Santa Misa en Conmemoración del 70º Aniversario de la Universidad del Salvador
En el marco de las celebraciones por el 70° Aniversario de la Universidad del Salvador, la comunidad educativa se congregó con sentida alegría y gratitud el pasado 5 de mayo para participar de la Santa Misa, la que dio apertura a la serie de actos conmemorativos de su septuagésimo aniversario.
El encuentro tuvo lugar en la histórica Iglesia del Salvador, perteneciente a la Compañía de Jesús, donde alumnos, docentes y autoridades se reunieron para elevar una oración común por estos 70 años de historia, compromiso con la excelencia académica y formación en valores humanistas y cristianos. Fue un momento para agradecer el camino recorrido, recordar a quienes lo hicieron posible y renovar juntos la misión que nos une desde 1956.
Estuvieron presentes en esta emotiva celebración, el Rector de nuestra Universidad, Carlos Ignacio Salvadores de Arzuaga, la Vicerrectora Académica, Romina Cavalli; la Vicerrectora de Investigación y Desarrollo, Luciana Tondello; la Vicerrectora de Formación, Roxana Ruffo; el Presidente de la Asociación Civil Universidad del Salvador (USAL), Fernando Lucero Schmidt ,Miembros del Consejo Superior; Miembros del Consejo de Profesores Eméritos; académicos, administrativos, docentes, estudiantes e invitados especiales.
La Eucaristía fue presidida por Mons. Ernesto Giobando S.J., Obispo de la Diócesis de Mar del Plata y concelebrada por destacados miembros del clero de la Compañía de Jesús y vinculados al ámbito académico: el R.P Salvador Verón S.J., Rector de la Iglesia del Salvador; el R.P. Andrés Aguerre S.J., Rector de la Universidad Católica de Córdoba; y el R.P. Julio Fernández Techera S.J., Rector de la Universidad Católica de Uruguay. Asimismo, participaron los Padres Andrés Tocalini, Juan José Milano, Gabriel Tomás y Hugo Acuña, sacerdotes de la Universidad del Salvador.
La Liturgia de la Palabra fue un reflejo de la unidad académica. La lectura del Libro del Éxodo estuvo a cargo de Luciana Souto, Secretaria Académica de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, mientras que la Rectora de la Universidad Católica de La Plata (UCALP), Rita Gajate, proclamó los Salmos. La Directora del Departamento de Filosofía del Vicerrectorado de Formación, Victoria Scarpatti, por su parte, tuvo a su cargo la lectura de las intenciones de la comunidad universitaria.
En su homilía, Mons. Giobando S.J compartió un mensaje cargado de memoria y compromiso. Recordó con afecto sus años en la Iglesia del Salvador como origen del proyecto universitario y rindió homenaje a figuras fundamentales de nuestra Universidad:
“Soy Ernesto Giovando, Obispo de Mar del Plata, soy jesuita y agradezco la invitación para poder celebrar juntos hoy estos 70 años de la Universidad del Salvador. Lo hacemos en esta Iglesia que para muchos de nosotros es como nuestra casa, ya que, en este lugar, en este ambiente jesuita, es donde se dio origen a este proyecto y esta realidad de la Universidad del Salvador Lo hacemos dentro de la Novena a Nuestra Señora de los Milagros, que está aquí en el altar lateral, a los pies de San José, Patrona de la Provincia Argentina-Uruguaya de la Compañía de Jesús, cuyo cuadro milagroso está en la ciudad de Santa Fe.
De allí soy ex-alumno, también hay algún otro aquí presente, de este Colegio más antiguo de Argentina, donde los jesuitas, junto con unos laicos de aquel entonces y de ahora, están tratando de llevar adelante, junto con el Colegio del Salvador y otras tantas Instituciones de la Red Ignaciana de Educación, la primera educación de tantos niños y jóvenes.
Gracias a Dios, también, el Señor a lo largo de la historia nos ha ido mostrando el camino en esto de educar en la Universidad. Creo que de los que estamos aquí, de los jesuitas, me parece que soy el más antiguo, ya ahora tenemos que mirar así un poco la historia, y recuerdo en mi adolescencia cuando los jesuitas me hablaban y nos hablaban siendo alumnos de la Universidad del Salvador.
También estaba la Universidad Católica de Salta, la Universidad Católica de Córdoba, y para nosotros jóvenes, era como un proyecto grande el poder tener las universidades. Y cuando entré a la Compañía… es medio una homilía testimonial ésta, ¿no? Cuando entré a la Compañía de Jesús, ahí sí empecé a conocer en esta comunidad, en esta Iglesia, a quienes fueron Rectores en la Universidad del Salvador, el Padre Ernesto Dan Obregón, y luego a otros más que trabajaron, y por supuesto, al Padre Ismael Quíles. Veníamos a almorzar aquí a la comunidad y nos quedábamos un rato largo con el Padre Ismael Quíles, porque él se tomaba tiempo para almorzar. Esas conversaciones de sobremesa eran muy importantes. Yo pude compartir con él varios almuerzos aquí y daba gusto quedarse con Ismael. Viví también con el Padre Víctor Marangoni, un hombre de Dios. Todos los días venía a la Universidad del Salvador, desde el Noviciado, después desde el Colegio Máximo, para dar sus clases, y llevar adelante el Vicerrectorado de Formación. Y en los momentos en que podíamos compartir, compartimos también un poco la vida universitaria. Bueno, varios de nosotros somos Exalumnos de la Universidad del Salvador. Yo tengo el diploma de los últimos estudios especiales a través de la Universidad del Salvador; allí en el Colegio Máximo, que es donde se inició también este Proyecto hace mucho tiempo, 70 años atrás. Fue cuando un grupo de jesuitas y laicos pensaron cómo, no eran con estas palabras, pero sí semejantes, cómo evangelizar la cultura a través de la educación, con la Ciencia junto con la Fe y en un contexto sociocultural muy especial, estamos hablando del año 1956 Luego vinieron los años 70. Y allí, como bien saben en la historia, la Universidad pasa a manos de laicos que llevan adelante este desafío. Yo creo que los alumnos que vienen hoy a la Universidad perciben que hay algo detrás, que no sólo es una marca registrada, sino un espíritu asegurado, un sello propiamente hecho. Y creo que eso es lo que tenemos que pedir hoy, esta gracia de poder continuar dando una Educación Superior con un sello particular.
En el Evangelio de hoy, Jesús nos dice algo muy de Él y muy necesario. Les dejo la paz, les doy mi paz. Esa paz que el Señor nos regala, hoy es tan necesaria en el mundo en el que estamos, por esta guerra en capítulos, una guerra mundial en capítulos, como nos decía el Papa Francisco. Y es así, porque no sabemos mañana qué puede ocurrir, qué nuevo conflicto se puede dar. El Señor nos da una paz que, como dice el Papa Francisco, no es una paz propia de los cementerios. Recordamos una palabra del Papa Francisco, el ironismo, es decir, la paz a cualquier precio, cuando en realidad la paz es algo trabajoso, fatigoso, pero que siempre es un hecho comunitario.
Nos dice el Papa León, en el Mensaje de la Paz para este año 2026, sabiendo que el Papa León se ha jugado por la paz; él no es un espectador, quizás sea una de las pocas personas, como lo fue el Papa Francisco, que trabaja por la paz realmente. La paz de Cristo Resucitado, la paz esté con ustedes, una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante. Ayúdense unos a otros a construir puentes con el diálogo, con el encuentro, uniéndose todos para ser un solo pueblo, siempre en paz. Agrega el Papa León, gracias Papa Francisco, como que le vino a su conciencia, a su corazón, cuando habló de estas actitudes para construir la paz; puentes, no separar, no levantar muros, construir puentes. Creo que ésta es una tarea artesanal y pedagógica, de hecho, hoy los centros educativos son un puente a la realidad que viven nuestros alumnos, de ahí, el Sumo Pontífice, es el que construye los puentes más importantes y necesarios, uniéndose todos para ser un solo pueblo. Acá hay un cuño muy fuerte de la teología del Papa Francisco, la teología del Pueblo de Dios, que en Argentina tuvo una característica muy particular, esa teología del pueblo que fue expresión de aquel Congreso Internacional de Teología que celebramos en el año 1985 en el Colegio Máximo, donde el tema principal fue la evangelización de la cultura. Gracias Papa Francisco.
Y pasando más a lo concreto, si la paz es bien concreta, estaba pensando algunas características de la Universidad en el Espíritu Ignaciano. ¿Cuánto podemos reflexionar sobre esto? Evidentemente hay una palabra que todos sabemos cuál es cuando hablamos del espíritu ignaciano, hablamos del “Magis”. Dice el Salmo de hoy, que tus fieles manifiesten tu gloria, Señor. El “Magis” no es la gloria de nosotros mismos, sino la Mayor Gloria de Dios. Y esto se convierte en un ethos educativo. Justamente “Magis” podríamos hacer un paralelo con excelencia educativa, que todas las universidades buscan la excelencia educativa. Quizás deberíamos profundizar un poquito más, porque la excelencia educativa no es el brillo en lo que hacemos, sino la capacidad de iluminar a través de nuestra tarea docente, a través de la enseñanza y de la recepción, no sólo de conocimientos, sino de la forma en que transmitimos estos conocimientos. Este “Magis”, que es un ethos principal, también es una forma de habitar, porque el ethos tiene que ver con los hábitos, tiene que ver con la forma en que estamos presentes en la sociedad, tiene que ver con la moral. El ethos es precisamente aquello que no pasa y dialoga con la cultura, que sí a veces tiene manifestaciones de una forma o de otra.
Siguiendo al Papa Francisco, creo que en este “Magis” la forma de habitar nuestro espacio educativo, hay dos características. Por un lado, la cercanía. Creo que nuestros alumnos y también como claustro docente, como profesores, necesitamos cercanía. Hoy, a través de las redes, del celular, creemos que estamos cerca, pero hace falta dar algunos pasos más.
Y esta cercanía, siguiendo también la inspiración del Papa Francisco, se da a través de las actitudes del Buen Samaritano. Tenemos que llegar a ser hermanos y hermanas, cercanos con las actitudes del Buen Samaritano. Y para ello tenemos que abajarnos, otro punto fundamental de la espiritualidad internacional. No es el brillo personal, es la Mayor Gloria de Dios y es la capacidad de abajarnos, ponernos al nivel de aquellos que son más humildes y más desplazados. Cuando yo escuchaba las características de la educación ignaciana y las estudiamos, las reflexionamos y tratamos de vivir, había como algunos puntos fundamentales. Ciencia en diálogo con la fe y la justicia.
Este diálogo de la ciencia con la fe y la justicia también es como un carácter propio de la educación ignaciana. Por eso al formar a nuestros alumnos también los formamos con sentido crítico, con compromiso, porque el mundo está mal, hay millones y millones de excluidos, no vamos a la universidad solo para tener un título, sino para tratar de hacer un mundo mejor. Es en la Compañía y en el gran paraguas de la Compañía en el cual me alegra profundamente que la USAL esté allí presente. Si hay algo que queremos tratar de vivir y enseñar, es que somos personas para los demás.
Y para terminar, dos puntos fundamentales que los he escuchado en Bergoglio, en el Papa Francisco y en muchos de mis compañeros jesuitas. Carisma e Institución. Que estos 70 años sirvan para renovar el Carisma y hacer de nuestra Institución un lugar donde nos sentimos más hermanos y hermanas. Que así sea”
Al concluir la celebración, el Rector de la Iglesia del Salvador, R.P. Salvador Verón S.J., agradeció la presencia de toda la comunidad y destacó el valor de los Ejercicios Espirituales en la formación de docentes y alumnos. Finalmente, Mons. Giobando S.J impartió la bendición invocando la figura de Mama Antula como ejemplo de fortaleza para las nuevas generaciones.
La organización con motivo de la celebración de la Santa Misa en Conmemoración del 70° Aniversario de la Universidad del Salvador estuvo a cargo del Vicerrectorado de Formación, y se completó con la destacada participación del Coro de la Universidad, cuyas interpretaciones otorgaron un clima de profunda espiritualidad al acto religioso.
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