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SECRETARÍA DE PRENSA
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Dr. Néstor Tamburini Ph.D.

La Salud Mental en tiempo de coronavirus ¿Obstáculo y Motor?

La Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la USAL trasciende la práctica académica en las aulas.  En tiempos de pandemia producida por el COVID-19, no sólo se ha lanzado al uso de tecnología con los alumnos a través de su plataforma virtual, sino que por tercer año consecutivo, avala a través de su Decana Prof. Dra. Gabriela Renault la ¨III Pasantía hospitalaria en Salud Mental Interdisciplinaria en el Hospital Municipal Ciudad de Boulogne¨.  Esta pasantía lleva el nombre: ¨El Psicoanálisis Inter-Disciplinado¨ y cuenta también con los avales de prestigiosas instituciones como La Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), La Red Iberoamericana de Eco-Bioética (UNESCO) y San Isidro Salud.

En la búsqueda de articular los contenidos académicos con la clínica hospitalaria, por primera vez en la historia de ambas instituciones, se iniciaron también las Prácticas Profesionales Tutoreadas (área clínica) en el Servicio de Salud Mental del Hospital Municipal Ciudad de Boulogne en San Isidro.  Ambas actividades hospitalarias, están a cargo del Jefe de Servicio de Salud Mental de dicho hospital, el Prof. Néstor Tamburini (Dr. en psicología USAL),  quien además de dirigir la VIII Pasantía teórico clínica, no arancelada para graduados, es docente titular de nuestra facultad de Psicología y Psicopedagogía de las materias: Diag. Y Tto. De Adultos y Gerentes 4to. FM y de las prácticas clínicas en el hospital.  Tamburini, nos comenta que la cuarentena impuesta por el COVID-19, al tiempo que imposibilita una serie de actividades cotidianas, impulsa el desarrollo de algunas otras muy novedosas.  Esta pasantía, comenzó a dictarse en forma virtual el 20 de Abril de 2020, con clases grabadas en You Tube que se pueden visualizar a través del canal “Néstor Tamburini SOSmental” que se encuentra en modo público, abriendo sus puertas a todo aquel interesado en la temática.  Allí, distintos especialistas comparten sus conocimientos, sumándose a la interdisciplina.  A su vez, a través de SOSmental, distintas plataformas como Instagram, Facebook y Linked In, difunden resúmenes de la formación académica.  La parte dedicada a rotaciones clínicas (nos cuenta Tamburini) se sustituyó con la presencia de los pasantes (gran porcentaje de ellos ex-alumnos USAL) a todas las supervisiones clínicas y reuniones de equipo, que el Servicio de Salud Mental del Hosp. De Boulogne lleva a cabo los días jueves de 09:00 a 13:00 a través de la virtualidad.  Entre ambas actividades son setenta alumnos de grado y posgrado que se reúnen en un espacio virtual, con la finalidad de abordar la clínica desde sus distintos posicionamientos teóricos.  Por primera vez, Prácticas profesionales tutoreadas  y Pasantia Interdisciplinaria (grado y posgrado), se encuentran gracias a la cuarentena en un espacio común, alentado por la iniciativa de Tamburini, de utilizar google drive para almacenar los videos de presentación de cada una de las autoridades académicas y de los alumnos.  De este modo, se produce un intercambio de ideas e inquietudes nunca antes visto, en el que los que están a punto de titularse, dialogan con aquellos que recién lo han hecho y con los que llevan años en la profesión.  

En este caso, refiere Tamburini “La restricción del encuentro físico, imposibilitó la observación de casos clínicos en el hospital, pero impulsó el encuentro entre setenta aspirantes a psicólogos, graduados en psicologia y psicopedagogía y expertos, con un objetivo común: re-inventar la práctica clínica a partir de conceptos teóricos que nadie  enseña a ejercer en tiempos de pandemia y cuarentena.  Estamos haciendo historia en varios sentidos, y tal vez no somos conscientes de la importancia de nuestros aportes a futuro.  Los alumnos están siendo parte de un momento clave, donde han presenciado el armado de un Plan de Emergencia en Salud Mental, que implica el trabajo de asistencia a trabajadores sanitarios dentro del mismo hospital y de forma virtual.  Enseñamos aprendiendo una nueva modalidad de entender la subjetividad ante una amenaza globalizada”.

Es por este motivo que la Secretaría de Prensa mantuvo una entrevista online con el Dr. Néstor Tamburini Ph.D., psicólogo, psicoanalista y sexólogo clínico. Actualmente es Jefe de Servicio de Salud Mental y Director de Pasantías Hospitalarias del Hospital Municipal Ciudad de Boulogne ; Profesor Titular de las Cátedras: Diagnóstico y Tratamiento de adultos y gerontes y Prácticas Profesionales Tutoreadas -Área Clínica- de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la USAL. Es Miembro del International Forum of Teachers -IFT-, Cátedra de Eco-Bioética para UNESCO. Supervisor Clínico. Co-autor del libro: Lo disruptivo en el cine, ensayos ético analíticos. Ed. Letra viva, Buenos Aires 2014.

 
¿Cómo fue su recorrido profesional transitado hasta el momento? 
A mis 19 años, primer año de facultad, sentí la fuerte necesidad de comenzar una terapia.  Por otra parte, escuchaba que los psicólogos ¨debían ¨ hacerlo...Así fue que lo compartí con mi familia y me preguntaron ¨¿...tan mal te sentís...¨?  No sabía muy bien qué responder.  Esa fue una sensación que me acompañó casi toda la carrera y varios años después ante preguntas como: ¿Sirven las terapias...de qué forma curan? ¿Curan?  ¿No es mejor hablar con un amigo o la familia? ...¿No se arma una dependencia con el psicólogo que te dice todo lo que tenés que hacer?  El listado podría seguir mucho más extenso, pero creo que ya saben a qué me refiero.  En cada conversación escuchaba: ¨...ya me estás sacando una radiografía...de vos hay que cuidarse …sos muy complicado…!¨.   

En el año 1994 egresé de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, con mi título de ¨Lic. En Psicología ¨.  Sólo sabía que quería trabajar en el área clínica y ser ¨Psicoanalista ¨.  En mi familia, nadie había hecho terapia, ni tenía muy claro qué era ser psicólogo y menos psicoanalista (con lo de antes, se habrán dado cuenta).  Después de un año de trabajar en el área de marketing promocional, junté algún dinero para emprender el largo y emocionante viaje del ¨Ad-honorem¨.  Así en el año 96´comencé en paralelo mi visitancia a dos hospitales del conurbano bonerense: Dr. Luis P. Güemes de Haedo (Interzonal y provincial) y Hosp. Municipal Ciudad de Boulogne -San Isidro- dos años más tarde, decidí quedarme en el equipo de Salud mental de Boulogne, donde actualmente soy Jefe de dicho servicio y director de pasantías teórico-prácticas en salud mental interdisciplinaria. ¿Por qué lo elegí si era el que más lejos estaba? Años después descubrí la respuesta: amor por lo complejo y desafiante!  El viaje Ad-honorem duró 6 años en los cuales mis amigos y familias no lograban entender qué era lo que me llevaba a trabajar sin cobrar,  la formación… -les decía.  

Pasé por todas las áreas que se pueden transitar, centros de atención primaria para la salud (CAPS), guardia, sala, dispositivos grupales, individuales, coordiné el área de Interconsulta médico psicológica, hice los cuatro años de formación psicoanalítica con la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) dentro del hospital, me especialicé como Sexólogo Clínico, realicé la Carrera en Psicoanálisis de adultos del Colegio de Psicólogos de la Pcia. de Buenos Aires, estudié a Lacan tomando clases individuales con el Prof. Eduardo Pérez Peña, en fin… así entre unas cuantas cosas más, los caminos de la vida (léase lo inconsciente) me condujeron al Doctorado en Psicología de la Universidad del Salvador (2012), que actualmente dirige el Dr. Ignacio Barreira y en el cual tiene sede el grupo de investigación en ¨Lo Disruptivo y/o el Psicoanálisis¨ que dirige el Dr. Moty Benyakar.  Allí, pude encontrar el espacio que me permitió articular la práctica clínica con nuevos desarrollos teóricos que pude producir junto a grandes maestros. Escribir un capítulo del libro “Lo Disruptivo en el Cine, Ensayos ético-analíticos” Ed. Letra Viva y Conocer a la Dra. Gabriela Renault (nuestra cálida Decana) y a la Lic. Sandra Nonino (Dir. de la Carrera de Psicología).  Hace ya tres años, la Lic. Nonino vino a buscarme al Hosp. y con una convicción de hierro me dijo: Gabriela y yo, queremos que seas docente en USAL, de la materia Diag. y Tto. de Adultos y gerontes.  Queremos que lleves tu experiencia clínica como psicólogo de hospital a la facultad.  Desde ese día, no dejo de intentar darle un sentido práctico a los conceptos teóricos…es como si intentara ponerle cuerpo al alma.

¿Cómo es ser Jefe del Servicio de Salud Mental en tiempos de Coronavirus?
Gracias por esta pregunta.  Primero voy a hacer extensiva esta vivencia a antes del COVID-19.  En mi caso es la realización de un sueño.  Creo como decía Freud, que los sueños (como producto del inconsciente) no se cumplen, se realizan en cuanto a la capacidad de desplegar algo del deseo en una puesta en escena.  Desde que comencé en el hospital, sentí la fuerza de aspirar a re-inventar la jefatura de un servicio.  Lo que venía viendo me apasionaba, pero creía y aun creo que la mayoría de los psicólogos carecen de representatividad.  Sus representantes en los servicios de salud mental, son mayormente médicos.  Eso no está mal, pero ha sumido al psicólogo  en una posición de auxiliar de…que creo que caducó hace tiempo y no se han dado cuenta.  Los psicólogos y los psicopedagogos tienen una enorme responsabilidad en los hospitales públicos, que es la de acotar el modelo biomédico, para que éste no se torne excesivo, exclusivo y unitario, al punto de medicalizar las emociones de los seres humanos. 

Hasta el momento no existe una carrera que titule a la persona como “Profesional de Salud mental”.  Lo físico y lo psíquico siguen divididos.  La interdisciplina se lleva a cabo con enormes dificultades, propias de las luchas de poder.  Puedo decirle como es ser Jefe de salud mental para mí…siendo un profesional psicólogo.  Es un enorme orgullo que conlleva una carga de exigencia personal más enorme que el orgullo que siento.  Soy una especie rara que habita en nuestro país, en el que gozo del respeto de mis colegas y también del rechazo de aquellos que aún como psicólogos creen que el “poder medicar” y subrayo “poder” se encuentra por encima de la escucha. Ni lo uno, ni lo otro. Si bien me desempeño en el ámbito hospitalario desde hace 25 años, hace 12 que estoy a cargo de un equipo de profesionales de la salud mental conformado por: psicólogos, psicopedagogos y alternativamente; psiquiatras…  

Aún en estos tiempos, es muy compleja la relación de dependencia de los médicos a un No médico.  La discusión sobre la Jefatura de un Servicio de salud mental, a cargo de un psicólogo es actual aún con el aval de la Ley 26.657.  Todavía hay mucho por hacer en el campo de la salud mental, pero mi más constante objetivo consiste en transmitir que no alcanza una sola disciplina para abordar el sufrimiento inherente al ser humano, como no alcanza la suma de las disciplinas.  Desde un modelo bio-psico-social basado en el paradigma de la complejidad, intento promover con la pasantía y las prácticas clínicas entre USAL/BOULOGNE, la formación de profesionales más integrados e involucrados con una ética de trabajo que tienda a la trans-disciplina.
Ahora más específico: ser Jefe de salud mental en tiempos de COVID, se siente como algo a aprender.

¿Se notó un incremento en la demanda para la atención de la salud psicológica? 
Le diría que en esta primer etapa no.  Al revés, debido a la cuarentena hemos tomado la decisión institucional de suspender la actividad presencial de nuestros consultantes como la del personal ad-honorem (que es alta).  Desde un plan de emergencia en salud mental, hemos dispuesto la atención virtual tanto a nuestros consultantes como a todo el personal del hospital que lo requiriera.  Notamos una buena adherencia pero también resistencias.  Estamos creando una nueva aplicación de la salud mental, que es el abordaje frente a una crisis pandémica en la que los profesionales también nos vemos afectados por ella.  Ofrecemos a nuestros compañeros de hospital, atención grupal virtual.  Pero ¿cree Ud. que no es disruptivo para ellos aceptar la atención de un compañero de trabajo especializado en salud mental?  Algunos me dicen cuando me ven y les recuerdo que estoy allí para hablar sobre cómo están: “…quedate tranquilo que ya te vamos a ir a buscar corriendo”.  Les digo: ¿por qué tiene que ser de urgencia?  No contemplan la posibilidad de hacer circular la palabra si no es a modo de hemorragia.  Otros, han aceptado la propuesta y lo estamos haciendo.  No funciono como el psicólogo de un grupo de terapia, abstinente y observador, sino como el compañero de trabajo que tiene algunos recursos distintos para favorecer la “emergencia” de lo emocional, también de las emociones propias con el fin de facilitar las ajenas,  que en estos tiempos se ven arrasadas por lo “racional”: cuidados y más cuidados.  

Para finalizar esta pregunta, a modo de pronóstico considero que el porcentaje de consultas a salud mental, irá en aumento en la medida que las personas sean más conscientes del cambio cultural que el covid 19 trajo.  Por ahora están demasiado atentos a no infectarse de COVID, sin tomar en cuenta la infección emocional que trae aparejada.

¿Notó que haya aparecido algún nuevo tipo de patología?
No lo llamaría patología sino nuevas manifestaciones en algunos casos de patologías pre-existentes y en otros ciertos hábitos que podrían llegar a constituirse patológicos.  Fijese que antes del covid19, era usual escuchar hablar a la gente de sus “tocs”.  Denominación contemporánea, acorde al DSMV que personalmente no me agrada, ya que considero que populariza y confunde a la población.  He llegado a escuchar: “yo tengo un toc con el tema de hacer la cama…si no está la sabana estirada no me gusta acostarme” o “tengo un toc con lavarme las manos…cada vez que toco a mi perro voy y me lavo las manos”.  Me pregunto si ahora no nos hemos transformado todos en portadores de TOCS…  ¿Qué ocurrirá con estos hábitos?  Antes del covid19, hablábamos de “hipocondríacos”, hoy mucha gente espera y se convence de infectarse y recurre a hábitos casi obsesivos para mantener alejado el virus bajo la ilusión de un control inviable.  No es tan simple diferenciar a un obsesivo por estructura de uno por entorno.  Lo mismo con la hipocondría y la paranoia.  En resumen, si hay alguna patología nueva creo que está en pleno proceso de gestación y que se relaciona con el exceso de conciencia sobre la finitud, la castración y la imposibilidad de sostener la desmentida operativa y necesaria (no la patológica) como mecanismo para afrontar la ilusión del encuentro con el otro.  El entorno y las instituciones juegan un papel fundamental en la articulación de este con el psiquismo de cada individuo.

¿Cómo impacta en la Salud Mental el COVID-19  y cuáles son sus consecuencias?
Diría que en la viralización de significantes  que se constituyen como redes de pensamientos de tinte paranoide.  A qué me refiero…¿recuerda cuando en los 80 nos vino a visitar el Virus de Inmuno Deficiencia Humana ?(VIH), se quedó con nosotros y apareció otro significante que es el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA).  Se hablaba de HIV, VIH Y SIDA, sin tener claro de qué se hablaba.  Esas letras, palabras, le dieron nombre a cuerpos devastados por el goce…¿sexual? al principio si, después fueron otros goces, la droga, las transfusiones, etc. Y el COVID-19, ¿a qué le da nombre? ¿a la corona? ¿a los viajeros? quiénes son los nuevos culpables de la toma de conciencia de nuestra vulnerabilidad?  El mundo se enfrenta a una amenaza que encontró su representante en un virus microscópico, invisible al ojo humano.  Por lo tanto no es más que una imagen dibujada y un significante que vino a ordenarnos, a cambiar nuestro antiguo y omnipotente ordenamiento.  Todo esto que le digo, atañe a la salud mental.  Nos asustamos mentalmente, nos tranquilizamos mentalmente y sobre todo: decidimos mentalmente.  La cuestión, es qué ocurre cuando nuestra mente se colapsa y no puede procesar más los estímulos, porque entre otras cosas advierte que esta nueva creencia en “un nuevo enemigo”, le ha tomado cada minuto de una vida irrepetible a una persona que ahora le encontró un nuevo sentido a su vida: no infectarse de algo que no ve.  El impacto es altamente desestabilizador para el psiquismo y comienzan a producirse una serie de conceptos erróneos que se repiten, viralizan y atacan toda posibilidad de defensa del psiquismo.  A estos errores los he denominado en mi tesis doctoral en psicología: “ERRORES SORDOS”.  Estos se caracterizan por reproducir conceptos técnicos, que se masivizan de forma mecánica y equívoca, con la particularidad de que en su reproducción, no (se) escucha el error.  Advertirá que la partícula (se) está entre paréntesis ya que si la quitamos queda: “no escucha el error”.  Funciona así: si Ud. escucha, siendo profesional de la salud mental, que alguien dice que un negocio ha cerrado por duelo, eso se refiere a que alguien ha muerto (evento).  

También que una situación ha sido traumática cuando se refieren a la pandemia (evento). Los profesionales de la salud mental sabemos que tanto el concepto de “duelo”, como el de “trauma”, no corresponden al campo de lo fáctico, es decir de los eventos o situaciones, sino de lo psíquico, del procesamiento psíquico sin embargo en ambos casos se favorece la idea errónea que ubica a estos procesos como eventos (Lease DSMV T.E.P.T).  Este fenómeno de “Error Sordo” -Tamburini, N. 2016- es tan habitual como imperceptible.  Tanto como hablar de la vida del virus o de la vuelta a la normalidad, creer que luchamos contra un organismo que posee vida y al que hay que matar.  Nos explican que no tiene vida y que necesita hospedarse en una célula para que sus genes puedan expresarse, sin embargo pese a escucharlo, seguimos combatiendo como si se tratara de un organismo volador, rociando superficies con alcohol o lavandina con el afán de “matarlo”?  La recuperación del paraíso perdido es lo que caracteriza la queja del sujeto de estos días.  Muchos ya están hablando del estrés pos-traumático que conllevará el estado pandémico.  Otra vez, ¿dónde están ubicando al trauma? ¿en el COVID? el COVID no es subjetivo, es fáctico.  El error sordo sigue sin escuchar-se.

¿Cómo personal de la salud como lo afecta a usted?
De diferentes maneras, la primera es en la imposibilidad del contacto con otros significativos, hablo y siento con todo mi cuerpo, y encontrar limitaciones para abrazar y ser abrazado, o acompañar una palabra con el tacto me generan sufrimiento y angustia.  Por otra parte, veo un estado regresivo en personas con las que comparto el ámbito laboral.  Con ello intento expresar un camino hacia fases anteriores, en las cuales el sujeto al sentirse desamparado y vulnerable, anhela encontrar figuras paternas (en cuanto a función, no a género) que le garanticen su porvenir.  “COVID”,  es una palabra que se instala como amenaza (de castración), inhibiendo algunos comportamientos y activando otros.  Observar la tendencia a la homogeneidad respecto de la regresión a tiempos infantiles, respecto a la indiscriminación que ha producido esta pandemia, me preocupa por las secuelas que pueda dejar en aquellos que no logren por sí solos, luego del impacto el retorno a la adultez que alguna vez habían alcanzado.  Por otra parte hay muchas personas cuyos recursos simbólicos son sumamente escasos y que se encuentran en un estado donde lo real en términos lacanianos (lo no representable) adquiere las dimensiones apocalípticas que pueden llevar a un final autoimpuesto.

¿Cuál ha sido el resultado de la lucha que vienen llevando adelante?
Todavía es prematuro hablar de resultados.  Aún estamos en un proceso de aprendizaje y de conocimiento más que de re-conocimiento.  La pandemia es algo que para nosotros se impone al modo de una presentación, por ende tenemos que metabolizarla como concepto para crear re-presentaciones validas para su afrontamiento.  De estos tiempos van a surgir nuevos desarrollos conceptuales sobre los que ya me encuentro trabajando con mi equipo de salud mental, sumados a vivencias inaugurales que amplían nuestro campo subjetivo.

¿Qué desafíos afronta en su puesto de trabajo? 
Fundamentalmente en estos tiempos, uno de los más importantes es el de lograr que la cohesión grupal de los profesionales de la salud no se quebrante.  El sistema de salud puede prepararse desde los implementos; respiradores, camas, barbijos y todo lo necesario, pero si el sujeto se transforma en objeto de sus miedos, angustias y ansiedades, no tenemos posibilidad alguna de superar este obstáculo.  Me preocupa que aún en estas situaciones no se llegue a comprender la implicancia de lo mental, del psiquismo saludable en todo este proceso.  Mantener el entusiasmo de los alumnos y del equipo por investigar esta nueva forma de pensar el sufrimiento.

Para finalizar la entrevista: ¿Qué valora de sus años en la USAL? 
Son muchas las cosas que valoro, pero para mencionar algunas diría; el sentimiento de pertenencia, el respeto por el otro y la capacidad de respuesta de la institución frente a la adversidad y el aprendizaje que se mantiene activo en mi persona, escuchando a los alumnos que me sorprenden con su compromiso e inquietudes permanentes y también el aliento que nos dan al equipo docente respecto de su gratitud por ser parte de este nuevo momento.  Aprendo mucho de los colegas, eso es un flujo que no se detiene y me alienta en tiempos desalentadores. 

¿Qué mensaje, en base a su experiencia, como parte de la USAL, le dejaría a nuestra Comunidad?
La construcción de ideales (diferenciando la tendencia a idealizar al otro), considero que me va permitiendo admirar sin venerar.  La idealización conduce casi siempre a la desilusión y a veces las fuertes desilusiones son difíciles de superar.  Los ideales, surgen de nuestro yo con el objetivo de alcanzarlos, sabiéndolos perdidos aunque no seamos conscientes de eso. Los ideales nos alientan y orientan a buscar un camino posible.  Tomar conciencia de nuestros límites es algo que rescato como una herencia muy positiva de este estado pandémico.  Una humilde recomendación: abandonar la pretensión de volver al lugar que nos trajo hasta aquí.  El ser humano antes del COVID, se idealizó a si mismo perdiendo el compromiso con el planeta, sintiéndose dueño de este.  Ese afán posesivo, hoy se ha puesto en jaque y estamos resguardados intentando entender quién maneja el mundo.  Seguro que nosotros no. Antes de Freud, se creía que el YO era el amo de la mente, el dueño de casa, después de él entendimos que ELLO dominaba nuestra vida pulsional, y que el mejor equilibrio se encontraba en la convivencia más compensada entre las instancias psíquicas y la cultura. Vivimos en un mundo extraño, extrañando el mundo en el que vivíamos.  No creo que esta reflexión se reduzca a mi experiencia como alumno y profesor sin embargo estoy seguro que la USAL ha alimentado de manera sustancial cada uno de mis pensamientos.


 

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