Compromiso, Innovación y Justicia Educativa: una charla con María Paz Ogando
La Directora de la Carrera de Psicopedagogía de la Facultad de Psicologìa y Psicopedagogìa de la Universidad del Salvador (USAL) analiza los desafíos de la formación profesional, el impacto de la tecnología y la importancia de una mirada "ecosistémica" para abordar los procesos de aprendizaje en la actualidad.
¿Cuál es su formación educativa?
Soy Licenciada y Profesora en Psicopedagogía por la Universidad del Salvador, con diploma de honor. Luego me especialicé en educación en la Universidad de San Andrés y realicé diversas diplomaturas y posgrados vinculados a la gestión de experiencias educativas; neurociencias, educación a distancia, estudios de géneros y ESI, entre otros. Creo que este itinerario formativo plural refleja un interés personal en la búsqueda de aportes que me permitan recorrer las múltiples preguntas que suscitan los procesos de aprendizaje cuando se los enfoca desde una perspectiva amplia, ética y situada.
¿Cuál fue su camino profesional hasta llegar a la USAL?
Mi recorrido integró ámbitos universitarios, clínicos, educativos y comunitarios. Trabajé más de diez años en orientación escolar y en equipos socioeducativos, en el marco de trabajos interdisciplinarios, que impulsan intervenciones con instituciones, familias y redes territoriales, orientados a acompañar fortalecer y construir experiencias de aprendizaje significativas. Paralelamente, me formé como docente universitaria y, desde 2015, me desempeño como profesora en la Facultad. Este camino me ha permitido construir una mirada ecosistémica del aprendizaje, que hoy guía mi gestión como Directora.
¿Qué significa para usted trabajar en la USAL?
Es un espacio donde puedo integrar diversos campos de interés como la gestión, la docencia, la investigación y el trabajo comunitario. La USAL ofrece una tradición formativa sólida y, al mismo tiempo, la oportunidad de innovar, revisar y proyectar nuevas formas de acompañar a nuestros estudiantes y a las comunidades donde intervenimos. Para mí, significa compromiso, pertenencia y la posibilidad de impulsar una psicopedagogía socialmente relevante y crítica.
¿Cuáles son sus principales desafíos?
Creo que los tiempos actuales revisten una gran complejidad y nos interpelan como formadores en la tarea de repensarnos en múltiples niveles. En este sentido, uno de los mayores desafíos tiene que ver con impulsar una formación de calidad en tiempos donde la constante es el cambio, la celeridad y la incertidumbre. Esto supone garantizar una actualización continua de la propuesta curricular, fortalecer la inclusión, acompañar trayectorias diversas, promover prácticas significativas y situadas, generar experiencias de aprendizaje transformadoras que inspiren a los y las estudiantes a constituirse en profesionales críticos, sensibles y comprometidos con la realidad social.
¿Existe un enfoque específico o un sello distintivo de la formación en Psicopedagogía que ofrece la USAL?
Sí, creo que lo distintivo de nuestra propuesta educativa reside en el compromiso de formar profesionales que desplieguen una mirada ecológica e integral del aprendizaje a partir de una formación teórico-metodológica sólida, plural y dialógica en tanto integra la ciencia y la ética para promover una actitud reflexiva, crítica y comprometida con la realidad.
¿Cuáles son las cualidades que debe tener un docente de Psicopedagogía? ¿Con qué rasgos se identifica una buena práctica docente?
Un docente de psicopedagogía debe unir sensibilidad y rigor: capacidad de leer contextos, promover preguntas, habilitar sentidos y acompañar a los estudiantes en la construcción de la autonomía de pensamiento. Una buena práctica se reconoce cuando articula teoría con experiencia, promueve reflexión crítica, incorpora tecnologías de manera ética y genera climas de trabajo respetuosos, creativos y colaborativos.
¿Qué papel juega la tecnología en la psicopedagogía?
La tecnología es hoy un escenario de aprendizaje, de intervención y también de desigualdad. Por eso la pensamos desde un enfoque crítico: como oportunidad para ampliar accesos, diseñar experiencias que potencien itinerarios de aprendizaje, desarrollar competencias y apoyar procesos de alfabetización digital pero siempre cuidando la dimensión humana y ética del encuentro y valor central en los recorridos de aprendizaje.
¿Cómo evalúa el progreso de los estudiantes en el ámbito psicopedagógico?
A través de instancias variadas: producciones escritas, análisis de casos, prácticas situadas, proyectos, devoluciones formativas y autoevaluaciones. La evaluación no solo verifica conocimientos, sino que acompaña procesos, propicia nuevos aprendizajes, promueve metacognición y nos permite tomar decisiones fundamentadas para potenciar nuestros objetivos.
¿De qué manera se fomenta la investigación en el ámbito psicopedagógico entre los estudiantes y docentes?
Promovemos proyectos interdisciplinarios, seminarios, espacios curriculares de formación científica y participación en equipos consolidados de investigación en el campo psicopedagógico. Actualmente formo parte de un equipo de investigación integrado por profesionales de la psicopedagogía y nos encontramos realizando un estudio sobre competencias lectoras de ingresantes a la facultad, un proyecto que involucra estudiantes y docentes y graduados, y que busca fortalecer la alfabetización académica desde un enfoque ecológico y basado en evidencia.
¿Cómo se abordan las prácticas preprofesionales, qué tipo de convenios o escenarios de práctica son prioritarios y cómo promueve la USAL la vinculación de la carrera con instituciones educativas, de salud o comunitarias externas?
Las prácticas se desarrollan en instituciones educativas, empresariales, de salud, comunitarias y socioeducativas, priorizando contextos donde el aprendizaje se juega de manera compleja y real. Trabajamos con convenios que permiten experiencias situadas, supervisadas y diversas, para que los estudiantes conozcan distintas problemáticas, desarrollen criterio profesional y aprendan a articular con equipos e instituciones.
¿Qué salidas laborales considera que están emergiendo o tendrán mayor demanda para los psicopedagogos en los próximos años?
Además de los ámbitos clásicos —educativo y clínico— están creciendo la psicopedagogía comunitaria, las intervenciones con personas mayores, los dispositivos de acompañamiento y orientación de primera infancia y con personas jóvenes y adultas, la psicopedagogía organizacional y los entornos digitales de aprendizaje. El campo se expande en diálogo con nuevas demandas sociales.
¿Qué valor le otorga a la formación continua de los egresados y qué iniciativas existen en ese sentido (posgrados, cursos)?
La formación continua es imprescindible. Los desafíos del aprendizaje cambian, y necesitamos profesionales que actualicen sus marcos teóricos, éticos y metodológicos. La USAL ofrece diplomaturas, cursos y propuestas específicas que acompañan la actualización de graduados y docentes, siempre con mirada interdisciplinaria y situada.
Considerando la labor de la USAL, ¿qué rol debe tener el psicopedagogo en la inclusión educativa y social?
Debe ser un agente activo de justicia educativa: leer barreras, construir apoyos, trabajar con la comunidad, y participar en proyectos que garanticen accesos reales al aprendizaje. La inclusión no es un dispositivo individual, sino un compromiso institucional y comunitario, y la psicopedagogía tiene herramientas potentes para incidir en esa transformación.
Si tuviera que darle un mensaje inspirador a un futuro estudiante de la carrera, ¿cuál sería?
Que se animen a elegir una carrera que transforma vidas y amplía oportunidades. La psicopedagogía invita a mirar el aprendizaje como un derecho y como una construcción colectiva. Si les interesa acompañar a otros, pensar críticamente, intervenir en contextos diversos y crear experiencias significativas, este es un camino profundo, desafiante y lleno de sentido.
Por Lic. Vanesa R. Sola de la Secretaría de Prensa de la USAL
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