Cirugía Reparadora: el arte de reparar vidas. Entrevista al Dr. Francisco Olivero Vila
Con una trayectoria de excelencia iniciada en su residencia de Cirugía General (1984-1987), el Dr. Francisco Olivero Vila es un referente en Cirugía Plástica y Reparadora. Graduado del Posgrado en Cirugía Plástica y Reparadora de la Universidad del Salvador (USAL), su carrera está respaldada por una prolífica labor académica que incluye 22 premios en Congresos Nacionales y más de una decena de publicaciones especializadas. Actualmente, se desempeña como Director de la carrera de Cirugía Plástica de la Universidad del Salvador y Jefe de Cirugía Plástica del Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP) en Buenos Aires y ha liderado la comunidad médica como Presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA).
Desde la Secretaría de Prensa de la Universidad del Salvador (USAL), tuvimos el privilegio de conversar con el Dr. Francisco Olivero Vila sobre los hitos que marcaron su carrera y su visión de la medicina actual.
El origen de una vocación: entre el ingenio y el quirófano
Desde pequeño, el Dr. Olivero Vila manifestó una habilidad natural para la restauración, una destreza manual que años más tarde encontraría su propósito en la medicina, específicamente, en la Cirugía Plástica. Su primer contacto con el mundo quirúrgico se dio en el antiguo Hospital Alvear, donde descubrió que la cirugía no era sólo técnica, sino una combinación de ética y creatividad: “El Cirujano Plástico debe ser artesano y artista, tener imaginación y ser creativo y si a lo largo de la vida uno hace las cosas con pasión, honestidad y entrega al paciente, se obtienen buenos resultados y grandes satisfacciones”.
La curiosidad lo llevó a los pasillos hospitalarios, incluso antes de iniciar formalmente sus estudios. Su ingreso a este mundo estuvo marcado por la invitación de un mentor y una coincidencia asombrosa: su primer contacto visual con una cirugía involucró, sin saberlo, a un amigo cercano.
“Yo, cuando iba al Hospital Alvear, iba porque Martín Urtasun, que era el Jefe de Crugía Plástica del Alvear, me dijo: ´¿Así que vas a estudiar Medicina?, ‘¿querés venir un día a ver una cirugía?’. Y me invitó al diagnóstico; o sea, mi vida empezó al revés, toda la gente empezaba por el hospital, yo pensaba que la medicina en la Argentina era el diagnóstico. Y ahí se operó una hernia inguinal, que terminó siendo de un amigo mío, yo no sabía a quién operaban. El otro día me lo encontré, después de 50 años, se llama Adolfo Alalán; ‘yo cuando te vi atrás del vidrio, mirándome, me quedé tranquilo porque vos estabas y yo te conocía’”.
El impacto de la Cirugía Reparadora y la huella de la USAL
Fue durante sus años como practicante cuando el Dr. Olivero Vila presenció el trabajo de una de las grandes eminencias de la especialidad y fundador de la carrera de Cirugía Plástica en nuestra Universidad. Ese momento definitorio, marcado por la transformación de la vida de unos niños, selló su destino profesional hacia la cirugía reparadora.
“La primera relación con la Cirugía Plástica fue cuando yo iba al Hospital Alvear como practicante a ver cirugías por la mañana, porque yo cursaba la tarde en la Facultad. Recuerdo que trajeron desde Formosa a una familia de chicos con labio leporino y fisura de paladar. Todo el mundo esperaba con ansias al ‘Negro’ Mayo, el Jefe de Cirugía Plástica del Hospital de Niños; yo no tenía idea de quién era ni qué iba a hacer, pero era una eminencia y uno de los fundadores de la carrera en la USAL. Cuando vi lo que hacía: dije ‘yo quiero hacer esto’. Me apasionó lo que vi. Lo que era cirugía reparadora. Y desde ahí dije, yo voy a hacer cirugía plástica”.
Tras completar su formación básica y de posgrado en la Universidad del Salvador, el Dr. Olivero Vila se integró al Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP), donde consolidó su especialización en casos de alta complejidad. Desde 1994, su labor no solo ha sido asistencial, sino también formativa, manteniendo un puente constante con las nuevas generaciones de alumnos de la USAL: “¿Qué hay que hacer para hacer Cirugía Plástica? Primero, hay que estar en Cirugía General. Entonces hice 4 años de cirugía general y después entré a la carrera del Salvador. Y luego del Salvador, entré al Instituto de Rehabilitación para terminar mi formación. Estaba el Dr.Yohena, que fue como mi padre en la Carrera y con él nos formamos prácticamente juntos en lo que hacemos ahí en el Hospital, que es un Hospital especializado en Cirugía Reparadora de pacientes paralíticos que se escaran. Y en el año 94 recibimos al primer alumno de acá, de la USAL... Fue la primera rotación de alumnos y han pasado más de 300 alumnos. Desde esa época seguimos recibiendo alumnos de la USAL”.
Más allá de la precisión técnica, el Dr. Olivero Vila destaca el componente emocional que define su práctica diaria. A lo largo de cuatro décadas de profesión, para él la cirugía no termina en el quirófano, sino que se transforma en un vínculo de confianza y gratitud que, en muchos casos, se extiende durante décadas. Al ser consultado sobre las experiencias que más han marcado su carrera, el especialista reflexiona sobre la empatía y el impacto real de la cirugía reparadora en la vida de las personas:
“Sí, en realidad siempre hay más empatía por algún paciente que con otro. No se sabe por qué. Pero es como el amor a primera vista. Uno ya sabe que con esa persona se va a llevar bien. Tengo pacientes muy antiguos que nos siguen hace 40 años y que uno tiene casi una relación de amigo.
Si me preguntás qué me ha impactado y que esté feliz, es haberle ayudado a una chica de 9, 10 años que yendo de vacaciones se le abrió la puerta del auto y salió despedida y se borró la parte derecha de la cara y casi todo el cuero cabelludo. Y la reparamos íntegra y hoy es una chica muy linda. Y la seguimos atendiendo de grande, haciéndole pequeñas cosas como injertos de la ceja y cosas que se las hicimos en el hospital. Fue de los casos más, no sé si grave, porque la palabra no sé si es grave, pero que más satisfacción me dio ver que siguió creciendo, que nos sigue viniendo a ver y que es una linda mujer a pesar del desastre que fue el accidente que tuvo”.
“Después hay pequeñas satisfacciones de pacientes que le dan a uno, porque los pacientes hospitalarios son muy agradecidos. En cirugía general tengo 40 años de Especialidad, así que operé a muchas personas, varios te siguen agradeciendo y te visitan. Los que siguen viniendo, los que te mandan el Feliz Navidad”.
Uno de los pilares que define la trayectoria del Dr. Olivero Vila es su firme convicción de que la calidad médica no debe estar sujeta a la condición socioeconómica del paciente. Con una mirada profundamente humana y protectora de quienes pasan por sus manos, el Especialista derriba mitos sobre la diferencia entre la atención pública y la privada, priorizando siempre la seguridad y el contacto directo: "¿Cree que el médico trata distinto a su paciente del hospital que al paciente privado? Yo los trato exactamente iguales. No me importa si tiene obra social o no; todos mis pacientes tienen mi teléfono personal: los del hospital, los de las prepagas, todos. Prefiero que me llamen a mí antes de que cometan un error o que los vea alguien que no conoce el caso. La medicina en el hospital público es muy buena".
Un referente regional en una Especialidad con compromiso social
Dentro del vasto campo de la Cirugía Plástica, el Dr. Olivero Vila ha consolidado un nicho de altísima complejidad y profundo impacto humano: la Cirugía Reparadora para lesionados medulares. Al frente de un Centro que es faro en Sudamérica, su enfoque se aleja de los circuitos comerciales para centrarse en aquellos pacientes que, tras un accidente, pierden no solo su movilidad, sino también su cobertura de salud. Con la humildad de quien ha formado a profesionales de todo el continente, el Dr. Olivero Vila reflexiona sobre una Especialidad donde la mayor recompensa es la gratitud: “La cirugía reparadora de los lesionados medulares es una Especialidad que no se realiza en casi ningún Hospital; somos prácticamente el único Centro de referencia en Sudamérica. Hemos formado profesionales que hoy replican este trabajo en Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.
Es una especialidad que muchos evitan porque, como me dijo alguna vez el Dr. Maquieira —quien fue Director de la carrera de posgrado en la USAL—, es una medicina que no busca el rédito económico. La mayoría de los pacientes son hospitalarios y me acostumbré a que la mayoría de mis pacientes todos terminan en el hospital. En todos los lugares donde hago cirugía reparadora la mayoría se quedan sin obra social porque son empleados de la construcción, de la UOCRA (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina) y en muchos casos el accidente los deja sin poder seguir trabajando. Y cuando se quedan sin trabajo, se quedan sin obra social. A ellos les digo: ‘No se preocupe, venga al IREP que ahí lo vamos a seguir atendiendo’. Y, por supuesto, gente muy agradecida. Soy referente de eso. Me he dedicado a una cosa muy chiquita dentro de la medicina, pero, a Dios gracias.
Son personas sumamente agradecidas. Me he dedicado a una rama muy específica dentro de la Medicina, pero, afortunadamente, hemos logrado consolidar el único grupo que realiza esta labor con este nivel de compromiso”.
Liderar el único equipo de referencia regional en una especialidad tan sensible no es solo un motivo de orgullo, sino una carga de responsabilidad que el Dr. Olivero Vila asume con total entrega. Esa exclusividad técnica se traduce en una vigilancia constante, donde el bienestar del paciente prima sobre el descanso personal y la estructura de equipo se vuelve el sostén fundamental frente a la complejidad de los casos
El máximo reconocimiento académico: de alumno a Director de la Carrera
La historia del Dr. Olivero Vila con la Universidad del Salvador es un testimonio de lealtad institucional y crecimiento basado en el mérito. Su camino en nuestra Casa de Estudios comenzó como un alumno destacado y continuó durante décadas de docencia. Hoy, como Director de la primera carrera de Cirugía Plástica del país, reflexiona sobre el significado de haber alcanzado la cima de la pirámide profesional; un reconocimiento que no buscó, sino que le fue otorgado por el consenso y la valoración de sus propios colegas: “cuando terminé, mis notas eran muy buenas, me ofrecieron ser ayudante de cátedra en Cirugía Reparadora de los niños. Y acepté. Estuve 14 años dando clases. Hasta que un día me nombraron. Y después, por decantación natural, fui Jefe del Servicio. Después titular de la cátedra. Y me eligieron como Director de la carrera. Eso es lo más gratificante, que tus pares te pidan que seas el Director". Agregó: “He hecho las tres cosas que me parece que un médico tiene que hacer: ser Jefe de un servicio, ser Presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica y ser Director de una carrera. Ya con eso me doy casi por satisfecho y me puedo jubilar tranquilo”.
Una mirada crítica sobre el presente y el futuro de la Especialidad
Con 40 años de trayectoria, el Dr. Olivero Vila comparte una mirada profunda sobre la Cirugía Plástica actual en Argentina. Para él, la Medicina se aprendió como un sacerdocio: una entrega vocacional que implicaba formarse en hospitales con gratitud y esfuerzo, ayudando en cirugía incluso de forma gratuita por la pura vocación de ayudar. Esa concepción, sostiene, forjó a generaciones de médicos que entendían su tarea como un servicio, priorizando el aprendizaje y la responsabilidad por sobre el rédito inmediato.
El especialista observa que hoy conviven distintos enfoques dentro de la disciplina. Por un lado, el intrusismo y el auge de la medicina estética ofrecen salidas rápidas con prácticas de baja complejidad, como rellenos o aparatología. Por otro, persiste la cirugía plástica de fondo, que realiza intervenciones reparadoras de altísima complejidad y que históricamente ha sido subestimada por considerarse banal. Frente a los cambios de paradigma en las nuevas generaciones, el Dr. Olivero Vila reivindica esa visión de la Medicina como entrega y compromiso profundo, recordando que la formación quirúrgica real exige tiempo, rigor y una vocación de servicio que trasciende lo económico.
Un consejo para las nuevas generaciones: el valor de la especialización real
Ante un mercado profesional saturado y la creciente urgencia por obtener certificaciones rápidas, el Dr. Olivero Vila plantea un desafío ético a sus alumnos de la Universidad del Salvador. Para el Director de la Carrera, el verdadero éxito no reside en el "título habilitante" para realizar prácticas estéticas comunes, sino en la capacidad de dominar áreas de la cirugía que otros evitan. Su mensaje es una invitación a recuperar la formación técnica que distingue a un verdadero especialista de un graduado más: “Nosotros les decimos siempre, aprendan algo que no hacen los otros”.
El espejo de los grandes maestros: ética, rigor y servicio
Para el Dr. Olivero Vila, la excelencia médica no se construye en soledad, sino a través del legado de quienes marcaron el camino. Al recordar a sus referentes, todos ellos figuras centrales en la historia de la Universidad del Salvador, destaca que la verdadera maestría no reside solo en la habilidad técnica, sino en el compromiso ético y la entrega desinteresada hacia los más vulnerables. En sus palabras, se trasluce la admiración por una generación que entendía la Medicina como un acto de servicio:
“Admiré profundamente a profesores como Jorge Herrera, Julio Sanfilippo y, de manera muy especial, al Dr. Maquieira, quien fue Director de la Carrera en la USAL. Lo admiraba, sobre todo, por su integridad ética; era de la Orden de Malta. Iba gratis a operar a un leprosario que hay en Luján, en Sommer. También guardo una gran admiración por el Dr. Juan Marra, docente de la Universidad. Es un profesional sumamente estructurado y ordenado, muy prolijo en lo que hace. Tiene muy claro lo que hay que hacer para no tener complicaciones y tener buenos resultados”.
Para quienes recién comienzan, el Dr. Olivero Vila ofrece una hoja de ruta donde la técnica es solo una parte de la ecuación. Su visión enfatiza la importancia de la formación hospitalaria, el respaldo de un grupo de trabajo y, por, sobre todo, el disfrute cotidiano de la profesión: “Es una linda especialidad. Yo creo que hay que hacer algo de Hospital siempre para hacer algo de reparadora y hacer algo de estética. Hoy, si uno no está en un Hospital, no tiene lugar de práctica. Entonces, hay que tener un hospital, hay que pertenecer a un grupo de trabajo. Es difícil trabajar solo. Sobre todo, cuando uno tiene complicaciones, es fácil sobrellevar la complicación cuando hay un grupo de contención. Y uno tiene que hacer realmente lo que le gusta. En la vida hay que hacer lo que le gusta”.
Al reflexionar sobre el futuro y el momento del retiro, el Dr. Olivero Vila no habla de ausencias, sino de la tranquilidad que otorga el deber cumplido. Su legado no se agota en las cirugías realizadas, sino en la transmisión del conocimiento a las nuevas generaciones que hoy lideran el Instituto de Rehabilitación. Sin embargo, detrás del guardapolvo, persiste aquel niño fascinado por la restauración, esperando el momento de volcar su destreza manual en nuevas pasiones: “El legado que dejaré son cuarenta años de formación de profesionales en el Instituto de Rehabilitación; haber preparado a gente capaz de continuar con lo que empecé, ojalá que con la misma impronta y pasión que tenemos hoy”.
Agregó: “Soy consciente de que en algún momento debo parar para disfrutar de otras facetas de la vida. Me fascinan los autos antiguos, la mecánica y la restauración; me apasionan los caballos, las monturas y el trabajo con la madera”. Para el Dr. Olivero Vila son actividades que hoy el tiempo de la Medicina no le permite desarrollar plenamente, pero que forman parte de quién es.
La trayectoria del Dr. Francisco Olivero Vila es el reflejo de una Medicina entendida como un compromiso total. Desde aquel joven practicante que descubrió su vocación en el Hospital Alvear hasta el actual Director de Carrera de Cirugía Plástica y Reparadora de la Universidad del Salvador (USAL) que brega por la ética y la especialización técnica, su camino ha estado ligado indisolublemente a los valores de nuestra Casa de Estudios.
A través de su labor en el IREP y su liderazgo académico, el Dr. Olivero Vila no solo ha restaurado cuerpos y devuelto funciones vitales; ha sembrado una semilla de integridad en muchísimos alumnos, asegurando que el arte de la Cirugía Reparadora continúe con la misma pasión y excelencia que él imprimió en cada intervención.
En su figura, la Universidad del Salvador celebra no solo a un graduado ilustre, sino a un maestro que demuestra que, para ser un gran cirujano, primero hay que ser un gran ser humano.
Por Mgtr. Mariana Bonelli, de la Secretaría de Prensa.
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