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SECRETARÍA DE PRENSA
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Día Mundial de la Naturaleza o de la Vida Silvestre: un llamado a la acción

Cada 3 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Naturaleza o de la Vida Silvestre, en conmemoración de la firma de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en 1973. Este día tiene como objetivo destacar la importancia de proteger la vida silvestre para las generaciones presentes y futuras.

En este marco, la Profesora y graduada de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la Universidad del Salvador y Especialista en Educación para la Conservación, Fundación Temaikèn, María Catalina Beltramo, nos invita a reflexionar sobre la importancia de proteger la vida silvestre. En este sentido nos propone preguntarnos: ¿Por qué proteger la vida silvestre? ¿En qué situación se encuentra? ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros, desde nuestro lugar, para que tanto las personas como la naturaleza prosperemos en un planeta sano?.

El último Índice Planeta Vivo (WWF, 2024) presenta una disminución catastrófica del 73% en el tamaño promedio de las poblaciones de vida silvestre estudiadas durante los últimos 50 años (1970-2020). Es decir, que desde la década del 70´ a la fecha, el tamaño y la diversidad de las poblaciones de fauna silvestre (anfibios, aves, peces, mamíferos y reptiles) han disminuido notablemente particularmente debido a amenazas de origen antrópico: degradación y pérdida de hábitats, contaminación, sobreexplotación de recursos, introducción de especies invasoras y cambio climático, entre otras.  En nuestra región de América Latina y el Caribe, la situación es inclusive más grave; la disminución ha sido del 95%. 

Esta situación nos presenta dos escenarios: generarnos una sensación de ansiedad, miedo y apatía o impulsarnos a reflexionar, informarnos y actuar. 

A escala global, las soluciones implican abordar los principales motores de pérdida de la naturaleza, lo que requiere una transformación de nuestros sistemas de alimentación, de energía y de finanzas junto con un mayor apoyo a las diversas estrategias de conservación in situ y ex situ (áreas protegidas marinas y terrestres, bancos de germoplasma, centros de rescate, jardines botánicos, zoológicos de conservación). 

A escala individual, cada uno de nosotros puede ser un ciudadano ambientalmente responsable. Es decir, personas reflexivas, informadas y responsables de cada una de las acciones que tomamos en nuestra vida cotidiana teniendo como valor común el bienestar de todas las personas como del planeta. Consumir responsablemente, gestionar adecuadamente los residuos domésticos, coexistir con la fauna silvestre cada vez más cercana y no comprar animales o plantas silvestres son algunas acciones cotidianas que contribuyen a la protección de la vida silvestre. 

Tomando las palabras de la Dra Jane Goodall, “Cada individuo importa. Cada individuo tiene un papel que desempeñar. Cada individuo marca la diferencia”.

FUENTE CITADA: WWF (2024). Informe Planeta Vivo 2024. Un sistema en peligro. WWF, Gland, Suiza 


 

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