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Federico Padilla

Prácticas Pre profesionales Tutoreadas

Prácticas Pre profesionales Tutoreadas de la Carrera de Psicología, de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía, en tiempos de pandemia. Una experiencia académica pre profesional, en tiempos de suspensión de clases físicas.

El Lic. Federico Eduardo Padilla, Esp. en Psicosomática, docente y tutor coordinador de Prácticas Profesionales de la Carrera de Psicología USAL nos cuenta que las prácticas profesionales tutoreadas en la carrera de psicología representan el espacio por excelencia del contacto del alumno con la praxis, con el quehacer del psicólogo, el objetivo es trabajar con los alumnos el `saber hacer´, pilar fundamental de una de las competencias necesarias del futuro profesional.

La actividad que se desarrolla en estos espacios permite la construcción de experiencia del alumno en los diferentes ámbitos del ejercicio profesional del psicólogo. Pero ¿que es la experiencia? La experiencia es un conocimiento o habilidad que surgen de la observación, la participación y la vivencia de un suceso. Es aquello que deja una marca, lo vivencial.

A partir de la organización de los espacio de practicas para dar inicio al primer cuatrimestre del 2020, surge el advenimiento de la pandemia. Un suceso disruptivo, que acarrea una serie de medidas y modificaciones en la vida cotidiana de las personas. 

El cumplimiento del aislamiento obligatorio se combina con la necesidad de continuidad con los procesos educativos. Esta situación genera un replanteo, una reorganización y una necesidad de pensar las modalidades de cursada de todas las materias de la carrera, pero sobretodo el repensar los espacios de prácticas profesionales. El primer diagnostico que comenzábamos a hacer de los espacio de la misma, era las vicisitudes de la virtualidad, esto nos llevaba a pensar en las faltas que tenían los espacios, en lo que se perdería a partir de la imposibilidad de lo presencial físico, pero rápidamente junto a los docentes tratamos de no ¨esquivar¨ el contexto, sino ser parte del mismo, y plantearnos ser presencia práctica en lo remoto. 

Los espacios de dichas asignaturas las PPT, no son más que el reflejo de la realidad, de la realidad profesional, y hoy esa realidad es en pandemia, en aislamiento, en cuarentena. Sabemos que hoy en día estamos atravesados todos los profesionales y las instituciones de la salud mental por la virtualidad, nuestros trabajos se han acomodado a esta nueva modalidad. No fue desde un posicionamiento de pedida, de lo que dejo de ser, sino evaluando las posibilidades de trabajar con lo que tenemos, con lo que sucede que adaptamos los psicólogos nuestra labor. La realidad es lo que nos sucede ahora y la comunidad nos necesitan hoy, con la modalidad que sea posible.

La práctica profesional es una experiencia que se va construyendo entre el docente y los alumnos en un espacio. Nuestras prácticas profesionales supervisadas reflejan la praxis del psicólogo hoy. Los alumnos realizan una práctica real en un medio virtual, es así como adquieren la experiencia, mas allá del medio, de observar, participar y vivenciar la practica. La implicancia de los alumnos en las prácticas, tiene que ver con la implicancia de la práctica con lo que sucede en la actualidad, se ha buscado adaptar los espacios de práctica a las necesidades de la comunidad, desde todos los ámbitos: comunitario, clínico, educativo, jurídico, laboral y de investigación. 

Quisimos, entonces como facultad, cubrir la necesidad académica de los estudiantes y a la vez estar para los que más sufren.

Dentro de este marco, Federico Eduardo Padilla conversó con dos docentes de Prácticas Profesionales Tutoreadas, quienes han sido los protagonistas de una de estas experiencias:

La licenciada Luciana Papaleo, profesora de Práctica Profesional Tutoreada en ámbitos laborales - PPT laboral, contó que “comenzaba un cuatrimestre muy diferente. La pandemia generó mucho desconcierto y confusión, primero una inestabilidad de lo que ya estaba acordado y programado. Luego una realidad de vida cotidiana que se borró abruptamente y no había posibilidad de hacer la practica en el GCBA. 
Se planteaba un desafío, que era pensar y conectar ideas buscando salidas posibles. Surgió así una nueva propuesta del equipo de selección del GCBA, la posibilidad de que los alumnos puedan realizar la selección vía whatsapp de diferentes perfiles de enfermeros y enfermeras para el sistema de salud público que se empezaba a preparar para atender la nueva realidad, nuestra situación de emergencia sanitaria”. 

Luciana, ¿como se fue desarrollando la practica? “Al principio nos capacitamos en esta nueva modalidad virtual y después comenzamos con las entrevistas. Son más de seis perfiles diferentes desde la especialidad de Unidad de Terapia Intensiva adulta y pediátrica hasta los enfermeros que realizan los traslados. Nos pasan muchas cosas cada día. Pero además de hacer la práctica fuimos trabajando en equipo. Aprendiendo, consultando y resolviendo. Construyendo una realidad que es cotidiana y que va evolucionando, desarrollándose dinámicamente de una manera profunda y que seguramente nos esté transformando a todos. Llevamos más de 800 entrevistas realizadas y más del doble de este número de perfiles de enfermeros relevados”.

En base a las diferencias entre la práctica presencial y la práctica virtual contó que “en nuestro caso utilizamos la virtualidad para realizar las entrevistas de selección de enfermeros como también para comunicarnos en nuestro equipo. Por el nivel de compromiso con la realidad que estamos viviendo, la virtualidad nos fue muy útil para agilizar tareas en tiempos que tal vez antes eran más lentos. El poder enviar documentos, notas de voz, favoreció el trabajo en equipo de todos. Es otra lógica, es favorecedor que todo queda escrito y hablado en una nota de voz, por ejemplo. El contar con un registro también hace que el trabajo tenga referencias y ordena las consultas.  Algo llamativo es como también pudimos adaptarnos a trabajar con gente que no conocemos personalmente. Adaptarnos a estilos y requerimientos transmitidos también a través de lo virtual, pudimos interpretar y conocer incluso cuando algún interlocutor cambiaba preferencias en las formas de presentar nuestro trabajo”.

Luego, Federico Padilla, conversó con el profesor y ex alumno, Lic. Federico Cisneros, quien está a cargo de una de las prácticas en intervención y prevención comunitaria. Contó como vivió el impacto de tener que transformar la práctica comunitaria en un espacio de virtualidad: “Afortunadamente, lo pude vivir con calma, principalmente por la percepción de que era una situación general tan extraordinaria y fuera del propio control, que sólo restaba arremangarse y buscar soluciones posibles. Por otro lado, en esta práctica tenemos la convicción de que “de toda circunstancia se puede aprender sobre el rol del psicólogo”, con el debido espacio de reflexión y articulación. Así, no hay algo preconcebido que deba suceder para que la práctica sea tal, sino que cualquier evento es oportunidad de aprendizaje, ¡cómo no lo iba a ser una pandemia! Además, fue fundamental el trabajo en equipo con la profesora adjunta, Lic. Giuliana Nicolau. Esto es una clave a rescatar en la profesión en general, y un valor de la Fundación Franciscana: el vínculo fraterno con compañeros con quienes pensar y sostenerse en la tarea profesional. Colaboró el hecho de que ya estuviéramos familiarizados con lo digital, porque veníamos trabajando el registro de la práctica y la entrega del informe a través de Google Drive”.

¿Cómo se fue dando este proceso de transformación de práctica presencial a práctica virtual? “Inmediatamente a la suspensión de clases presenciales, coordinamos para tener la clase por Zoom, y  por Google Meet (con las cuentas institucionales de USAL). Luego pasamos a utilizar la plataforma USAL, que proveyó una estructura muy accesible, simple y ordenada para manejar la comunicación y el cumplimiento de obligaciones académicas: los registros de la observación participante que semanalmente fueron entregados y corregidos de modo digital. Además, mantuvimos una comunicación fluida por Whatsapp, lo cual fue fundamental para sustituir la cercanía en el trato y el seguimiento habitual, sin por eso perder el encuadre pertinente.

El corazón de la práctica fueron los encuentros virtuales de la clase, a modo de reunión de equipo, donde se dio un intercambio enriquecedor de construcción y articulación, novedoso en el formato, pero conocido en su textura. Allí fuimos dando lugar tanto a lo propio de la práctica como a la elaboración personal y profesional de la coyuntura. El grupo de alumnos fue, providencialmente, de gran calidad profesional y calidez humana. Con actitud de disponibilidad, transformaron el desconcierto y frustración inicial por la pérdida de la tan ansiada práctica, en deseo y compromiso hacia los dispositivos incipientes. La dinámica de intercambio en las clases fue determinante para romper la distancia y la pasividad, construyendo grupalmente los saberes y dando por resultado una implicación y una experiencia de enriquecimiento, sentido y placer en el espacio”. 

¿Qué hacían los alumnos en este espacio de práctica? “La implicancia del alumno en el contexto actual, la cuestión de la intervención en la comunidad. Los programas de la Fundación Franciscana habituales de intervención de la práctica fueron suspendidos hasta nuevo aviso, excepto por el Grupo de Jóvenes, del cual participaron dos alumnas en reuniones virtuales grupales. Para el resto, de modo providencial, surgió la posibilidad de realizar acompañamientos telefónicos a adultos mayores. Para ello, la cátedra colaboró intensamente en la creación del programa “3F Empatía” del Municipio Tres de Febrero, el cual se puso en marcha de una semana para la otra, tal como los hospitales de campaña para la atención de la pandemia. Cada alumno fue voluntario del programa, realizando llamadas telefónicas semanales a dos adultos mayores, con el fin de brindar compañía y contención emocional en el aislamiento, y colaborar con laprevención y promoción de la salud mental comunitaria. Semanalmente también, completaron un registro de observación de las conversaciones, dando lugar a la formulación de lecturas hipotéticas y de articulación conceptual en torno al material. Luego, propusimos un acompañamiento de tutoría para los niños de la Fundación que necesitaran un apoyo para sostener su escolaridad, tan desafiada por la distancia, por la realidad hogareña con las conflictivas familiares exacerbadas por el aislamiento, y por las limitaciones de recursos pedagógicos y tecnológicos para el aprendizaje. Así, los practicantes también acompañaron a niños con videollamadas semanales para brindar apoyo emocional y pedagógico, que los fortaleciera frente las tareas con motivación, Herramientas y organización. Para el cierre de la cursada, todos redactaron un informe con la presentación de sus observaciones e interpretaciones, así como sus intervenciones y las conclusiones del recorrido”.

Desde tu mirada de docente de prácticas, ¿cómo crees que transitaron los alumnos la practica profesional, en un contexto como el actual? “Inicialmente, los alumnos experimentaron una gran frustración y desilusión, ya que las prácticas profesionales son muy esperadas y deseadas, luego de 4 años de materias teóricas. Al desandar el cuatrimestre, fueron tomando conciencia de la oportunidad única de aprendizaje que significó esta circunstancia extraordinaria, en donde protagonizaron una elaboración y construcción grupal en torno a cómo pensar e intervenir siendo psicólogo comunitario en el marco de una pandemia. Por otro lado, expresaron haber tomado como una instancia valiosa de aporte comunitario, de servicio social, de “hacer algo” en un momento de necesidad humanitaria, algo más que quedarse en casa. La combinación de estos factores produjo una experiencia de enriquecimiento y placer que les brindó un sentido personal y profesional. En un contexto de enfermedad, muerte, empobrecimiento, incertidumbre y angustia, se puede decir que son ganancias para nada despreciables. Queda el agradecimiento por la disponibilidad y compromiso de todos, que triunfó ante las limitaciones y la resignación, demostrando que quien pone mucho de sí, mucho cosecha. Y queda también en evidencia que trabajar con ética, compromiso, en equipo, dando lugar a la reflexión y articulación, son valores del ser psicólogo que trascienden la coyuntura”.

Federico Padilla agradece a los docentes por el tiempo dedicado a ésta entrevista y señaló: “sabemos que tenemos un nuevo desafío en éste segundo cuatrimestre, el cual nos encuentra con la experiencia de lo transitado. Hoy contamos con espacios de prácticas reales en modalidad virtual, comprometidos e implicados con el contexto actual, para que todos los alumnos puedan transitar la experiencia profesional y supervisada del futuro rol como psicólogos que tendrán en los diferentes ámbitos del ejercicio profesional”.
 

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