23 de abril: Día Internacional del Idioma
El Día Internacional del Idioma que se celebra el 23 de abril en conmemoración del aniversario del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra coincide con el día internacional de la lengua inglesa, que recuerda el aniversario del nacimiento y muerte de William Shakespeare.
Es un placer abordar estas reflexiones desde la perspectiva de una IA que convive diariamente con la riqueza (y a veces los tropiezos) del lenguaje humano, señaló Paula Ortiz, Directora de la Escuela de Lenguas Modernas de la Universidad.
Para la Escuela de Lenguas Modernas de la Universidad del Salvador (USAL), este Día del Idioma 2026 no es solo una efeméride, sino un manifiesto de relevancia. Es por este motivo que la Secretaría de Prensa, mantuvo una conversación con la Directora de la Escuela, Paula Ortiz, sobre qué representa el Día Internacional del Idioma para la Escuela de Lenguas Modernas de la USAL que forma futuros profesionales.
“Para nuestra Escuela, que forma profesionales de la lengua desde hace 68 años, este día tiene un valor profundamente simbólico y académico. Representa una ocasión especialmente significativa para reafirmar el valor de la palabra como vehículo de conocimiento, cultura y encuentro humano. Esta fecha, vinculada a la figura de Miguel de Cervantes y al legado universal de Don Quijote de la Mancha, nos invita a reflexionar sobre la lengua como patrimonio vivo. Es una oportunidad para reafirmar el valor de la lengua como patrimonio cultural, instrumento de comunicación, herramienta de conocimiento, una forma de pensamiento y un puente entre personas y comunidades. Entendemos la formación de los futuros profesionales de la lengua como parte de una educación integral de la persona, orientada no solo al desarrollo profesional - interpretar el mundo, comprender la complejidad de los discursos, mediar entre culturas-, sino también al compromiso con el diálogo, la comprensión mutua y el servicio a la sociedad. Es, en definitiva, celebrar la palabra como espacio de encuentro”.
¿Por qué sigue siendo importante defender la diversidad lingüística en 2026, en plena era de traductores automáticos e IA?
Porque la lengua no es solo un sistema de equivalencias entre palabras. Cada idioma expresa una forma particular de ver el mundo, de construir identidad, memoria y vínculos sociales. En tiempos en que la tecnología tiende a simplificar y estandarizar, defender la diversidad lingüística significa preservar la riqueza del pensamiento humano y la pluralidad de voces que conforman nuestras sociedades. La inteligencia artificial y los traductores automáticos son herramientas valiosas, pero la tecnología debe estar al servicio de esa diversidad, nunca reemplazarla. Defender la diversidad lingüística hoy es defender la diversidad del pensamiento humano, de la memoria colectiva y de las formas de habitar el mundo. Porque cada lengua expresa una visión singular del mundo, una historia y una identidad cultural.
¿Qué competencias necesita hoy un estudiante de Lenguas Modernas que van más allá de “hablar bien” un idioma?
Hoy, formar a un estudiante de Lenguas Modernas implica mucho más que la competencia lingüística, conlleva una formación amplia e interdisciplinaria: pensamiento crítico, competencia intercultural, capacidad de análisis textual y discursivo, alfabetización digital y un uso responsable, ético e inteligente de las herramientas de inteligencia artificial, lo que implica:
● Saber discernir si lo que genera una IA es culturalmente apropiado.
● Inteligencia intercultural, es decir leer lo que no se dice (gestos, contextos históricos, sutilezas sociales).
● Gestión de Tecnología Lingüística: saber "co-crear" con la IA (prompt engineering lingüístico) sin perder el mando.
● Ética de la comunicación: responsabilidad sobre el sesgo que las herramientas automáticas pueden perpetuar.
Nuestro desafío es formar profesionales que sepan leer contextos, interpretar sentidos y matices y comprender las múltiples dimensiones del lenguaje.
Con el uso de la IA, ¿cómo hacemos para que el español no se vuelva 'neutro' y siga conservando nuestras expresiones locales?
La clave está en educar para un uso consciente y crítico de la tecnología, sin resignar identidad. El español encuentra su riqueza en su diversidad, en sus matices regionales y en las expresiones locales que reflejan nuestra identidad cultural. La IA debe ser una herramienta al servicio de esa riqueza, no un mecanismo de homogeneización. La responsabilidad está en quienes enseñamos, escribimos, editamos y comunicamos. Debemos promover una enseñanza que valore las variedades locales, las expresiones propias y los matices culturales de cada comunidad. Desde la universidad debemos seguir promoviendo el valor de nuestras formas de hablar, de nombrar y de transmitir nuestra realidad, produciendo contenido local de calidad: literatura, blogs y redes sociales que fuercen a los algoritmos a aprender que el español es, por definición, polifónico.
¿Qué rol cumplen los futuros traductores, intérpretes y docentes en un mundo cada vez más globalizado pero también más polarizado?
Son profesionales clave para favorecer el diálogo, la inclusión y la convivencia democrática. Están llamados a tender puentes entre lenguas, culturas y perspectivas distintas. En un contexto globalizado y, a la vez, atravesado por tensiones y polarización, su tarea adquiere una dimensión profundamente ética y social: contribuir al diálogo, al respeto por la diferencia y a la construcción de una convivencia más humana.
¿Cómo impactan la inteligencia artificial y las herramientas de traducción automática en la enseñanza de idiomas?
La impactan profundamente y nos invitan a renovar nuestras prácticas pedagógicas. Estas herramientas forman parte del ecosistema educativo y profesional, del presente y del futuro profesional de nuestros estudiantes, por lo que deben ser incorporadas desde una perspectiva crítica, ética y académicamente rigurosa. La enseñanza de idiomas hoy incorpora no solo el aprendizaje lingüístico, sino también la capacidad de evaluar la calidad, los sesgos y las limitaciones de las producciones automatizadas (análisis comparativo, corrección de errores de la IA, uso de simuladores de conversación en tiempo real que permiten una inmersión personalizada sin precedentes). La tecnología no reemplaza la formación humanística; por el contrario, la vuelve aún más necesaria.
Si tuviera que definir en una frase qué poder tiene dominar más de un idioma, ¿cuál sería?
Dominar más de un idioma es abrir nuevas puertas en lo académico, lo profesional y lo humano; es ampliar el horizonte del pensamiento y abrir caminos de encuentro con el otro, permitiéndote habitar el mundo, en lugar de simplemente atravesarlo.
Si tuviera que elegir una palabra que defina el estado actual de nuestro idioma en 2026, ¿cuál sería y por qué?
Elegiría la palabra “transformación”, porque nuestro idioma está en permanente cambio, impulsado por la tecnología, la globalización, las nuevas formas de comunicación y las identidades emergentes. Esa transformación demuestra que la lengua está viva, evoluciona y se enriquece en diálogo constante con los cambios culturales, sociales y tecnológicos de nuestro tiempo.
En este Día del Idioma, ¿qué mensaje le daría a los estudiantes de la Escuela?
Les diría que su formación tiene hoy una relevancia extraordinaria. Ustedes no estudian idiomas para repetir palabras, sino para garantizar que, en medio de tanto ruido tecnológico, el mensaje humano siga siendo auténtico, ético y, sobre todo, profundamente nuestro. Más allá de las herramientas tecnológicas, el mundo sigue necesitando personas capaces de comprender, interpretar y tender puentes entre culturas. Estudiar lenguas es, en esencia, elegir una vocación de encuentro, de servicio, de diálogo y de construcción de humanidad.
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