Inicio
Áreas USAL
Close


Pasar al contenido principal

SECRETARÍA DE PRENSA
a/c Rectorado

Avenida Callao 801, C1020ADP
Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina
Tel. (+54-11) 4813-3997 o 4014 (ints 2111 o 2108).

Magis Institucional

En una nota anterior en “Noticias USAL” [ https://noticias.usal.edu.ar/es/en-clave-de-magis ] nos referimos al “magis” como un aspecto central del paradigma ignaciano considerado especialmente en su dimensión personal. De este modo, el magis es querer realizar nuestra vida de una manera “más” plena, mejor, buscando el “bien más universal”. El magis nos lleva a realizar el anhelo más grande que llevamos inscrito en el corazón y nos impulsa a trascender. El magis abarca todas las facultades de la persona: inteligencia, voluntad, afectividad, sexualidad, carácter, la dimensión ética y religiosa. 


Ahora bien, el magis también tiene una dimensión colectiva y es aplicable a las instituciones que comparten el enfoque pedagógico ignaciano. Tal el caso de la Universidad del Salvador como se subrayó en Misa de Inicio del Año Académico 2025
[ https://noticias.usal.edu.ar/es/santa-misa-de-inicio-del-ano-academico-2025-1 ].


Justamente, los jesuitas –como continuadores más cercanos de Ignacio y especialmente responsables de su legado– en el año 1986 publicaron Características de la educación de la Compañía de Jesús donde se dedica un capítulo a la reflexión sobre el magis. El documento equipara el “más” (magis) con la “excelencia humana” y lo aplica a todas las dimensiones de una institución educativa. O sea, impregnando toda la Institución, a todos los niveles, en cada programa, iniciativa, material y detalle. En ese sentido la excelencia humana e institucional es mucho más que la sola “excelencia académica”. O, dicho de otro modo, la “excelencia académica” no es plenamente tal sino incluye el desarrollo personal de cada integrante de la Institución.

Para Pedro Arrupe S.J, antiguo Superior General de la Compañía de Jesús, el magis implica “rigor y calidad” pero no “prestigio humano ni de espíritu de clase” sino “la conciencia de cuán importante es el mensaje que traemos entre manos y el respeto y amor al hombre destinatario de ese mensaje lo que hace nacer en nosotros esa exigencia de calidad en nuestro servicio” (Nuestro Modo de proceder, 1979).

Es por eso que en un entorno de fuerte competitividad y “certificación de calidad” es imperioso analizar los procesos por medio de los cuales se toman las decisiones, el clima que se crea en la comunidad educativa y las propuestas formativas específicas que se ofrecen.

En una universidad de base ignaciana la calidad incluye desde su raíz –no accesoriamente– un horizonte evangelizador. El documento Características, antes citado, señala cuatro aspectos de ese horizonte: visión espiritual del mundo frente al materialismo; preocupación por los demás frente al egoísmo; austeridad frente al consumismo; la promoción de la justicia social [ https://noticias.usal.edu.ar/es/justicia-social-si-y-estado-tambien ].

Todo lo anterior no significa descuidar la formación en competencias profesionales, pero sí cuidar que haya espacio para la formación en cuestiones de valor personal y social, estableciendo tiempos y espacios de crecimiento que favorezcan experiencias de sentido y el discernimiento sobre las dinámicas de la propia vida. Por lo tanto, también el discernimiento es necesario no sólo a nivel personal sino también a nivel colectivo, buscando que las decisiones y las prácticas sean coherentes con los principios, la misión y el Plan Estratégico Institucional. 


Mg. Eloy Mealla
Seminario Permanente Pedagogía Ignaciana
Vicerrectorado de Formación
Universidad del Salvador 


 

Compartir: