La Universidad visita al Colegio Mayor Universitario “Jaime del Amo”, en Madrid: vínculos académicos y un reencuentro con su comunidad
En el marco de su visita institucional a la ciudad de Madrid durante el mes de febrero, la Vicerrectora Académica de la Universidad del Salvador (USAL), Romina Cavalli, y el Secretario de Ingreso y Vinculación Institucional (SIVI), Pablo Hernández Molteni, visitaron el Colegio Mayor Universitario “Jaime del Amo”, un centro educativo adscrito a la Universidad Complutense de Madrid y dirigido por los Misioneros Claretianos, congregación religiosa de la Iglesia Católica.
La visita formó parte de una agenda orientada a fortalecer los vínculos institucionales y a abrir nuevas instancias de colaboración e intercambio académico, en línea con el compromiso de la Universidad del Salvador con una formación integral que, fiel a su lema, busca integrar ciencia a la mente y virtud al corazón.
Fundado en 1967, el Colegio se ha consolidado como un referente en el ámbito universitario madrileño, promoviendo la excelencia académica, la convivencia y el desarrollo integral de sus colegiales.
Durante la visita, las autoridades mantuvieron un encuentro con el Dr. Carlos Pesado Riccardi, graduado de la Universidad del Salvador y actual Director del Colegio Mayor Universitario “Jaime del Amo” desde 2021. El reencuentro con quien fuera alumno —hoy con más de 30 años de trayectoria en docencia y gestión— otorgó a la visita un significado especial.
En este contexto, surgió una entrevista al Dr. Pesado Riccardi, quien compartió algunas reflexiones sobre su trayectoria académica, su paso por la Universidad del Salvador (USAL) y su mirada sobre la formación universitaria.
Usted fue alumno de la Universidad del Salvador. ¿Qué recuerdos o aprendizajes de su paso por la USAL considera que marcaron su camino personal y profesional?
Fui alumno de la Universidad en los últimos años de la década de los 90, hasta el 2001, coincidiendo con una etapa de crisis muy compleja que vivíamos en la Argentina, pero debo decir que nuestra Universidad conservaba su prestigio como una de las mejores instituciones en la formación humanística y profesional de sus graduados.
En mi caso cursé en la Facultad de Filosofía, Historia y Letras, y puedo decir que teníamos en ese entonces un cuerpo de docentes brillantes, que para mí representaban la garantía clara y la seguridad de la trasmisión del conocimiento y el cumplimiento de la misión institucional en el humanismo cristiano.
Profesores como Héctor Puerta, Fernando Solanes, Luis Buján, Silvia Pratolongo, Clara Freitag, Javier García Basalo, entre tantos otros, cultivaron en nosotros su conocimiento y experiencia, intentando siempre ser modelo de servicio y forjadores de excelencia. Vaya en estas palabras mi homenaje, admiración y agradecimiento a todos ellos y al resto de docentes que tanto nos brindaron.
Tengo dos recuerdos imborrables, el primero es de febrero de 2000 cuando gracias a la Universidad disfruté de una beca de investigación otorgada por la USAL y la Fundación Bank Boston para el estudio de las culturas de “Morrillos”, en la provincia de San Juan. Un viaje a la pre cordillera de Los Andes que exigió una preparación y formación singular, para investigar sobre el terreno una temática que no era de mis preferidas y que me terminó cautivando. Y el segundo recuerdo es del año 2003, ya con la toga de Licenciado, cuando confiaron en mí para ser portavoz de mi promoción y leer el discurso en nuestra colación de grado, algo de lo cual sigo estando agradecido.
Y dentro de mis bonitos recuerdos no puedo dejar de mencionar a la cantidad de personas valiosas que conocí, el cultivo y desarrollo de la amistad con compañeros de aquel entonces, hoy grandes profesionales. Solo nombraré a algunos como los profesores Fernando Marinión, Matías Dib o Luis Furlan pero fueron muchos más.
“El Salvador” fue mi primer paso en la vida universitaria, con todo lo que ello significó, siendo una exigencia distinta en el estudio, más seria, que me brindó unas herramientas fundamentales para mi trayectoria académica posterior. Los seminarios de investigación, por ejemplo, representaron para mí un campo de estudio y de trabajo heurístico enriquecedor, brindándome las bases fundamentales para embarcarme, luego, en desafíos más complejos como la tesina del máster o la tesis doctoral en universidades españolas.
Y como nota de color, puedo contar que la primera vez que tuve la experiencia de abrir un buscador de internet fue junto a mi amigo Fernando Marinión, en unas computadoras al servicio de los alumnos de la USAL, en forma gratuita, en la Facultad de Derecho. Abrimos algo llamado “yahoo”, de lo cual no teníamos ni idea. En una época donde todavía no estaba extendido en los hogares esta herramienta tecnológica, la USAL nos puso a disposición ese acceso.
A lo largo de su trayectoria académica y de gestión hasta llegar a ser Director del Colegio Mayor Universitario Jaime del Amo, ¿qué hitos o experiencias destacaría como fundamentales en ese recorrido?
Todavía estando en Buenos Aires fueron muy importantes las experiencias que tuve como docente en los niveles medios, terciarios y también universitario, donde la USAL me brindó esta última oportunidad como profesor adjunto en algunas cátedras. Y a la docencia siempre intenté sumarle participaciones en congresos y jornadas de investigación, porque si bien me apasiona ser docente, siempre tuve una inquietud por ser historiador, desde el punto de vista más científico.
Y en esto último me embarqué durante más de 10 años en España. Llegué a Madrid luego de ganar una beca de la Fundación Carolina (del estado español), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Fundación Mapfre-Tavera, la cual era muy generosa económicamente y me permitió cursar un máster en especialización del Mundo Hispánico. En esta etapa me alojé en el Colegio Mayor Argentino “Nuestra Señora de Luján” y empecé a conocer el mundo de los colegios mayores universitarios de España.
Siempre vinculado con Argentina y con instituciones académicas de nuestro país, me especialicé en historia naval española del siglo XVIII, e inicios del XIX, principalmente en el Río de la Plata, y en la historia de la independencia argentina. Tuve la oportunidad de participar en colaboraciones colectivas, hasta que publiqué dos libros de mi autoría en 2007 y en 2013. Y finalmente el gran hito para mí en lo que a investigación se trata fue la defensa de mi tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid en el 2016, la cual fue muy bien calificada, y obtuvo el Premio Virgen del Carmen de la Real Armada Española, por considerarla la mejor investigación de historia naval española de ese año.
Si bien todo lo anterior cubría mis expectativas de cara a la investigación, sin embargo, para embarcarme en el desafío de la dirección de un Colegio Mayor, era necesario otro tipo de experiencia y la confianza depositada por la entidad titular que preside la institución. Primero hay que saber que un colegio mayor no tiene actividad académica pero sí formativa y de acompañamiento, siendo un lugar donde se alojan una comunidad de personas que provienen de fuera de Madrid para estudiar en el polo universitario madrileño.
En mi caso fue muy importante para conocer este tipo de instituciones mi condición de antiguo colegial de un colegio mayor (Colegio Mayor Nuestra Señora de Luján) y haber tenido mi experiencia laboral allí desde el 2004 al 2010 como jefe administrativo y responsable cultural, mientras hacía mi Doctorado. Pero sin duda, el hito fundamental en mi trayectoria fue cuando el Colegio Mayor Jaime del Amo, de la congregación Claretiana y adscrito a la UCM, me incorporó como Subdirector en el 2010, desempeñando esa tarea hasta el 2021, cuando aumentaron su voto de confianza y me propusieron ante el Rector de la Universidad Complutense para ser Director, siendo confirmado ese mismo año. Sin duda, fue algo muy importante para mi vida profesional, y de lo cual estaré eternamente agradecido. Llevo en España desde octubre de 2003 y desde ese año hasta la fecha siempre estuve en Colegios Mayores, ya sea como colegial o como trabajador en distintos puestos de responsabilidad. Esa trayectoria y esa permanencia también la vivo como un hito personal.
Desde su mirada actual ¿qué valor cree que tiene hoy la formación universitaria con una impronta humanística como la que propone la Universidad del Salvador?
Desde mi punto de vista tiene mucho valor porque vivimos en una época relativista e inconsistente, una postmodernidad que pone en entredicho los valores del humanismo cristiano. Y aquellos que trabajamos y somos parte del mundo universitario tenemos la necesidad y la obligación de brindarle a la sociedad unos egresados que comulguen con los pilares de la tradición educativa del humanismo cristiano, donde juegan un papel muy importante la dignidad humana, la libertad y la responsabilidad, el amor expresado desde la caridad, la Fe y la razón desde su acción complementaria para alcanzar la Verdad, el respeto y la compasión, y el encuentro y conformación de una comunidad para el crecimiento mutuo.
En ese sentido, la propuesta que realiza la Universidad del Salvador sigue más que vigente, y resulta muy necesaria, para la formación integral del estudiante, en la búsqueda de unos graduados que sean buenos profesionales, pero principalmente mejores ciudadanos y personas.
¿Qué significa para usted haber recibido a las autoridades de la Universidad del Salvador en Madrid y reencontrarse con la universidad de la que fue alumno?
Fue un momento muy especial después de tantos años, porque uno nunca olvida los procesos de formación que fueron fundamentales en su vida. Fue un encuentro donde experimenté distintos sentimientos, el de agradecimiento a todas las personas que trabajaron y trabajan siempre para hacer de la USAL una Universidad mejor y más prestigiosa, y el segundo de orgullo, al conocer la buena actualidad de la misma, del crecimiento que experimentó desde que egresé, de los nuevos grados, de los convenios y ayudas con distintas universidades internacionales, etc.
Agradezco la cercanía, generosidad y buena disposición de la Vicerrectora Académica, Romina Cavalli y del Secretario de Ingreso y Vinculación Institucional, Pablo Hernández Molteni, por interesarse en el encuentro que vivimos y en el conocimiento del Colegio Mayor Jaime del Amo y su proyecto educativo. Estoy seguro que puede ser un excelente punto de partida para pensar líneas de acción conjuntas que enriquezcan a ambas instituciones. Solo me queda agradecer esta entrevista que me propusieron y desear que Dios acompañe y bendiga siempre a la comunidad educativa de mi querida Universidad del Salvador.
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