El valor del esfuerzo y el acompañamiento institucional: un sueño en marcha
Ana Belén Abian, alumna de 4° año de la carrera de Veterinaria del Campus “San Roque González de Santa Cruz”, Gobernador Virasoro, Provincia de Corrientes, comparte su camino de superación personal y destaca la formación humana y técnica que recibe en la Universidad del Salvador (USAL), donde el contacto con la naturaleza y el espíritu de comunidad definen su formación profesional.
La elección de una carrera universitaria suele estar marcada por los sueños de la infancia, pero a veces el camino hacia ellos requiere de un tiempo de maduración y, sobre todo, de valentía. La futura médica veterinaria comparte cómo transformó su histórico vínculo con los animales en su profesión, superando barreras personales y académicas:
“Desde pequeña me gustaron los animales, siempre fui muy cercana a ellos y establecí una relación muy especial. Disfruto mucho de su compañía y de la energía que transmiten, cada uno a su manera. Por cuestiones personales de la vida, cuando terminé la secundaria comencé a estudiar comunicación social, que si bien también me gustaba, y mucho, creo que en parte fue una decisión tomada desde el miedo de no poder con la carrera de veterinaria. Siempre me costaron un poco las ciencias exactas como matemática y química, y sentía que no era capaz. Años después me animé. Total, el no ya lo tenía, me quedaba intentar para ver si mis ideas eran erradas y si en realidad podía con una carrera más “pesada”. Y así fue. Paso a paso fui aprobando todas esas materias que tanto miedo me daban y ahora estoy acá, a mitad de la carrera”.
El inicio de la formación universitaria representó para la estudiante un camino de contrastes, marcado por la determinación de superar obstáculos económicos y personales. "Comencé con mucha incertidumbre, pero también con muchas ganas", relata al recordar los desafíos de costear sus propios estudios, una realidad que la obligó a equilibrar el trabajo con la exigencia académica.
A pesar de las dificultades iniciales, Ana destaca que nunca se sintió sola en este proceso. El apoyo de la Universidad del Salvador fue decisivo desde el primer día:
“Desde el primer momento me sentí muy acompañada. Recuerdo especialmente la primera entrevista con la directora, yo sabía que sin una beca o algún tipo de ayuda no iba a poder cursar, y gracias a la universidad, a ella y a muchos profesores que me dieron una mano enorme, hoy sigo acá”.
“Sentí que vieron mis ganas, el esfuerzo que estaba haciendo, y eso marcó una diferencia. Estoy profundamente agradecida con cada persona que me ayudó a no bajar los brazos y a seguir persiguiendo mi sueño de ser Médica Veterinaria”.
Al momento de elegir dónde formarse, la cercanía geográfica fue un factor determinante. Siendo oriunda de Posadas, Ana encontró en la sede de la USAL la opción ideal para cursar sus estudios sin alejarse de sus raíces, integrándose a una comunidad académica que fomenta el desarrollo profesional en la región.
Para Ana, la experiencia en la Sede Virasoro trasciende lo académico gracias al entorno natural del predio. Cursar rodeada de vegetación y en contacto constante con animales brinda una dimensión práctica y vivencial que considera incomparable.
“La experiencia en la Facultad es muy linda. El lugar es increíble, cursar rodeada de verde, con animales cerca, en un predio tan grande, es algo que no se compara con nada”
En este escenario, todos los estudiantes tienen la oportunidad de participar activamente en las prácticas, consolidando una formación técnica y humana que la motiva a no bajar los brazos en su sueño de convertirse en Médica Veterinaria: “El trato con los docentes es mucho más cercano. Podés hablar con ellos, preguntar, equivocarte y aprender, y en las prácticas todos tenemos la posibilidad de participar”.
Para los estudiantes de la USAL de la Sede de Virasoro, la teoría se traslada rápidamente al campo, donde el contacto con los animales es una constante desde el inicio de la formación. Abián destaca que esta experiencia práctica es fundamental, ya que permite a los futuros profesionales no solo adquirir destrezas técnicas, sino también desarrollar una sensibilidad especial para entender al animal.
“El contacto con los animales es constante, y cada práctica deja algo. Trabajamos con ovejas, vacas, caballos y también con perros. Hacemos curaciones, vacunaciones, análisis, controles básicos y aprendemos a observar y a entender al animal”.
Para Ana es imposible elegir una sola experiencia como la más significativa, ya que cada salida al campo aporta un valor distinto. Según explica, estas vivencias "te van formando, no solo en lo técnico, sino también en lo humano", consolidando una identidad profesional basada en la experiencia directa y el respeto por los animales.
Señala que la propuesta educativa de la Universidad del Salvador trasciende la adquisición de conocimientos teóricos, brindando herramientas que son esenciales para el ejercicio profesional moderno. Entre los pilares que destaca de su formación, se encuentran la formación humana y la capacidad de trabajo en equipo:
“Lo más importante es la formación humana, el trabajo en equipo y las prácticas con animales desde el primer año de la carrera. A diferencia de otras instituciones, donde el contacto con los animales suele comenzar en años más avanzados, acá es algo que está presente desde el inicio”.
Al ingresar a la carrera de Veterinaria en la USAL, Ana Abián transformó su perspectiva sobre lo que significa ser un profesional de la salud animal.
“Antes de entrar a la carrera pensaba que la veterinaria se basaba principalmente en amar a los animales, y si bien creo que ese debe ser un pilar fundamental, al empezar a cursar descubrí que la profesión también exige una fuerte base científica, toma de decisiones difíciles y mucha responsabilidad ética”.
Otro concepto erróneo que Ana destaca es la creencia de que el veterinario se limita exclusivamente a curar animales. Tras tres años de formación, la estudiante explica que la medicina veterinaria tiene un alcance mucho más vasto y vital para la sociedad:
“El campo de la medicina veterinaria es muy amplio y tiene un rol clave en áreas como la salud pública, que muchas veces se cree que está relacionada únicamente con la salud humana. En realidad, la medicina animal y la humana van constantemente de la mano, por eso insistimos tanto en el concepto de Una Salud: humana, animal y ambiental”.
Al reflexionar sobre su paso por la Universidad, Ana asegura que lo más valioso que le deja esta etapa como estudiante de veterinaria en la USAL son “Las personas. Los amigos que hice, gente hermosa de distintos lugares, los docentes que siempre estuvieron dispuestos a explicar, a escuchar y a transmitir su pasión por la profesión. Mi curso en particular es muy unido. Muchos pasamos por momentos personales difíciles y siempre hubo alguien del otro lado para acompañar. Eso hace que el recorrido sea mucho más humano e inolvidable”
Con la mirada puesta en el futuro, Ana Abián ya traza los ejes de lo que será su carrera como médica veterinaria. Tiene clara su inclinación profesional: la clínica de pequeños animales es el área que despierta su mayor interés y atracción:“Sin dudas, la clínica de pequeños es lo que más me gusta y lo que más me atrae”. No obstante, su vocación se divide entre la atención directa en el consultorio y un fuerte compromiso con la preservación del ambiente:
“En cinco años me gustaría estar trabajando en clínica de pequeños, pero también involucrada en proyectos de educación ambiental. Me interesa mucho aportar desde ese lugar, generar conciencia sobre el cuidado del ambiente, de la fauna y de la flora, siempre desde la idea de que todo está conectado y de que cuidarnos es cuidar el lugar que habitamos.”
En consonancia, para la entrevistada, la labor del médico veterinario trasciende el acto clínico y encuentra en la comunicación una herramienta estratégica fundamental. Según explica la estudiante de la USAL, “Para mí es fundamental. No solo para explicar un diagnóstico o un tratamiento, sino para educar, prevenir y generar conciencia".
Afirma que “La veterinaria no debería ser solo un lugar al que se va cuando el animal ya está enfermo, sino un espacio de acompañamiento y prevención. Cada consulta es una oportunidad para explicar, para enseñar y para que la persona se vaya entendiendo mejor qué le pasó a su mascota y cómo cuidarla”. Esta perspectiva refuerza la importancia de la formación integral que brinda la USAL, donde se prepara a los futuros profesionales para ser comunicadores capaces de transformar la salud animal a través de la enseñanza y la prevención.
Reconoce que la medicina veterinaria es una pieza fundamental del engranaje social; contribuyendo a la salud pública y al bienestar animal:
“Principalmente desde el control de las zoonosis, porque al cuidar la salud animal también estamos cuidando la salud humana. También desde el control epidemiológico y la prevención, detectando brotes y trabajando para controlarlos y erradicarlos”. Su visión destaca que el impacto del profesional va mucho más allá de la atención individual, posicionándose como un guardián de la salud colectiva y un promotor de valores humanos.
En cuanto al bienestar animal, no solo se trata de garantizar su calidad de vida , sino también la convivencia social. A mi parecer, la forma en que una sociedad trata a los animales dice mucho de cómo se trata a sí misma. Nos falta entrenar el cuidado, la ternura y el disfrute de lo cotidiano, y creo que los animales son un gran reflejo y ejemplo de eso”.
Como conclusión de su testimonio, Ana ofrece un mensaje alentador para quienes sienten la vocación pero aún no se deciden a dar el primer paso. Su consejo principal es la acción: "Que pruebe. Que se saque todas las dudas sobre la carrera, la facultad y los estudiantes".
Subraya que la Sede Virasoro se caracteriza por ser una comunidad abierta y colaborativa, donde tanto el cuerpo directivo como los propios alumnos están siempre dispuestos a brindar apoyo y orientación a los nuevos ingresantes. Para ella, el camino hacia la medicina veterinaria comienza con la curiosidad y se sostiene con el acompañamiento de una institución que valora el esfuerzo personal.
Por Lic. Vanesa R. Sola de la Secretaría de Prensa de la USAL
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