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Día del Periodista

El Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social, Máximo Paz, nos comparte una palabras en el Día del Periodista.

En marzo de 2017, en ocasión de una jornada organizada por “Google Argentina” y la “Editorial Perfil”, expertos del Google News LAB mostraban cómo hoy, en exactamente 12 minutos, una información trascendental recorre el mundo y se transforma en noticia casi instantáneamente por los 4 mil millones de almas conectadas a Internet. O sea, más de la mitad del planeta en menos de un cuarto de hora.

Asimismo, los tres sistemas de interconexión y red social más importantes del mundo (Facebook, Youtube y Watzup), suman 6 mil millones de usuarios globales. Y durante 2018, las plataformas de contenidos on-line estrenaron por primera vez en la historia mayor cantidad de programas que las cadenas de televisión tradicionales. 

Somos espectadores de una verdadera explosión multimedial, alentada también por el desarrollo de las tecnologías convergentes y la incesante expansión del negocio de las telecomunicaciones. Nunca antes en el devenir de la humanidad, hemos tenido acceso tan fluido a las noticias a través de la tecnología. Pero como toda realidad humana, también encarna sus oscuridades: ciberterrorismo, agresión, mentira (bajo el formato de las noticias falsas o fake news), grooming y crímenes digitales son una preocupación que desdibujan el rol fundamental de la comunicación social.

Esta semana festejamos el día del periodista, y frente a las imágenes pixeladas de la realidad, esta fecha nos convoca, nos moviliza y nos invita a reflexionar acerca de nuestra realidad como comunicadores sociales y a los desafíos que enfrenta la profesión. Porque para nosotros, los hombres de los medios, se presenta una verdadera oportunidad: si se creía que internet y las redes inauguraban el “imperio del usuario”, la descontrolada algarabía de mentiras disfrazadas de primicias resignifica y empodera nuevamente al profesional de los medios. Nunca fue tan necesario el periodismo como ahora. Eso sí: el bueno. El que es responsable y profesional. 

El que se aleja del panelismo y no es desestabilizador. No es una nueva grieta, sino todo lo contrario. Es un salto de calidad, al entender el real aporte que ofrecen las redes en el ejercicio de la información, y la nueva asociación entre periodismo y tecnología. El verdadero periodismo nos ayuda a recordar que más allá de ciertas frivolidades propuestas por el discurso tecnológico, y de las necesidades económicas de los grandes medios; cumple una función social, y a través de ella, una contribución al mejoramiento de la sociedad civil. 

Por eso, y, para terminar, que mejor que darle la palabra al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica: “(…) Los invito (a los periodistas) a ser un espejo que sepa reflejar la esperanza. Y deseo que sean mujeres y hombres humildes y libres, que son los que dejan una buena huella en la historia”. Feliz día para todos.



 

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