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El fuego entre los labios, nueva poesía mística argentina

El 30 de mayo, en la Facultad de Filosofía, Letras y Estudios Orientales se llevó a cabo la presentación del libro “El fuego entre los labios” a cargo de María Antonia Sassi y Claudio Simiz.

El libro está compuesto por distintas poesías místicas, escrito por Jorge Oscar Bach, Sergio Lizárraga, Fernando Matiussi, Oscar Perdigón, Rafaela Pinto, María Antonia Sassi, Claudio Simiz y Claudia Vázquez. Estas poesías están escritas tanto desde la mirada Oriental como Occidental de cada autor. Cada uno establece un enlace entre poesía y espíritu, que les permite entregarse a aquello que contemplan desde su intimidad.

A través de la presentación se tendió a fortalecer los lazos entre la Facultad y la comunidad cultural y sus distintas expresiones artísticas y fundamentalmente literarias.  

Fernando Matiussi (finalista del Premio Internacional de Poesía Mística “Fernando Rielo”) recurre a la profundidad de la experiencia unitiva con Dios y a la estética de la lengua para conjugar dos bellezas: la de la mística y la de la poesía. Nos encontramos con un hombre que se reconoce criatura y recupera, de ese modo, la presencia de su creador con un poeta que nos comparte una profundidad en donde cada rincón del alma se ha desnudado de todo ruido para decir “lo que le fue soplado”. Los poemas seleccionados pertenecen a este libro.

En la poesía de Sergio Lizárraga, confluyen los elementos típicos de la gran tradición mística occidental y los debates, las urgencias de este vertiginoso siglo XXI, en un caleidoscopio tan intenso como original. Hay en sus versos una profusa simbología cuyo código se aparta tanto del hermetismo como del formalismo; por momentos, su inalienable conexión con el cotidiano vivir, con sus dolores y esperanzas, genera la sensación de estar situado ante textos de raigambre social. Una poesía que da testimonio de la constatación de la herida, del anhelo y de la búsqueda que, en la intuición de su irrealización, gesta esa versión especial del sentido que llamamos belleza.

En cada verso Rafaela Pinto, ganadora del premio de poesía mística “Fernando Rielo”, se sale de sí misma a una piel repleta de letras y allí conjuga, con sabor místico, las mismas búsquedas que todo hombre inicia en sus vigilias. A decir de San Juan de la Cruz, la noche es, a la vez, el camino y la condición necesaria para la unión, en este caso, entre la intimidad del poeta y el cosmos incalculable de la palabra.

La poesía de Claudia Vázquez nos evoca al ascetismo en la composición aquí presentada, en tanto experiencia vital tornada por el vacío y el silencio y, también, en lo que hace a un austero despliegue verbal. Sin embargo, la intensidad de los símbolos e imágenes emergentes de sus versos nos ponen, de la mano de la poeta, de frente a la pregunta (por el ser, la existencia, el sentido), formulada de modo apremiante, desvelado, aunque secretamente esperanzado y, en esa trascendencia particular que involucra la expresión artísitica, esperanzador.

Jorge Oscar Bach participa en esta selección con cuatro poemas, dos de ellos extensos. En ellos construye una particular estructura dialógica: su “yo” y el ser trascendente (Jesús, más concretamente). En el linde no tan definible de lo religioso y lo místico, su lírica discurre los senderos de la dolorosa interrogación y el reconocimiento de los signos divinos (la imagen de la llaga es iterativa, insoslayable). Acompañar al Maestro en su peregrinaje, que es el mismo del poeta en existencial y lo moral.

En la poesía de Oscar Perdigón emergen elementos de una cosmovisión personal, ecléctica, más identificable con algunos aspectos de la mística oriental que con la búsqueda del nexo con una divinidad personal. Su poesía parece partir de la constatación de la niebla, del vacío; pero, a la vez, estas inquietantes experiencias devienen en una fenomenología que termina convirtiéndose en un descubrimiento azorado por momentos zozobrante, por momentos luminoso del yo y sus límites. Esta interrogación acaece sin resguardo ni previsión posible, y nos pone, anhelantes como el autor, en la tremolante barca de la poesía.

Los poemas de María Antonia Sassi trasuntan una mirada espiritual, donde confluyen la conmoción y el recogimiento. En “El almendro”, su composición más extensa en esta selección, la observación del árbol construye una pintura/relato con reminiscencias tanto orientales como bíblicas en torno de la meditación existencial. Lo humano, más específicamente “la humanidad”, es el eje de la preocupación de la autora, centrada en las discordias intrínsecas y en la proyección futura. Interrogantes, miedos que en este mundo pueden asumir la forma de la plegaria, de la poesía, o su conjunción.

La poesía de Claudio Simiz tiene el don de nombrar, indaga en la esencia del habla, lo que parece carencia en lo semántico, se vuelve eco en sus versos y abraza el esfuerzo de Heidegger por tematizar el sentido de la escucha como reservorio de la morada del ser, por eso la poesía de SImiz no solo dice, sino que también calla e indaga y ofrece, como resultado de tales operaciones, la mayor de las honduras. Desde lo profundo, es desde donde escribe un mundo con una Presencia que no se ha diluido y, de la cual, nadie quiere quedar a la intemperie.

La poesía mística establece un enlace entre poesía y espíritu y, en cada verso demuestra, siguiendo las palabras de Cortázar, que el yo poético se entrega a aquello que contempla, “más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más sumo mío”. Y ese nexo trasciende las épocas y geografías, por eso asumimos la responsabilidad de presentar El fuego entre los labios- Nueva poesía mística argentina.

 

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