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La magia de la Escenografía: Rocío Campos Segovia, una artista en celebridad

Rocío Campos Segovia se graduó en nuestra Casa de Estudios, en marzo del año 2001, como Licenciada en Artes del Teatro (Escenografía). En una conversación con el Centro para Graduados de la Universidad contó que para ella estudiar Escenografía fue algo casual. “Sabía que quería hacer una carrera donde pueda pintar y dibujar, y convivir en un mundo creativo. Alguna vez había escuchado algo de escenografía, y me entusiasmaba, aunque no tenía una idea clara de qué era exactamente. Era febrero del 97, y se suponía que ya debía estar anotada en alguna carrera si quería comenzar el año lectivo que arrancaba en marzo y aun no me decidía. En esa época no había internet como hoy, buscar de manera online no era una alterativa. Mágicamente caímos con mi mamá en una escuela de teatro. Preguntamos si conocían donde se podía estudiar escenografía, y una persona nos dijo que era escenógrafo me mencionó a la Universidad del Salvador, y que allí se dibujaba y pintaba. Esa frase fue todo lo que necesitaba escuchar para ir con un entusiasmo extremo a la Facultad a averiguar”.  

¿Qué recuerdo tenés de la Universidad?
El recuerdo más claro es la primera vez que entré a la sede de la Facultad donde se dictaba la carrera, que era ni más ni menos que un teatro, bellísimo. Las clases se daban en los palcos, otras en la platea y otras, como taller, se daban en el subsuelo, exactamente abajo del escenario. Todo esto me lo contaba una de las personas que coordinaba la Carrera, mientras me hacía recorrer la Muestra de fin de año de los alumnos, que estaba expuesta en cada uno de esos espacios que me describía. Me volví loca con ese lugar mágico. ¡Los trabajos expuestos me parecían bellísimos! Pensar que ese podría ser el lugar donde iba a estudiar me llenaba de felicidad. Realmente no tuve ninguna duda de que eso quería estudiar, la carrera de Escenografía. A partir de ahí todo fue descubrir y maravillarme.

¿Qué destacarías de la formación en nuestra Casa de Estudios?  
En lo personal me llevo el amor por el Teatro que me supieron transmitir. En mi mente el teatro era algo aburrido, que con tanto cine de efectos especiales estaba a punto de morir. Durante la carrera me ofrecieron otra forma de verlo, mostrándome su poesía, los simbolismos con los que trabaja; mensajes universales que se representan de forma simple pero contundente en un escenario y esa “comunión” que se genera entre el público y la escena. Con esa información dentro mío pude alguna vez generar un concepto artístico para cualquier proyecto al que me convocaron, sin importar si era teatro exactamente. Tanto para Cine como para Audiovisuales en general, nuestro trabajo se trata de traducir el guión desde un lenguaje estético, o sea, contar con los objetos, con la ambientación, con el vestuario. No se trata de que sea “lindo”, se trata de crear un mundo posible para que habite ese personaje en particular, y sumar a la propuesta general el eslabón estético.

¿A qué te dedicás actualmente? 
Hago dirección de arte y escenografía en audiovisuales, teatro, teatro de títeres, y también en espacios como atracciones, eventos, festivales y similares. También realizo murales de manera privada, bares, empresas, etc. Y en paralelo tengo mi obra plástica personal, que va creciendo poco a poco, haciendo exposiciones o participando de muestras. 

¿Cuáles son tus metas o proyectos para el futuro?
Últimamente bajó la producción de audiovisuales, y a su vez creció el mundo de los eventos, festivales y las llamadas “experiencias”. Hay uno muy importante que se asoma, que tiene perspectiva internacional, pero hasta que no se concrete no me animo a contar. Diría que va por la línea del trabajo que estamos terminando en “Temaikèn”: una atracción dentro del Parque, con temática futurista que ofrece “un viaje” a la naturaleza de nuestro planeta, para concientizar sobre su importancia. Junto a un equipo enorme, y estudiantes del último año de la carrera de Escenografía de la Universidad hicimos la construcción de esa nave, de dimensiones muy grandes y con una gran carga de trabajo.

Finalmente le consultaron sobre qué consejo le daría a los alumnos y graduados recientes de su carrera, a lo que Rocío Campos Segovia, dijo: "Les diría algo que trato de decirme cada vez que surge una propuesta nueva, y es que traten de encontrar ”magia” y algo propio en cada trabajo que les surja, porque en definitiva será volver al gen que les hizo elegir la carrera, y proponer que el producto, cual sea, crezca. Al principio todo parece mucho, pero empezando desde abajo se sigue aprendiendo en el hacer, y eso nos hace fuertes para algún día liderar equipos y llevar la responsabilidad de nuestra profesión".
 

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