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Del aula en Estados Unidos a la Escuela de Lenguas Modernas de nuestra Universidad

A sus 20 años de edad, Magali Orellana tomó una decisión que marcaría un antes y un después en su vida: mudarse sola a Estados Unidos. Hoy, estudiante de la Licenciatura en Lengua Inglesa en la Escuela de Lenguas Modernas de la Universidad del Salvador (USAL) en el Campus Universitario “Nuestra Señora del Pilar”, mira hacia atrás y reconoce en esa experiencia el cimiento de quien es hoy.

Magali vivió cuatro años en Greenville, Estados Unidos, donde estudió Justicia Criminal en Bob Jones University, gracias al acompañamiento de su sponsor, el Dr. Marcelo Martínez Ferro. Pero cuando intenta poner en palabras esa etapa, no habla primero de títulos ni de universidades, sino de una transformación personal profunda.

“Lo contaría como la historia de una chica que, a los 20 años, decidió mudarse sola a otro país, llena de ilusiones, miedos e incertidumbres”, dice. Y agrega, sin dudar: “Es la experiencia que más recompensas me trajo en la vida. Me formó de una manera que jamás imaginé y no la cambiaría por nada”.

Irse para crecer
Cuando se fue, Magali reconoce que era una joven con poca experiencia fuera de su entorno. “No conocía otras culturas, otras comidas, ni sabía cómo empatizar con personas de otros países. Tuve que aprender a hacer todo sola: cocinar, resolver trámites, organizar mi vida”, recuerda.

Ese aprendizaje forzado por la distancia la transformó. “Volví mucho más independiente, con la cabeza más abierta y el corazón explotado. Creo que desarrollé muchísimo mi inteligencia emocional”, explica. Para ella, vivir en otro país fue también una forma de conocerse: “Me fui un poco más aniñada y volví un poco más mujer”.

A diferencia de muchas experiencias migratorias, no vivió un fuerte shock cultural. Desde muy chica sabía que quería conocer Estados Unidos y su cultura. “No tuve esa sensación de querer volver a casa. Yo estaba muy enfocada en irme y hacer todo lo posible para que me fuera bien”, afirma.

Sin embargo, hubo detalles que la descolocaron al principio: “Lo que más me costó fue no poder saludar con un beso. El argentino es muy cariñoso, allá todo es más distante”. Con el tiempo, incluso eso se volvió una enseñanza: “Hoy en día lo valoro mucho, hay un respeto enorme por el espacio personal”.

Si bien identifica el hecho de haberse ido del país como su gran momento bisagra, Magalí cree que el crecimiento está en los detalles. “Todo fue aprendizaje: mi primer trabajo, mi primer corazón roto, una relación adulta, desaprobar un examen por primera vez. Aprender a arreglar las cosas sola”.

Esa mirada la acompaña hasta hoy: “Tengo la mentalidad de ver la vida como una sucesión de aprendizajes. Todo te hace crecer”.

El  idioma inglés como su pasión
Su regreso a Argentina marcó una nueva etapa. “Me costó volver. Los horarios, las comidas, el sistema educativo, incluso hablar español. Pasaba la mayor parte del día hablando inglés y me sentía torpe en mi propio idioma”, confiesa.

Hoy, ese idioma que la acompañó siempre es el eje de su formación. Magalí eligió estudiar Lengua Inglesa en la Universidad del Salvador (USAL) por una combinación de razones: su pasión por el idioma, el plan de estudios, el ambiente académico y la posibilidad de una Doble Titulación. “El inglés siempre fue mi aliado. Es el idioma que elijo para mi trabajo, mis relaciones y mi carrera”.

Su experiencia en Estados Unidos dialoga constantemente con su presente universitario. “Me siento más relajada como estudiante, absorbo el aprendizaje de otra manera. Las experiencias de vida afuera enriquecen mucho el aula, y siento que son valoradas”.

Vivir sola en otro país le enseñó a confiar en sí misma. “Cuando estás sola, tenés que aprender a resolver. Te convertís en una mujer que hace, que sigue”, reflexiona. Para ella, este tipo de experiencias ayudan a correrse del individualismo: “Empezas a pensar más en qué podés brindar al otro y al mundo”.

Aunque reconoce que su casa y su familia siempre serán su hogar, Magalí siente que en Estados Unidos se encontró consigo misma. “Fue la primera vez que me sentí plenamente en casa conmigo”, dice. Por eso destaca con gratitud la figura de su sponsor: “Me dio la oportunidad de cumplir sueños y de sentirme plena como nunca antes”.

Un mensaje para quienes sueñan con irse
A quienes estudian Lengua Inglesa y sueñan con una experiencia similar, Magalí les deja un mensaje claro: “Prepárense, infórmense, anímense. El miedo siempre está, pero todo lo bueno en la vida da miedo antes. Y vale la pena”.

 

Por Jimena Rocío Lucero, estudiante de la Licenciatura en Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales, Educación y Comunicación de la Universidad del Salvador (USAL) en el marco de las prácticas educativas de capacitación.
 

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