naturaleza, convirtiéndose en una reflexión sobre la fragilidad de las construcciones humanas y la persistencia de la memoria histórica.

La incorporación de esta pintura al patrimonio de la USAL adquiere un significado especial porque, años después de recibir el premio, Clorindo Testa proyectó dos importantes edificios de la Universidad: el Auditorio “Rector Juan Alejandro Tobías”, inaugurado en 2020, y la Biblioteca “Luis Lagomarsino”, inaugurada en 2004, ambos en el Campus “Nuestra Señora del Pilar”.

De este modo, la Universidad del Salvador conserva un valioso testimonio de su creación pictórica y, al mismo tiempo, parte de su legado arquitectónico, estableciendo un vínculo singular entre el arte, la arquitectura y la historia institucional.


Por Dra. María del Carmen Magaz
Profesora Emérita y miembro del Consejo de Profesores Eméritos de la Universidad del Salvador

Agradecimientos: Ana Berti de Betta, Elizabeth Moyano y Biblioteca Central Guillermo Furlong 

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