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SECRETARÍA DE PRENSA
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Entrevista al Padre Acuña: "Dios se me presenta en cada alumno y profesor"

En un diálogo profundo con la Secretaría de Prensa, el Padre Hugo Acuña recorre su camino desde el llamado sacerdotal hasta su presente en la Universidad del Salvador (USAL), destacando el valor del encuentro humano y el desafío de anunciar el Evangelio en el ámbito académico.

Los inicios de un camino de fe
El despertar de una vocación suele estar ligado a momentos de búsqueda personal durante la juventud. En esta primera parte de la entrevista, el Padre nos relata cómo fueron sus inicios.

“Mi decisión de ser sacerdote comenzó a los 16 años, cuando me preguntaba a qué podía dedicar mi vida y, finalmente, a los 18 años tomé la decisión de entrar al Seminario de la Diócesis de Zárate-Campana”.

“Soy sacerdote diocesano. La experiencia que marcó la decisión de ser sacerdote fue participar de retiros espirituales y de movimientos de jóvenes como el Movimiento de Partidas o de Aventuras. Y también las misiones en Santiago del Estero, en Sumampa con el grupo Parroquial de Nuestra Señora del Pilar”.

Un ministerio marcado por la formación y el compromiso social
Su trayectoria combina el rigor intelectual de los estudios en el exterior con la cercanía a los rostros más necesitados, reflejada en su histórica labor en la rehabilitación de adicciones.

“Cuando recibí la ordenación; cuando me dediqué a estudiar. Estudiando aprendí mucho de la filosofía, la teología y la historia. Además conocí a muchísimas personas que siempre me ayudaron a seguir en mi elección . El apoyo de mi familia y de mis amigos fueron cosas muy significativas para mí. Estudiar en Roma, conocer a personas como Madre Teresa de Calcuta y a Juan Pablo II. Me han marcado para bien. Vivir y trabajar pastoralmente en Sicilia y conocer amigos en Italia, Francia e Inglaterra creo que me han ayudado muchísimo”. 

“Los proyectos que me marcaron son dos: escribir mi tesis sobre San Ireneo de Lyon y conocer a Patricia Sikora que me permitió ser cofundador del Hogar Posada de la Vida. Un hogar de rehabilitación de las adicciones, en el cual trabajo desde hace 24 años”.

La Misión en la Universidad del Salvador
La vida académica presenta desafíos únicos para la fe. Aquí, el Padre reflexiona sobre cómo su vocación se entrelaza con el día a día en la USAL.

“En el ámbito universitario siento que se fortalece el aspecto espiritual, pero entendido en el aspecto del crecimiento de la fe, la esperanza y la caridad. La universidad es un mundo de posibilidades, donde cada persona a su vez es un mundo. Por lo tanto, Dios se me presenta en cada alumno, en cada profesor y en cada persona que trabaja en la Universidad. Ellos esperan de un sacerdote que les ofrezca la novedad de Cristo, siempre vivo y siempre presente en nuestra vidas. Es todo un desafío para mí. Espero no defraudar a nadie. Es difícil en un mundo descristianizado hacer presente la alegría del Cristo vivo”.

“Creo que mi misión dentro de la comunidad USAL es manifestar el servicio que un hombre consagrado al servicio sacerdotal puede dar. Dentro de los límites. Con mi pobreza personal. Busco todos los días manifestar a Cristo Sacerdote, Pastor, Maestro y profeta. El equilibrio de mi vida espiritual con las responsabilidades pastorales es algo normal. Es como andar en bicicleta. Es decir, en la medida que me doy más recibo y en la medida que más recibo, más busco espacios de oración y encuentro con mi Señor”.

Desafíos y valores para las nuevas generaciones
Frente a un mundo que ofrece distracciones constantes, el Padre propone la "amistad social" y la búsqueda de sentido como ejes centrales de la vida universitaria.

“Hoy los desafíos espirituales que percibo en los jóvenes universitarios están en el orden de ayudarlos a encontrar sentido a la vida. Sentido al estudio, a las amistades y a todo lo que hacen. Es decir ser como un compañero de camino que puede ayudarlos a leer los signos que Dios les va mostrando y que ellos por estar distraídos no perciben”

“La Iglesia puede ayudar a que la Universidad sea lo que tiene que ser: una posibilidad de Encuentro, con la ciencia, con la Verdad y con la amistad entre los hombres. El mismo hecho de ser Universidad le da la posibilidad de no tener límites, de poder abrirse al mundo entero y más allá. La Iglesia por ser Católica, tampoco tiene límites y es una comunidad que busca que todos los hombres puedan sentirse parte de una vida más plena y digna. Los valores imprescindibles para la vida universitaria son la honradez, la sinceridad y la auténtica amistad. Esto permite que nadie se sienta excluido. Así la Universidad es escuela y ámbito de la amistad social y el crecimiento científico puesto al servicio de los más postergados”.

La celebración del encuentro
A través de anécdotas y momentos compartidos en la Eucaristía, el Padre Acuña nos deja un mensaje de esperanza para toda la comunidad.

“Lo que me conmueve siempre de celebrar misa en las capillas de la USAL es el hecho de que Jesús se haga presente en la oración que yo presido. Le doy gracias a Jesús por darme el don de ser sacerdote. Y siempre le agradezco y me conmueve ser sacerdote. También me conmueve la fe de los profesores, los administrativos, los alumnos y sus familiares”.

“De mi tarea pastoral me conmueven las personas que conocí. algunos profesores, o trabajadores del Campus Universitario “Nuestra Señora del Pilar” de la Universidad. También muchos alumnos han quedado en mi corazón. Quiero recordar al ex Director del Campus Horacio Anneca y a otros más que ahora no recuerdo sus nombres, pero sus rostros están en mi corazón y en mis recuerdos más hermosos”.

Perspectiva social y mensaje a la comunidad
Como reflexión final, el Padre Acuña nos invita a mirar hacia el futuro con alegría y a poner el conocimiento al servicio de los demás.

“Creo que la Iglesia puede aportar alegría en la construcción de una sociedad más justa. Una sociedad debe creer en sí misma y debe alcanzar la justicia con su propia lucha. La dignidad se conquista en el esfuerzo de cada día, pero ese trabajo es también una lucha del espíritu. Por eso, no debe vivirse con amargura: quien lucha sin optimismo ya parte desde la derrota. La Iglesia puede aportar su juventud, su alegría, su ilusión. Esto le viene de la fe en Cristo”.

Como cierre, el Padre Hugo Acuña dejó un mensaje de compromiso ético y social para toda la comunidad: “Que la USAL pueda creer siempre en sí misma, en que la virtud al corazón lo puedan vivir todos ayudándose los unos a los otros. Para esto es importante la honestidad y la renuncia a la manipulación. Abrazarse a la cruz para que la ciencia sea siempre puesta al servicio de los que menos tienen”



Por Vanesa R. Sola de la Secretaría de Prensa de la USAL
 

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