Inicio
Áreas USAL
Close
Pasar al contenido principal

SECRETARÍA DE PRENSA
a/c Rectorado

Avenida Callao 801, C1020ADP
Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina
Tel. (+54-11) 4813-3997 o 4014 (ints 2111 o 2108).

70 años de historia y 50 de fidelidad: la Universidad como su casa

El 2 de mayo la Universidad del Salvador cumple 70 años. Un día 2, pero del mes de febrero, Silvia Campana del Departamento de Tesorería cumplió 50 en la Universidad, a la que considera “su” casa. Medio siglo de vida en esta Casa. “Sinceramente no lo puedo creer, pero es la realidad. Terminé la secundaria, ingresé y me quedé”, dice, con la sonrisa de quien mira hacia atrás y encuentra sentido en cada paso.

Sus primeros pasos los dio en el edificio que estaba en la calle Alberti 158, CABA; donde estaba la Tesorería a cargo de Teresa Di Naro. “El proyecto era armar la Oficina de Cobranzas como parte del Vicerrectorado Económico (VRE), la cual empezó a funcionar al mes en el edificio de la calle Hipólito Irigoyen al 2400, donde también se encontraban las Facultades de Psicología, Ciencias Sociales y la Biblioteca de la Universidad. Después de dos años nos mudamos a la calle Rodríguez Peña. En el año 2019 la Oficina se transformó, la tarea cambió, pero siempre seguí con las transformaciones que atravesó el Área". Para Silvia Campana hoy la tarea es un puente entre lo económico y lo académico, en contacto con alumnos y académicos.  
  
Con respecto a los recuerdos que tiene de sus comienzos en la Universidad, señaló que hay muchos que van configurando la “memoria” de quienes somos también. “En los comienzos todavía la Universidad era más pequeña, recuerdo la relación entre las distintas Dependencias, en Hipólito Irigoyen el patio era el lugar de encuentro de alumnos, profesores, administrativos… Los registros de estudiantes, presenciales, eran días de mucho trabajo, pero a la par de alegría. Las primeras fiestas que se organizaban para Navidad, con la participación de todos. Trabajaba mucho, muchas horas y la atención al público traía consigo sus tensiones, pero siempre rescato la convivencia, el compañerismo el cual tampoco es ajeno al conflicto, pero siempre encontrando soluciones”.   

Para Silvia, la Universidad de hoy a la de aquella del año 1976, cuando comenzó a trabajar se fue transformando “con el paso de los años lo cual es lógico y deseable para toda institución”, señaló. Observa que siempre se busca estar mejor, a la altura de los cambios educativos, culturales, tecnológicos en un mundo que está en constante evolución y que pide estar atentos. "Pero a la vez, la Universidad, no pierde el suelo, el origen, las raíces que le dan identidad, “al contrario, creo que hoy las re-funda”, agregó.  

Si bien en todos estos años en la Universidad le es difícil seleccionar una anécdota específica, y a la par siempre tiene muy presente la cotidianidad con sus compañeras en la Oficina de Cobranzas; cree que juntas podrían contar muchas anécdotas divertidas que surgen de la vida, de todo lo compartido. “Frases que nos quedaron y que hoy seguimos utilizando en las circunstancias adecuadas donde cada una está. Días que no se borran, los hay tristes y alegres, la memoria nos juega a veces a favor y otras en contra”. Es ahí donde rescata la importancia de lo que se comparte, del encuentro con los otros “que nos termina conformando en quiénes somos, un fruto de esos encuentros”. 

De algún modo a Silvia la Universidad la vio visto crecer y también trabajar “aquí me dio oportunidades”, remarcó. Durante estos años pudo estudiar, no en esta Casa de Estudios porque en ese momento no se permitía, pero lo hizo a través del convenio colectivo “pude cursar y finalizar mi carrera de Filosofía en otra Universidad y comenzar mi carrera docente y académica en otras instituciones. Esto permitió también que mi mirada se volviera más integral en mi tarea cotidiana pues no solo vería lo económico sino también lo académico en la vida de un alumno y así lo transmití y trasmito en la tarea cotidiana. Mi trabajo me dio la opción de poder dedicarme a la tarea que me apasiona que es la docencia y la investigación y en ese equilibrio me quedé”.  

Para Silvia el lema de nuestra Casa de Estudios "Ciencia a la mente y Virtud al corazón" , de un modo u otro, todos los que colaboramos en la tarea cotidiana “lo tenemos presente con la esperanza de que se internalice en todos los ámbitos de los que integramos la comunidad educativa. El lema de la Universidad es también una oración, una esperanza y es también un proyecto, un camino que se va haciendo cada día. La ciencia se busca, la virtud se vive”. 

En el marco del Aniversario de la Universidad del Salvador le preguntamos qué significa para ella que nuestra Casa de Estudios cumpla 70 años, y señaló que: “Cuando una persona cumple años damos gracias por su vida y cantamos alguna canción que festeje la ocasión. Creo que hoy la Universidad debe agradecer estos años de vida, de permanencia, de historia compartida, de cambio, de crecimiento y a la vez estar abierta a continuar con la transformación siempre poniendo en el centro a las personas, a todos los que cumplen distintas funciones y siempre centrados en el alumno”. 

Para Silvia hablar de la Universidad podría parecer una abstracción si no tenemos en cuenta que son las personas las que la concretan, la hacen real. Lo que se constituye en algo valioso y se relaciona, como lo viene expresando, con las relaciones interpersonales, el trato cotidiano, los encuentros, trabajar juntos en la resolución de un problema, ayudarnos unos a otros, interiorizarse en una situación, trabajar a conciencia sin derivar la cuestión hacia otro lado, estar al servicio desde la tarea que cada uno debe realizar, siempre desde el respeto y la escucha. “Es valioso cuando somos vistos y se reconoce el valor de la tarea más pequeña que es como un grano de arena en la grandeza de una Institución”.  

Si bien a lo largo de estos años hubo desencantos, dolores, como la vida misma. Pero una vez, en un proceso muy personal decidió seguir formando parte de esta Comunidad Educativa que es la Universidad del Salvador “y no me arrepiento, pues me proporcionó el espacio para avanzar en otros ámbitos personales. El sentirla “casa” tiene relación a habitar un espacio, un lugar o, mejor dicho, sentirse parte y yo me siento parte. Y acompañada en los momentos en que lo necesité, en alegrías y tristezas, compartiendo la vida y eso es también “casa” donde somos huéspedes y hospederos”.

Si tuviera que definir a la Universidad con una sola palabra sería “Fidelidad” a los orígenes, a los principios que la sustentan. “Cuando una persona olvida de donde viene ya no es la misma. Y cuando una institución olvida su origen se transforma en otra institución. La Universidad crece, se transforma, pero percibo que sigue fiel a sus principios, a su origen y no necesita compararse con otros, solo seguir creciendo siendo ella misma y fortaleciendo lo que la distingue”.  

Al final de la entrevista le preguntamos a Silvia Campana ¿Qué le gustaría que los estudiantes de hoy sepan sobre la historia de nuestra Casa de Estudios? Y señaló que: “No es fácil decirlo pues debemos tener presente la particularidad de las nuevas generaciones. Quizás deben saber que la Universidad tiene una historia, que está en constante evolución, pero que tiene sus raíces firmes y desde ese pasado construye. Explicarles a los alumnos que una entidad, así como una vida, crece, tiene cambios, se recrea, y que ellos constituyen un motor fundamental en esa transformación y por eso es bueno conocer y hacerse cargo de la historia de la institución en donde crecerán y egresarán como profesionales”.   

Después de 50 años en nuestra Casa de Estudios, si pudiera hablar la Universidad, le diría a Silvia: “Gracias por tu fidelidad, por tu trabajo, por tu responsabilidad en cada tarea que realizas, por escuchar y ayudar”. 

70 años de la Universidad del Salvador, 50 de Silvia Campana en sus pasillos. Dos aniversarios que se abrazan y que hablan de algo más profundo que el tiempo: hablan de fidelidad. La fidelidad a una identidad que no se negocia, a un origen que sigue siendo brújula, a una comunidad que crece sin olvidar que su centro son las personas. En la memoria de Silvia vive la certeza de que la ciencia se busca y la virtud se vive, día a día, en la tarea más pequeña. Hoy, mientras nuestra Casa de Estudios celebra su historia y proyecta su futuro, su testimonio recuerda que una institución no son sólo edificios ni títulos: es casa cuando nos deja habitarla, es familia cuando nos reconoce, es Universidad cuando forma mente y corazón. Y en esa Casa, donde somos huéspedes y hospederos, Silvia sigue tendiendo puentes. Porque al final, como ella misma dice, de eso se trata: de compartir la vida.

 

Por Mgtr. Mariana Bonelli, de la Secretaría de Prensa de la Universidad.
 

Compartir: