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Charla del profesor Néstor Saporiti para la Comunidad de los Misioneros de la Consolata, en Roma

El viernes 4 de marzo, el profesor Mag. Néstor Saporiti, Director de los Traductorados de Italiano en la Escuela de Lenguas Modernas, ofreció una charla para la comunidad de los Misioneros de la Consolata, en Roma, donde se encuentra realizando su estancia de investigación. Su disertación despertó mucho interés en la comunidad cuyo archivo general es objeto de su trabajo de tesis. El padre Gianantonio Sozzi, miembro de la comunidad, escribió un breve artículo, que transcribimos a continuación:

LAS LENGUAS DEL ANUNCIO de P. Gianantonio Sozzi 
Uno de los dramas culturales de nuestro mundo globalizado, y enmuchos sentidos conectado, es el hecho de que cada día muere unalengua, y con la lengua se pierde la memoria viva de la cultura que lahabía elaborado y utilizado para expresarse, contar, recrear, soñar, hacerse oír y comunicar.

¿Qué papel desempeñaron los misioneros en este proceso?  A principiodel siglo XX, en el caso de los Misioneros de la Consolata, en Kenia principalmente pero luego también en otras naciones africanas, losprimeros misioneros trabajaron casi exclusivamente en zonas rurales y, por lo tanto, lejos de aquellos centros urbanos parcialmentecolonizados por las lenguas de los imperios coloniales. Para ellos,las lenguas indígenas eran la única forma de comunicarse y, porconsiguiente, de proclamar el Evangelio que, como misioneros, queríanllevar.

Con esfuerzo, empeño, paciencia, ingenio y creatividad, tuvieron quepenetrar en estas lenguas para empezar a entenderlas, descodificarlas,traducirlas y enseñarlas. No era un trabajo fácil, no había gramáticasni diccionarios, no había textos escritos y todo esto lo hacían ellos,sin ser lingüistas, pero con herramientas ingeniosas y cuando la únicaforma de consolidar su trabajo era la máquina de escribir y el papelcarbón que permitía la edición simultánea de a lo sumo cuatroejemplares de sus trabajos. Y no eran folletos pequeños, a menudopodían tener cientos de páginas.

En estos días Néstor Saporiti trabaja en el archivo general de los Misioneros de la Consolata en Roma, tras algunos años de experienciatrabajando en el Congo, en aquel entonces Zaire, y realizando hoy sudoctorado en Letras en la Universidad del Salvador de Buenos Aires.

Poco a poco, con paciencia, va surgiendo toda una prácticalingüística, fruto de la cercanía al pueblo, de la pasión, de lacreatividad, realizada por un grupo nada despreciable de misioneros,23 en total, que han escrito, traducido y codificado 17 lenguas encuatro países: Kenia, Tanzania, Mozambique y Etiopía.

En el archivo se conservan gramáticas y diccionarios de su obra, amenudo enriquecidos con preciosas referencias culturales que ayudan acomprender el significado profundo de las palabras que tradujeron;existen traducciones e incluso atlas y mapas que definen con precisiónlas fronteras y la extensión de las lenguas que estudiaron.

El misionero -dice Néstor Saporiti- es como el evangelista que escuchala Palabra de Dios y la traduce a un evangelio que, como todos losescritos humanos, está culturalmente codificado. Animados por lapasión por la buena noticia los misioneros por un lado interpelaron aDios sobre el mensaje, pero luego se dirigieron a los destinatariospara poder anunciarlo de una manera que lo puedan entender. Elmisionero tenía que sumergirse en profundidad en el mensaje paradespués transmitirlo con la misma profundidad y la mayor fidelidadposible.

Quizá hoy los misioneros ya no estén llamados a elaborar gramáticas ydiccionarios, pero siempre tienen el reto de conocer a fondo loscódigos culturales de los pueblos a los que se dirigen: la lengua esuno de ellos. Incluso hoy es la única forma con la que se consiguecomunicar el mensaje de salvación de Jesús.

Fuente: https://www.consolataamerica.org/es/las-lenguas-del-anuncio/
 

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