La energía: un desafío para el futuro del planeta. Entrevista al Ing. Mario Bonantini
En el Día Mundial de la Energía, que se celebra el 14 de febrero, no podemos menos que reflexionar sobre un aspecto que termina siendo clave para nuestro bienestar y el de quienes nos sucederán: la sostenibilidad del medio en el que nos encontramos.
Interesados en esta temática, la Secretaría de Prensa conversó con el Ing. Mario César Bonantini, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Salvador (USAL) quién fue consultado para interiorizarnos en el tema energético.
"En tal sentido señaló ampliamente y en detalle: “En nuestro país, algo más del 50% de la energía eléctrica que consumimos proviene de centrales que requieren la quema de algún combustible derivado del petróleo para poder funcionar. Esto implica una altísima dependencia de este tipo de generadores y, lo que es peor aún, una incesante contribución al calentamiento global, producto de la liberación a la atmósfera de grandes cantidades de gases de efecto invernadero (GEI), principalmente CO2.
Por supuesto que hay cosas para hacer para que esto se revierta. Algunas nos tienen a los individuos como protagonistas, por ejemplo, con la incorporación de conductas basadas en un uso racional y eficiente de la energía. Otras tienen que ver con la adopción de políticas de estado que establezcan objetivos de mediano y largo plazo en lo que refiere a la transformación de la matriz energética. Algo ya se ha hecho. Apenas 10 años atrás, la participación de las centrales térmicas en el total de la generación de energía eléctrica en la República Argentina era del 64%. La disminución experimentada se debe fundamentalmente a la incorporación de sistemas basados en energías renovables tales como grandes parques de paneles solares y enormes granjas eólicas. También en el plano macro económico esta reconversión tuvo su impacto, ya que el costo del kWh pasó de u$s 0,07 en el 2015 a u$s 0,0637 en el 2024 (último dato anual disponible). Otro estímulo importante para seguir apostando a la sustitución de centrales térmicas por centrales que operen a partir de energías limpias.
Sólo a modo referencial, la Unión Europea hoy cuenta con una participación del 27% de generación térmica, superada ampliamente por algo más de un 50% de centrales basadas en energías renovables y el 23% restante de generación nuclear. En el otro extremo nos encontramos con India y los países que conforman el Sudeste Asiático, que ostentan porcentajes del 75% térmico y el resto renovable (India con una ligera participación nuclear). Los EEUU cuentan con 60%, 22% y 18% de generación térmica, renovable y nuclear, respectivamente. Como se ve, no todos los países han asignado la misma prioridad al tema del cuidado del medio ambiente.
En un país como el nuestro, extensísimas áreas no aptas para cultivos ni ninguna otra actividad agropecuaria, bien podrían ser destinadas a este tipo de emprendimientos.
Otra línea pasible de ser transitada es la de los usuarios generadores, que consiste en usuarios residenciales conectados a la red pública pero que instalan su propio equipo de generación renovable (típicamente en casas) y con él se autoabastecen de energía eléctrica; en la medida que las condiciones climáticas lo permitan, por supuesto. Si esto no ocurre, el requerimiento energético queda satisfecho a partir del suministro de la respectiva empresa distribuidora; y, si la generación propia excede a lo requerido, el excedente se le “vende” al sistema público. De esta manera se logra disminuir el gasto económico que implica la compra de energía, y, fundamentalmente, se evita la liberación a la atmósfera de los GEI que habría que producir para suministrar dicha energía a partir de la matriz nacional.
Pero, así como cuando hablamos de energía no sólo estamos hablando de energía eléctrica, cuando hablamos de impacto ambiental tampoco podemos dejar de lado otras actividades tales como la desforestación y el transporte (tanto personal como colectivo). La primera, si no es acompañada por la siembra de igual cantidad de ejemplares, va diezmando la capacidad de captación de CO2 y con ello la producción de oxígeno, imprescindible para cualquier tipo de vida sobre la tierra; mientras que lo segundo, también fuertemente dependiente del petróleo a nivel mundial y, de alguna manera, acompañando el crecimiento de la población mundial; no deja de ser otro gran contribuyente a la polución ambiental. También en este punto se está evolucionando a través de la migración hacia vehículos cada vez más eficientes, pero el camino a recorrer todavía sigue siendo muy largo.
En síntesis, que hoy tengamos una calidad de vida mejor a la de cualquier época pasada es una realidad. La tecnología y la ciencia en su conjunto han hecho muchísimo para eso. Pero más temprano que tarde vendrán tiempos difíciles si no nos ocupamos de evitar que se siga deteriorando el medio ambiente. La energía está a nuestro servicio, pero que el fin no justifique los medios. Todavía debemos seguir en la senda de la transformación.
El desafío que se nos viene es no sacrificar calidad de vida y para ello, la generación de energía (eléctrica, motriz, etc.) a partir de energías limpias será el camino que conducirá a la victoria”.
Dentro de este marco fue consultado el Ing. Mario César Bonantini sobre cuál cree que es el impacto de la energía en nuestro planeta, señaló que: “El ser humano se ha vuelto a lo largo del último siglo cada vez más y más dependiente de la energía. Siendo los combustibles derivados del petróleo unas de las principales fuentes de energía primaria, su uso en cantidades cada vez mayores ha generado cambios significativos en el medio ambiente, provocando lo que hoy conocemos como “cambio climático” y, como consecuencia de ello, la alteración de algunos ecosistemas. Sólo como dato estadístico, producto del incremento del consumo de combustibles fósiles, el planeta ha experimentado en los últimos 150 años una sobreelevación de su temperatura media de aproximadamente 1,5°C, lo cual en términos ecológicos representa un impacto enorme.
Tanto es así que hasta la mismísima ONU se ha involucrado en la problemática mediante la creación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), la cual tiene por fin establecer pautas para estabilizar, o disminuir, las emisiones de los llamados “Gases de Efecto Invernadero” (GEI), responsables en gran medida del calentamiento global”.
¿Cuál es la fuente de energía más sostenible y por qué?
Hoy en día las energías estrella son la energía eólica y la energía solar. El por qué tiene que ver básicamente con los siguientes factores:
-Son renovables e inagotables.
-No generan emisiones nocivas para el medio ambiente.
-Hoy en día, para el caso de la energía solar, el precio del kWh generado está aproximadamente en un 20 a 25% promedio del precio que tenía a fines del siglo XX.
-Los equipos (paneles solares, aerogeneradores, baterías, etc.) son cada vez más chicos, más baratos y más eficientes.
- Estas 2 tecnologías tienen la particularidad de poder ser utilizadas para satisfacer pequeños requerimientos de energía eléctrica (señalización en un paso a nivel sobre una ruta sin red eléctrica, por ejemplo) o de poder conformar grandes granjas para luego integrarlas al sistema nacional de transmisión de energía.
¿Qué papel juegan las energías renovables en la lucha contra el cambio climático?
Concretamente, las energías renovables son la única alternativa a la vista que permite frenar la emisión de GEI y, con ello, el cambio climático. Dicho de otra manera, si no logramos independizarnos de los combustibles fósiles, el cambio climático es irreversible.
En el Día Mundial de la Energía el Ing. Bonantini, nos señala que estamos a las puertas de una nueva revolución en lo que refiere a la generación y uso de la energía. “En nuestra facultad hemos trabajado recientemente en una nueva forma de aprovechamiento energético, hasta hoy desconocida e inexplotada, que dimos en llamar “Energías Telúricas”. Estas son energías que se obtienen a partir de flujos de cargas eléctricas que se establecen tanto por encima como por debajo de la corteza terrestre”.
Agregó que hay muchas otras tecnologías que están evolucionando rápidamente y cuya implementación y uso a escala industrial van a aportar innumerables beneficios. Entre ellas podemos citar a las baterías de hidrógeno (clave para automóviles), el hidrógeno verde, los paneles solares de nueva generación (flexibles) y la fusión nuclear, hoy todavía en estado de experimentación.
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