56 años de vida en la Universidad del Salvador y una pasión que sigue latiendo
Haydée Isabel Nieto repasa más de medio siglo en la Universidad del Salvador (USAL) que la vio crecer como alumna, docente y gestora. Fue nombrada Profesora Emérita en 2025 y sigue activa como asesora. “La USAL es desafío. Te mantiene despierta, en vilo, atareada y responsable”, define.
Para gran parte de la comunidad de la Universidad del Salvador es simplemente “Meneca”. Detrás del apodo está Haydée Isabel Nieto, Licenciada en Letras, Magíster en Educación Permanente, Especialista en Literatura Francesa y en la Enseñanza del Español para Extranjeros. Pero, sobre todo, está una vida entera dedicada a la USAL.
El próximo 2 de mayo la Universidad cumple 70 años. Meneca lleva 56 de esos 70. Ingresó en 1970 como alumna a la Escuela de Letras “y nunca me fui”, dice con una sonrisa que resume más de cinco décadas de pertenencia.
De alumna fascinada a directora pionera
Su recorrido docente empezó antes del diploma. “Como docente cumplí todos los pasos” , comenzó diciendo. En 5to año de la carrera, Ivette Bordelois le ofreció ser auxiliar de las cátedras de Literatura Francesa I y II. “Había estudiado francés en la Alliance y estaba completamente fascinada con la oportunidad”, recuerda. Se especializó en el teatro francés de la posguerra.
Ya recibida, Héctor Valencia, ex Director de la Escuela de Lenguas Modernas, la convocó para la cátedra nocturna de Lengua Castellana del Traductorado de Inglés. “La compartía con Oscar De Majo, “mi recordado compañero”. Con él aprendí mucho de gramática del español”. Fundaron dos hitos: el Programa de Español para Extranjeros y el Programa de Educación a Distancia (PAD), en el ámbito de la Dirección de Publicaciones Científicas, que también se ocupaba de las publicaciones de la Universidad y de la revista institucional “Signos Universitarios”. “Si pude hacer tantos proyectos es porque mis jefes creyeron en mí, sobre todo el Dr. Fernando Lucero Schmidt con el que trabajé muchos años”, reconoce.
Una carrera que marcó época
Desde 1990 hasta 2017 dirigió las Publicaciones Científicas de la USAL. Entre 1997 y 2024 estuvo al frente del Programa de Educación a Distancia (PAD), área en la que se especializó y que la llevó a ser Par Evaluador y Consultora de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) desde 2016, tarea que continúa hoy.
En 2025, la Universidad la designó Profesora Emérita y Asesora del Vicerrectorado de Investigación y Desarrollo VRID). “Me sentí un poco mayor… ¡Jaja..! En serio, muy orgullosa y responsable de devolver a la USAL todo lo que me ha dado”, confiesa.
“La veo enorme, con un crecimiento significativo y muy importante”
Meneca ingresó a trabajar en 1983 como Secretaria de Redacción de la revista Signos Universitarios, dependiente del Vicerrectorado de Investigación y Desarrollo (VRID). “Casi todas las oficinas del Vicerrectorado se abrieron después. Así como se expandió el VRID se expandieron la oferta académica y el número de alumnos”, describe.
Hoy, ya jubilada pero activa como Asesora, presentó un proyecto que la Vicerrectora del VRID, Luciana Tondello, aceptó: un e-book por el 70° aniversario. Ya terminaron la primera parte de las tres. Este primer libro, 70 años. Signos jesuitas en la historia de la Universidad del Salvador, trata sobre la gestión de los jesuitas para fundar la USAL y las huellas fundacionales que permanecen hoy. “Lo que más me gusta de trabajar en la USAL son los proyectos que pude plantear y llevar adelante. También el respeto y el reconocimiento que te permiten cristalizar tus proyectos. Luciana creyó en mí. Y todavía hoy es así”.
Entre encantamientos, poesía y el patio de las palmeras
Cuando le preguntan por una anécdota imborrable, no duda: “Estaba por finalizar el quinto año de la carrera de Letras, cuando se estrenó en el cine la luego renombrada película “El exorcista”. A mí nunca me gustaron las películas de terror, pero esta la iba a ver todo el mundo y era una historia de jesuitas y yo estudiaba con ellos. Así que un domingo me fui con una amiga a verla en un cine de la calle Lavalle.
Ya cuando empezó no las tenía todas conmigo, pero a los 10 minutos, la nena rubiecita e inocente sufrió la posesión demoníaca y comenzó a hablar en otros idiomas con voz de ultratumba, a girar la cabeza en 360, a vociferar mientras de su boca salía una baba espesa, a mover la cama como si estuviéramos en medio de una tormenta. De nada servía el crucifijo que le intentaba imponer un joven jesuita vestido de sotana negra, ni los rezos, ni las letanías.
En medio de ese caos me invadió un sudor frío, sentí que me desmayaba y sin previo aviso salí corriendo de la sala. Mi amiga se perdió la película y yo quedé sumamente impresionada… No dejaba de pensar en esas imágenes que me quitaban el sueño. Finalmente, una de mis compañeras me aconsejó que le preguntara al Padre Marangoni, nuestro profesor de Teología.
- Él es jesuita, te va a entender y te quedás tranquila.
Lo encontré en el patio de las palmeras del Colegio del Salvador, después de un examen. Le conté.
- ¿Es una leyenda, no? No existen las posesiones demoníacas ni los exorcismos, ¿no es cierto?
Nunca me voy a olvidar su cara de asombro ante mi ignorancia.
- ¡Cómo que no! En este momento tenemos a una chica en Córdoba pegada al techo…
A veces, es mejor no preguntar”.
Para muchos la USAL es una institución, pero para quienes están hace años, es una familia. ¿En qué momento sintió que esta Universidad se convirtió en su Casa?
“En el patio de las palmeras, en el bar del Colegio del Salvador, en las charlas con los profesores, en el café con los amigos, en el día que lloré porque nunca había leído una poesía de Miguel Hernández y vi que mis compañeros se emocionaban igual que yo. Esa sensación de familiariedad, de comodidad, que recibí con la universidad jesuita, continuó después del desligué y es una huella fundacional”.
Una historia que sigue escribiéndose
Meneca armó la revista Signos del 35° aniversario. Pero su vínculo con la memoria institucional empezó antes: como alumna, la ex Decana de la ex Facultad de Historia y Letras, Luisa Rosell, la eligió para rastrear en los documentos antiguos datos para una publicación del Aniversario de la Universidad. “Fue mi destino. Aprendí muchísimo sobre la USAL y su historia y, aunque parezca mentira, sigo aprendiendo hoy. Aprendiendo y entendiendo a una Institución que no olvida su lema: ‘Ciencia a la mente y Virtud al corazón’”.
La USAL en una palabra
Si tuviera que definir a la Universidad del Salvador con una sola palabra, elige “Desafío”. “La USAL te mantiene despierta, en vilo, atareada y responsable. Permite tus proyectos y siempre está un paso adelante. Sin duda, es un desafío trabajar en USAL”.
A los 70 años de la Universidad del Salvador, la historia de Haydée Isabel Nieto “Meneca” es también la historia de una Casa de Estudios que se construye con nombres propios. Con gente que entró un día de 1970 y decidió no irse más.
Por Mgrt. Mariana Bonelli, de la Secretaria de Prensa de la Universidad
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