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Un lazo histórico de vocación y legado: la Universidad celebra sus 70 años junto a la sabiduría del Profesor Emérito, Dr. Julio Juan Bardi.

En el marco de las celebraciones por el 70° Aniversario de la Universidad del Salvador (USAL), nuestra Universidad vive un hito verdaderamente histórico y único: contar en su cuerpo académico con la experiencia viva y la sabiduría del Doctor y Contraalmirante (RE) Julio Juan Bardi, quien a sus 101 años continúa enriqueciendo a nuestra Casa de Estudios como integrante del Consejo de Profesores Eméritos. 

Nacido el 23 de agosto de 1925, el Dr. Bardi posee una trayectoria de hondo compromiso público y académico, perteneciente a la Armada Argentina, Doctor en Geografía y Especialista en la Reducción de Riesgo de Desastres.
Su vínculo formal con la Universidad del Salvador comenzó en septiembre de 1979, aunque su historia con ella se remonta a los orígenes mismos de la Universidad, cuando cursó y se graduó como Licenciado en Diplomacia en el entonces Instituto Universitario, la semilla de nuestra actual Casa de Estudios. En una reciente entrevista concedida a la Secretaría de Prensa, el Dr. Bardi repasó sus recuerdos, analizó la evolución de la enseñanza y reflexionó sobre el valioso legado que une su centenaria vida con las siete décadas de la Universidad.

Haciendo un salto en el tiempo, el Profesor Emérito recordó su llegada a las aulas de la USAL: “En 1979 fui invitado por la Secretaría Académica, a través de la profesora Bruzatori, a impartir clases en la Facultad de Ciencias Sociales en la cátedra de Política Social. Diez años después, dicté Estrategia Internacional hasta el año 2000”.

De aquellos comienzos, evoca con especial afecto sus primeros días como profesor de Política Social, definiéndolos como “El placer de, además de enseñar, viajar a diversos institutos religiosos de la ciudad y provincia de Buenos Aires para que los estudiantes del último año cursaran Ciencias Sociales y, de ese modo, calificaran para ser designados como Licenciados”. Su vocación docente, según explica, se entrelaza de forma natural con su carrera naval: “En el caso particular del oficial naval, a lo largo de toda la carrera se vive enseñando y aprendiendo para un mejor servicio”.

Habiendo atravesado más de un siglo de vida, el Dr. Bardi ha sido testigo directo de las transformaciones más profundas de la humanidad, desde el fin de las Guerras Mundiales y la llegada del hombre a la Luna, hasta la irrupción de Internet. Al analizar cómo impactaron estos cambios dentro del aula, señala que el quiebre fundamental se dio, en primer lugar, con el paso del Homo sapiens al Homo videns, y más recientemente, con la aparición de la Inteligencia Artificia (IA). 

Frente al dilema de si estos avances mejoraron el aprendizaje, el Dr. Bardi reflexiona: “En principio, la Inteligencia Artificial —como plataforma de Big Data— provee información acumulativa y pasada para facilitar una mayor cantidad de factores, tanto superficiales como ocultos. Pero debe tenerse presente que no es neutral y que tiende, a lo largo de su desarrollo, a imitar y reemplazar al hombre en sus diversas actividades En su labor cotidiana, el profesor adopta las nuevas tecnologías de manera práctica, utilizando la computación como una herramienta fundamental para la búsqueda, registro y archivo de sus estudios y clases.”

Al ser consultado sobre cómo se transmiten en el aula aquellos grandes acontecimientos mundiales que no se aprenden en los libros, Bardi hace referencia a las Guerras del Siglo XX que prolongan sus efectos hasta la actualidad, citando el legado conceptual del filósofo Edgar Morin en su reciente obra La guerra de las guerras.

A pesar de haber visto pasar a numerosas generaciones de estudiantes, el Dr. Bardi sostiene que la esencia de los jóvenes permanece intacta. Para explicarlo, acude a las históricas recomendaciones que la Universidad del Salvador brinda a sus profesores: “Recordar que los estudiantes estudian, se reciben y parten, pero dejan una semilla que puede fructificar para bien o para mal. Para bien, he tenido enormes satisfacciones espirituales hasta nuestros días por los graduados, tanto a nivel de posgrado, licenciaturas como de doctorados”.

Para él, la lección más importante de la Educación se sintetiza en el vínculo humano: “Se aprende entre el profesor y el alumno cuando se genera una empatía que los ayuda a crecer a ambos”.

El sentido de pertenencia del Dr. Julio Bardi con la Universidad se consolidó de manera definitiva a partir del año 2000, momento en que comenzó a dictar clases en el Doctorado en Geografía y a desempeñarse como miembro y presidente de tribunales de tesis. “Allí considero que me sentí en mi casa, lo que me permitía innovar para un mayor conocimiento de los doctorandos”, afirma. Al recibir la distinción como Profesor Emérito, la recibe con humildad, entendiéndola como un juicio de valor y un reconocimiento por parte del Rector de la Universidad del Salvador.

Para el Dr. Bardi, la USAL representa un verdadero ejemplo de Universidad seria y responsable que se mantiene fiel a las líneas trazadas por el fundador de la doctrina jesuita, San Ignacio de Loyola. Desde la perspectiva que le otorgan sus  casi 101 años, se le preguntó qué consejo le daría a la Universidad del Salvador si esta fuera una persona que hoy celebra sus 70 años: “Le aconsejaría, en primer lugar, que sea una persona católica y confesional, cuya fe inquebrantable le permita transcurrir los años futuros con coraje y dignidad”.

Finalmente, al reflexionar sobre el significado del futuro y la huella que desea dejar en nuestra Universidad, el Dr. Bardi elude los elogios personales. No se considera un sabio, sino un hombre culto que mantiene una línea de conducta de bajo perfil, ni narcisista, ni pesimista, y asume su vitalidad como una bendición.

Su máximo anhelo para con la Universidad lo resume el sentido de su dilatada trayectoria: “Muy sintéticamente, esta Universidad como mi casa, llena las aspiraciones espirituales más grandes que me ha brindado durante tantos años. Como dice el Papa Francisco al hablar de la historia y el cambio, mi deseo es dejar un grano para bien de todos los que se avengan a estudiar en esta Alta Casa de Estudios”.
 

Mgtr. Mariana Bonelli, Secretaría de Prensa, Universidad del Salvador (USAL).
 

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