60 años de magia, arte y nostalgia: La “Botica del Ángel” celebró su aniversario con una noche inolvidable
El Museo de Arte Escenográfico “Botica del Ángel” de la Universidad del Salvador (USAL) vivió una jornada cargada de emoción profunda al celebrar las seis décadas de su inauguración. Fiel al alma libre de su creador, el inolvidable Eduardo Bergara Leumann, el festejo prometió y cumplió con dar "de todo, como en botica", logrando algo mágico: reunir a grandes figuras de nuestra cultura, familiares y amigos entrañables en un viaje directo e íntimo al corazón de nuestra identidad artística.
La atmósfera del mítico espacio se encendió desde el primer instante cuando José Luis Larrauri brindó unas palabras de bienvenida e invitó a los asistentes a repasar un poco la historia de la “Botica del Ángel”. Creado para que fuera el museo de la historia cultural de nuestro país y que no se perdiera. Así que para ir a sus comienzos se realizó la proyección de un emotivo video que recorrió su historia, rescatando del olvido risas, anécdotas y duendes del pasado. A continuación, el inicio formal estuvo a cargo de Maura Ooms, responsable de la Botica, quien conmovió a los presentes al rescatar el valor sagrado de mantener viva, intacta y latiendo la llama de este templo cultural: “A sesenta años de su inauguración, rendimos homenaje a Eduardo Bergara Leumann, el genial creador de la Botica del Ángel. Él transformó este templo en un espacio de cultura, magia y libertad”. Agregó: “Aceptar su legado no fue fácil. Significaba mantener abierto este lugar emblemático de la ciudad y de la Argentina, y dejarlo vivo para toda la comunidad. Es el cumplimiento del compromiso que asumimos de transmitir los valores de la Universidad del Salvador”.
Con las emociones a flor de piel, se invitó a los presentes a perderse y recorrer la mágica Botica en una conmovedora visita guiada a cargo de José Luis Larrauri, quien transformó cada rincón del Museo en un relato vivo.
El arte, en su estado más puro y latente, se apoderó de cada rincón. En la emblemática escalera, Ayelen Gómez deslumbró con un baile que pareció flotar en el tiempo, mientras que en la Academia las notas del piano de Mario Marzán acariciaron con delicadeza los recuerdos y la memoria de los presentes. El Cine se llenó de asombro y mística gracias al ilusionismo del mago Alex Nebur, y el Patio Azul se convirtió en un verdadero altar de nostalgia y talento folclórico cuando Sabrina Castaño y Federico Santucho entrelazaron sus almas para bailar una estremecedora versión de "Zamba para no morir". Todos estos cuadros artísticos, que parecieron devolverle la vida a las paredes del museo, contaron con la impecable dirección de Andrea Castelli y la asistencia de Carina Mele.
Uno de los momentos más emotivos del evento estuvo guiado por los testimonios de grandes personalidades que dejaron su huella imborrable en el lugar. La prestigiosa escritora Luisa Valenzuela, el reconocido periodista Carlos Ulanovsky y Federico Galiana, fundador del emblemático grupo Opus Cuatro, tomaron la palabra para recordar —entre risas y ojos vidriosos— la genialidad, la audacia y el legado eterno de Eduardo Bergara Leumann. Durante su intervención, Valenzuela conmovió al auditorio al asegurar que: “Bergara o “el gordo” como lo llamábamos cariñosamente, no pertenece a mi pasado. Pertenece a mi presente”. Por su parte, Ulanovsky celebró la mística del espacio al señalar la felicidad que le produce estar en un refugio "absolutamente analógico" en plena era de supersaturación digital. Asimismo, reivindicó la generosidad de Bergara Leumann, destacando cómo su creatividad y pasión alegraron al pueblo argentino a través de la televisión y cómo cada pared de este lugar, que respira cultura nacional, se convierte en un espacio de aprendizaje que merece ser visitado por muchísima gente. Finalmente, Galiana rememoró los inicios de Opus Cuatro en 1969 bajo el ala del conductor, evocando las noches en que recibían al público cantando en ese mismo gran salón y la complicidad artística que compartieron desde la televisión hasta la inauguración del local, consolidando un vínculo entrañable que perduró intacto a lo largo de las décadas.
La magia y el despliegue escénico también tuvieron su voz con la participación de la maga y bailarina Dolly Kent, quien sumó su calidez, gracia y gratitud.
El encuentro contó con una concurrencia de lujo que incluyó a la prima y los sobrinos de Bergara Leumann, visiblemente movilizados por el tributo a su sangre. También dijeron presente figuras íntimamente ligadas a la historia del Museo como la escenógrafa Mirta Spagarino, el actor Ricardo Pal —quien revivió la emoción de su debut absoluto en este escenario—, el actor Francisco Pesqueira, y las cantantes y actrices Marcela Pereyra, Laura Manzini, Lucrecia Merico y Roswina.
La locución y el entrañable aire de radio estuvieron engalanados por María Ester Sánchez, Carlos Prina y Luigi Carniglia, acompañados por la Directora de Radioteatro Norma Peña y el periodista Daniel Cufré. Desde el plano institucional y comunitario, custodiando el patrimonio del barrio, acompañaron los Presidentes de la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Monserrat, Liliana Barela y el Dr. Luis Tozzo, junto a miembros de la Asociación Civil de la Universidad (ACUS) y de toda la comunidad universitaria de la USAL.
La noche cerró entre aplausos cerrados que resonaron en las paredes cargadas de historia, miradas de profunda gratitud y la certeza absoluta de que el “Ángel de Eduardo” sigue custodiando, hoy más que nunca, el rincón más libre y bohemio del arte argentino.
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