50 años de una vida dedicada a la Universidad: trabajo, compromiso y retorno a las fuentes
Fernando Lucero Schmidt lleva más de 50 años ligado a la Universidad del Salvador. Tuvo dos ingresos a la universidad: el de 1972 cuando Juan Tobías, amigo de la familia, a instancias de Jorge Bergoglio, le solicitó se ocupara de solucionar un conflicto que tenía la institución con una casa de la calle Alberti cerca de Rivadavia, en el barrio del Once. Después de cumplir con éxito estos trámites, en 1974 ingresó como profesor de Práctica Forense y Director de Práctica Docente, y como Vicedecano en la Facultad de Ciencias Jurídicas en 1986; ese fue su segundo ingreso. En 1990 fue nombrado Vicerrector de Investigación y Desarrollo, y en 2010 se hizo cargo del Vicerrectorado Económico. Hoy preside la Asociación Civil de la Universidad del Salvador. En una entrevista por el 70° Aniversario de nuestra Casa de Estudios, repasó el origen, los principios y el espíritu que, asegura, siguen vivos.
Identidad fundacional
Para Fernando Lucero Schmidt, el núcleo de la identidad de la Universidad del Salvador está en su fundación. Los jesuitas pensaron una universidad que formara personas útiles para la sociedad, no solo eruditos. “La ciencia es muy importante. La formación es muy importante. Pero la virtud es más importante; es la que hace que esa formación sirva a la persona y a la sociedad”, resume. Los rasgos que siguen intactos o que posiblemente sigan intactos tienen que ver con el nacimiento de la universidad. ¿Por qué “virtud al corazón”? “No era un invento. Era un pensamiento fundacional que permanece. Por eso los padres fundadores pensaron esa frase ‘Ciencia a la mente y virtud al corazón”.
Ese lema se complementa con la idea de la síntesis armónica de la ciencia y la fe, que enunció el Rvdo. Padre Ismael Quiles S.J. y consolidó Su Santidad Francisco. “En esa época a la ciencia se la consideraba enemiga de la religión. Los padres jesuitas y después Francisco sostenían que se podían compatibilizar. El Documento “Historia y Cambio” sintetiza esa búsqueda: no una guerra contra el ateísmo, sino una forma de hacer dialogar dos visiones de la vida.”
Historia y Cambio
“Hay un principio que está en Historia y Cambio, que es fundamental para el crecimiento de una persona y para el crecimiento de una organización: que es el retorno a las fuentes, pero no como retorno de conservadurismo, sino como retorno para abrevar lo bueno y lo malo. Y a partir de ahí empezar una nueva historia, una nueva vida”. Que tome la experiencia de lo existente pero no se anquilose, que no se quede ahí, que avance, por eso el avance a través del retorno a las fuentes. “Ese principio es válido para cualquiera, para una persona que va a cumplir 70 años, por ejemplo. Yo lo pienso. Voy a cumplir 78.”
El espíritu de la USAL
“Para mí, lo importante es que, en la Universidad, en general, nunca se hicieron diferencias entre profesores, empleados, administrativos, empleados de servicios generales; siempre hubo un clima de respeto entre unos y otros. Había un clima de respeto que todos seguían. Y después el otro para mí es el espíritu Ignaciano. Sentirse dentro de una de una organización que es ignaciana, que es Jesuita, que es de origen Jesuita. Pero que es de pensamiento Jesuita. Y eso uno lo escucha de cualquier empleado, no solamente un profesor. Por supuesto, hay quejas como en todos lados, y muchos dicen: “hay que arreglar eso”, pero no se crea un clima hostil entre las autoridades, los administrativos con los académicos; aunque siempre hay algún desubicado, confiesa. La Universidad no es una empresa, es una mística y ese es un pensamiento muy profundo, porque no es una organización comercial, pero hay que administrarla como empresa, porque es la manera de que funcione. Eso decía Jorge Camargo S.J, uno de los fundadores, el primer Rector, cuando pertenecía a la Compañía de Jesús. Y es como cuando Francisco decía: “Nosotros no estamos acá, para formar genios, estamos para formar conductores y personas respetuosas de la realidad y de la de la sociedad. Ese es el espíritu que le transmitió a la actual generación Bergoglio y lo que, para mí, distingue a la universidad de otras organizaciones.”
El Vicerrectorado de Investigación y Desarrollo (VRID)
Señaló que su etapa más creativa fue como Vicerrector de Investigación y Desarrollo. Dio como ejemplo la concepción de la idea del diálogo interreligioso, que era algo de lo que en ese momento se hablaba muy poco. “El diálogo ecuménico era, hasta entonces, el diálogo de las religiones cristianas, entre los protestantes y los católicos. Pero el acercamiento a todas las religiones fue una iniciativa realmente muy creativa del VRID.
Otro ejemplo: la Biblioteca Central era un depósito de libros; trabajando, la convertimos en una biblioteca importante. Hubo dos directoras muy buenas a las que les dimos vuelo para que crearan. Si yo me enorgullezco de algo es de haberle dado vuelo a la gente para que creara, para que no fuera algo estático. La universidad es puro movimiento”.
“Ahí nacieron, por ejemplo, el Coro, la Orquesta Sinfónica, los Convenios Internacionales, el Programa Franco-Argentino, el Área de Cooperación Internacional, el Programa de Educación a Distancia (PAD), el Instituto de Medio Ambiente y Ecología (IMAE)”, por nombrar algunas áreas, recordó.
La Asociación Civil
La Asociación Civil es la garantía de continuidad del pensamiento fundacional, del pensamiento de Historia y Cambio ,y su Comisión Directiva funciona como máxima autoridad y organismo de control, acompañando el trabajo del Rectorado y los Vicerrectorados. Es el punto de conectividad con la existencia de la Universidad, con el crecimiento de la Universidad y con el respeto a las normas con las que se creó y se implementaron a través del pensamiento de los jesuitas, es decir, que es el factor de estabilidad de la Universidad.
“Es un organismo de control importante. Porque si nosotros analizamos quiénes componen la asociación civil, toda la comunidad prácticamente está presente”.
Lucero Schmidt destaca el período de Juan Alejandro Tobías como Rector y de Enrique Betta como Vicerrector Económico. Recuerda la crisis de 2002, cuando la USAL presentó un plan de crisis. “A partir de ahí la Universidad volvió a crecer. Se crearon carreras importantes. Ese impulso de Tobías fue fundamental”.
Cuando lamentablemente muere Enrique Betta pasa a ser Presidente de la Asociación Civil. Cabe recordar que, cuando nace la Asociación Civil, el presidente fue el Dr. Cristóbal Papendieck, porque era el presidente del Consejo de Laicos. “En la Universidad estaban los sacerdotes de la Compañía de Jesús y había un consejo de laicos que en ese momento lo presidía Papendieck. El primer rector del desligue fue él. Hay un período problemático, como en todas las organizaciones que se recrean y, sobre todo, que salen de un sistema de organización y pasan a otro, en este caso dejan de estar administrada por los jesuitas y pasan a ser administradas por laicos comprometidos.”
Una frase en el pared
Hoy, como Presidente de la Asociación Civil, si la Universidad del Salvador le hablara en este 70° Aniversario, cree que le diría: “Hiciste lo que tenías que hacer”. La frase que dejaría escrita en una pared es simple: “Recuerden que todo lo que hacemos acá es a mayor gloria de Dios”.
Por Mgtr. Mariana Bonelli, de la Secretaría de Prensa de la Universidad.
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