Un gol que empezó mucho antes de la cancha
Para el Día de la Niñez, la Universidad del Salvador (USAL) impulsó “Un Gol de Oportunidades”, una iniciativa de Responsabilidad Social Universitaria junto a Gol de Oro. Más que reunir donaciones, el proyecto buscó construir un vínculo: kits personalizados, mensajes escritos por estudiantes y una jornada recreativa para acompañar a chicos a través del fútbol.
Un nombre escrito a mano puede parecer un detalle. Pero cuando ese nombre acompaña un regalo que va a recibir un chico que no conoces, deja de serlo. Durante las semanas previas al Día de la Niñez, estudiantes, docentes y colaboradores de la USAL escribieron mensajes destinados a jóvenes que participan en Gol de Oro, una organización que utiliza el fútbol como herramienta de inclusión, aprendizaje y desarrollo personal. Cada mensaje fue pensado para acompañar un kit deportivo personalizado con el nombre de quien lo recibiría.
Así nació “Un Gol de Oportunidades”, el Proyecto Solidario de Niñez 2026 de la Dirección de Responsabilidad Social Universitaria (RSU) de la Secretaría de Bienestar Universitario. La iniciativa contó con el acompañamiento de Hudson, Fundación River Plate y Racing Solidario. “Nos parecía interesante que cada uno de los chicos que reciben este kit sepa que hay una identidad atrás”, explica Paula González, colaboradora académica, quien estuvo a cargo de coordinar la actividad.
La decisión de personalizar los mensajes tuvo un propósito concreto: que el regalo no fuera solamente un objetivo. Que quien lo recibiera pudiera leer su nombre, conocer quién había escrito ese mensaje y sentir que había una persona del otro lado, alguien que se había tomado el tiempo de pensar en él y de dejarles unas palabras destinadas de manera especial.
Una iniciativa que empezó en la Universidad
La propuesta surgió a partir del trabajo que la Dirección RSU realiza durante el año para promover acciones solidarias dentro de la comunidad universitaria. Para cada proyecto se busca una organización beneficiaria, aliados que puedan acompañar la iniciativa y, en especial, la participación de estudiantes y colaboradores. En esta oportunidad, el punto de encuentro fue el fútbol.
La elección de Gol de Oro estuvo vinculada también con un objetivo que la Universidad viene profundizando: generar mayor conciencia sobre accesibilidad e inclusión. La organización, ubicada en Caseros, acompaña a más de 35 chicos y utiliza el fútbol como espacio de inclusión, aprendizaje y desarrollo personal.
Para González, el objetivo de estas iniciativas va más allá de la ayuda concreta. Se busca que los estudiantes se formen como personas comprometidas con su entorno, no sólo como profesionales. “Siempre lo que se busca es esta conciencia social en toda nuestra comunidad universitaria”, explica.
Por eso, esta vez la convocatoria no quedó limitada a un correo electrónico o a una publicación en redes. El equipo de RSU recorrió de manera personal las Facultades y distintas Secretarías para contar el proyecto, explicar cómo participar y generar un contacto más cercano con quienes quieran sumarse. La respuesta, recuerda González, fue positiva. Estudiantes y colaboradores se involucraron en la propuesta y dejaron sus mensajes.
De un mensaje a un arco
Los mensajes no sólo quedaron dentro de los kits. La comunidad de la USAL también construyó un pequeño arco que será conservado en Gol de Oro. Allí quedaron reunidos los mensajes de los colaboradores de la Universidad como representación del vínculo construido entre ambas instituciones. La propia respuesta de RSU planteó este arco como un símbolo colectivo del compromiso con la inclusión y accesibilidad.
Para González, uno de los aspectos que más la conmovió fue precisamente lo que apareció en esos mensajes: palabras vinculadas con la posibilidad de que los chicos jueguen, rían y disfruten de su infancia. Los kits, además, fueron pensados como algo más que una entrega.
Cada uno llevó el nombre de su destinatario y un mensaje personalizado escrito por integrantes de la comunidad universitaria. “Cada uno ponía el nombre y así dejaba el mensajito”, cuenta González.
Cuando una universidad se encuentra con una organización
La articulación con Gol de Oro no comenzó con este proyecto. Ambas organizaciones ya habían trabajado juntas en otras iniciativas vinculadas con el compromiso social. Para esta oportunidad, la propuesta permitió profundizar ese vínculo a partir de la inclusión y el deporte.
Gónzalez destaca la posibilidad de trabajar de manera colaborativa con referentes de la organización. La coordinación implicó poner en común tiempos, necesidades y propuestas entre Gol de Oro, la Universidad y las distintas instituciones que decidieron acompañar el proyecto.
Entre ellas estuvo Hudson, que aportó botellas reutilizables para los kits deportivos, Fundación River Plate, que invitó a los chicos a conocer el Museo River y el Estadio Monumental; y Racing Solidario, que acompañó la iniciativa con una camiseta institucional firmada para sortear entre los participantes.
La participación de Fundación River agregó, además, una experiencia que fue más allá de la jornada del Día de la Niñez: el encuentro con el museo y el estadio buscó acercar a los chicos a otros espacios vinculados con el fútbol, permitiéndoles conocer parte de su historia, recorrer lugares emblemáticos y vivir una experiencia diferente junto a sus compañeros.
Así, el proyecto fue creciendo a partir de distintas manos. La Universidad aportó la participación de su comunidad, convocando a estudiantes, docentes y colaboradores. Gol de Oro sumó el trabajo cotidiano con los chicos; y las organizaciones y empresas aliadas, recursos y experiencias ampliar la propuesta.
El impacto que queda atrás
Para la Dirección de RSU, el impacto de una iniciativa como esta no se mide sólo por la cantidad de kits entregados o de personas que participaron. También se observa en algo menos tangible: cuántos estudiantes vuelven a preguntar por el próximo proyecto, cuántos colaboradores se ofrecen para participar y cuánto se instala la responsabilidad social dentro de la vida cotidiana universitaria.
González cuenta que año tras año se suman más voluntarios y que, después de las experiencias, muchos colaboradores vuelven a consultar cómo pueden participar en las próximas iniciativas. Es, para ella, una de las formas de comprobar que estas acciones empiezan a formar parte de la comunidad universitaria.
También hay aprendizajes para quienes la organizan. Después de esta experiencia, González señala que la comunicación ocupa un lugar central: mostrar cada etapa, explicar qué se está haciendo y, al mismo tiempo, no perder el contacto cara a cara. Porque una publicación puede contar que existe un proyecto. Pero acercarse a una Facultad, conversar con un estudiante y explicarle por qué vale la pena participar puede transformar una invitación en compromiso. “Lo social está en constante movimiento”, reflexiona.
Por eso, “Un Gol de Oportunidades” no terminó en una entrega. El proyecto buscó dejar algo más difícil de medir: una red de vínculos entre estudiantes, docentes, colaboradores, organizaciones sociales y empresas alrededor de una idea sencilla: que el fútbol puede ser un lugar de encuentro y que una oportunidad puede empezar con algo tan pequeño como escribirle un mensaje a alguien que todavía no conocemos.
Un gol, esta vez, empezó mucho antes de la cancha.
Por Jimena Rocío Lucero, estudiante de la Licenciatura en Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales, Educación y Comunicación de la Universidad del Salvador (USAL) en el marco de las prácticas educativas de capacitación.
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