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“El conocimiento se comparte”. Entrevista a Luis María Mastronardi.

Con 43 años y tras ocho años en la Comisión Directiva, el cirujano plástico Luis María Mastronardi asumió la presidencia de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA) para el período 2026-2027. Es uno de los presidentes más jóvenes en la historia de la entidad, un dato que él mismo señala como “un doble desafío”. 

“Cuando uno asume siente una gran responsabilidad, con una satisfacción enorme en mi caso, pero la verdad es un desafío que tengo muy grande, más por la edad en la que estoy asumiendo, que es antes de la de mis antecesores a quienes respeto mucho. Entonces, tengo quizás un doble desafío desde ese punto de vista. Creo que a esta edad lo que voy a tratar de hacer hincapié es en atraer a gente joven a la sociedad”, afirmó durante la entrevista. 

Reconocido por su labor en cirugía estética y reparadora, Mastronardi es graduado del posgrado en Cirugía Plástica de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador (USAL), docente en la Carrera de Cirugía Plástica y Reparadora en nuestra Casa de Estudios, miembro de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS) y miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica [SACPER].

Su camino en la especialidad comenzó en la cirugía general, donde descubrió una atracción particular por “las reconstrucciones más minuciosas, los detalles”, señaló. Esa inclinación lo llevó a especializarse en cirugía plástica desde el lado reconstructivo, con foco en cara y párpados.

“Una cirugía dentro de lo que es la reparadora que más satisfacción me da son aquellas en las que reconstruyo la cara: una persona con un tumor en la nariz, en el párpado o en la cara”, explica. Para él, el objetivo no es solo curar oncológicamente al paciente, sino que “se pueda reinsertar en la sociedad” y “que se mire al espejo y se siga viendo a si mismo”. 

Hoy su práctica se centra exclusivamente en cirugía facial y periorbitaria, tanto estética como reconstructiva. Aunque reconoce que es difícil decir qué lo distingue, pacientes y colegas le señalan su cercanía: “Soy bastante cercano con el paciente desde la primera consulta hasta el final. Me preocupo por cómo se siente después de la cirugía, cómo se ve con el cambio”. Agregó: “creo que cuando alguien decide operarse con uno, te depositan una confianza que es poner su cuerpo. Entonces, tenés que estar a la altura de esa confianza. Eso es lo que más satisfacción me da”.

Destaca la importancia de combinar la excelencia oncológica con el resultado estético y el trato humano con el paciente.

En su discurso de asunción como Presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA) planteó varios proyectos tecnológicos y científicos, pero uno de sus ejes centrales es pedagógico. “Los cirujanos que están empezando tienen que tener muy en claro algo: no confundir fama con respeto”, advierte. 

Su consejo es invertir en capacitación, “ver a otros colegas, tanto en Argentina como en el exterior”, y entender que “hay un proceso”. 

También insiste en un valor que dice haber recibido en la USAL: el respeto entre colegas. “Cuando uno recibe un paciente con una complicación de un colega, lo primero que hay que hacer es llamar al colega y ponerse a disposición. Eso hoy en día quizás es más difícil que los jóvenes lo entiendan”.

También considera importante que los estudiantes que se están formando o que recién se graduaron y comienzan la especialidad, ya como colegas, “tienen que tener muy en claro, una cosa es una aplicación y tener muchos seguidores; no confundir lo que es fama con respeto. Una cosa es tener muchos “likes”,  y otra cosa es tener el respeto de los colegas y  de los pacientes, saber que siempre se debe actuar en forma correcta y contar con una sociedad que avale tu trayectoria”.

“Me parece que tenemos que acompañar a los que son los más jóvenes, escuchar todas las dudas que tienen, las inquietudes. Siempre el cirujano plástico más joven quiere empujar un límite y no hay que poner un pie, sino ayudarlos justamente con eso. Se aprende mucho de eso y por eso considero siempre que hay que escucharlos”.

Sobre el futuro de la Especialidad, menciona a la inteligencia artificial y la Cirugía Robótica como campos con “un potencial muy grande”, especialmente para la planificación y evaluación prequirúrgica. Sin embargo, aclara que la Cirugía Plástica tiene un componente artístico difícil de replicar: “Ningún paciente es igual, ningún procedimiento es igual a otro”.

La elección por la Medicina no fue inmediata. Hijo de un médico y una traductora, ambos graduados de la USAL, Mastronardi empezó estudiando Economía. El cambio llegó cuando ayudó a su padre en una urgencia y se puso un guardapolvo por primera vez. “Me volví a mi casa con el guardapolvo puesto, no me lo quería sacar. Nunca más me lo saqué”, recuerda.

Desde entonces supo que quería ser cirujano. “Siempre quise ser cirujano. Iba al hospital y me quedaba en las guardias de cirugía todas las semanas”, cuenta. Su primera cirugía, una apendicectomía, aún la recuerda con nervios y con la sensación de “ya operé, yo opero. Entonces, soy cirujano”, se sonríe al recordar.

La Universidad del Salvador es “pionera en el país en Cirugía Plástica”, la primera carrera de la especialidad en Argentina, formada por figuras como Héctor Marino, uno de los padres de la Cirugía Plástica. “Me quería formar en la Universidad donde se dicta la Carrera de Cirugía Plástica con mayor trayectoria en el país”, dice. Hoy, desde el lugar de docente, busca devolver lo que recibió: “El conocimiento se comparte. Cuando uno sabe mucho y se lo guarda solo para uno, no tiene ningún sentido”.

 

Por Mgtr. Mariana Bonelli, de la Secretaría de Prensa de la Universidad del Salvador.
 

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