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SECRETARÍA DE PRENSA
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Sembrando futuro: María Belén Rossner y la formación de ingenieros agrónomos en la Provincia de Corrientes

María Belén Rossner es Directora de la carrera de Agronomía en el Campus Universitario “San Roque González de Santa Cruz” de la Universidad del Salvador (USAL), en  la sede de Gobernador Virasoro, Pcia de Corrientes. Se formó como Ingeniera Agrónoma, Especialista en Docencia de la Educación Superior, graduada de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) en el año 2007. Realizó estudios de posgrado en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, entre 2009 y 2012 y su Especialización en la Universidad Nacional del Nordeste entre el año 2020 y 2023.

Inició su recorrido de formación y especialización en la Ecofisiología y Manejo de pasturas durante su carrera de grado cursando la carrera de Ingeniería Agronómica en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE)  donde comenzó sus actividades de docencia e investigación como ayudante alumna en proyectos de investigación sobre fertilización y calidad de especies forrajeras en el laboratorio de las Cátedra de Química Orgánica y Química Analítica. Posteriormente se incorporó al equipo de investigación de forrajes y pasturas, como becaria de investigación de grado, durante varios años.

Fue becaria de investigación en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en 2007, en la Estación Experimental Agropecuaria de Cerro Azul, Misiones, continuando su capacitación y formación como investigadora en el área Interacciones en Sistemas Silvopastoriles.  

Trabajó en el estudio de las interacciones de especies forrajeras en sistemas silvopastoriles y su manejo integrado, coordinando varios proyectos del INTA durante su desempeño como investigadora. 

Durante esa etapa tuvo la posibilidad de incorporarse como docente de la cátedra de Forrajicultura de la carrera de Agronomía de la Sede Corrientes de la Universidad del Salvador (USAL). A partir de allí continuó formándose como docente, investigadora y directora de numerosos trabajos de intensificación de estudiantes, así también becas para estudiantes de grado que se inician en la investigación, otorgadas por la Provincia de Misiones.

Actualmente, María Belén Rossner se desempeña como Directora de la carrera de Agronomía y profesora asociada en la Cátedra de Forrajicultura y Taller de Metodología de la carrera de Agronomía de la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias en el Campus Universitario “San Roque González de Santa Cruz”, de la Universidad del Salvador, en Gobernador Virasoro, Pcia de Corrientes. 

La Secretaría de Prensa de la Universidad mantuvo una extensa conversación con María Belén, y así  tuvo la oportunidad de hacerle preguntas sobre su trayectoria en nuestra Casa de Estudios y ahondar en las características de la Carrera de Agronomía en nuestra Sede.

¿Cómo fue asumir la Dirección de la carrera de Agronomía, qué te motivó a ocupar este rol y cómo fue asumirlo en plena época de Pandemia COVID-19?
Asumir la Dirección de la carrera de Agronomía en la Universidad fue, sin duda, el mayor desafío de mi trayectoria profesional. Como mujer dedicada a la docencia y a la investigación en el campo, mi visión siempre ha estado ligada al desarrollo del territorio, pero pasar de los ensayos en el lote a la gestión académica en un contexto de crisis mundial fue un giro inesperado.

Mi llegada al cargo no fue un salto repentino, sino el resultado de años de caminar los pasillos de la Facultad y los surcos de nuestra zona de influencia. Como investigadora, siempre busqué que la ciencia no se quedará en el laboratorio, sino que llegará al productor. Esa vocación de servicio y el conocimiento profundo de las necesidades de nuestros estudiantes —muchos de ellos primera generación de universitarios en sus familias— me llevaron a aceptar la propuesta de mis colegas para liderar la Carrera.

Lo que me impulsó fue la convicción de que la Agronomía necesita una mirada más humana y resiliente. Mis principales motores fueron: 
- Fortalecer el arraigo: Evitar que los jóvenes talentos rurales tengan que migrar a las grandes ciudades para recibir una educación de calidad.

- Visibilidad femenina: Mostrar que las mujeres tenemos un rol estratégico en la toma de decisiones dentro de un sector que históricamente ha sido masculinizado.

- Innovación educativa: Transformar el plan de estudios para que sea más sustentable y adaptado a los cambios climáticos actuales.

- El gran desafío: Gestionar en plena Pandemia: Asumir en medio del COVID-19 fue como intentar sembrar en medio de una tormenta sin precedentes. La Agronomía es presencialidad pura: es suelo, es tacto, es observación directa en el campo.

- La virtualidad forzada: Tuvimos que digitalizar una carrera que vive al aire libre. Fue un esfuerzo titánico capacitar a docentes que nunca habían usado plataformas digitales y asegurar que los alumnos de zonas rurales, con conectividad limitada, no quedarán fuera del sistema.

- La empatía como bandera: Mi rol se volvió mucho más humano. Pasé de analizar datos de rendimiento a realizar contención emocional para estudiantes y colegas que estaban perdiendo familiares o su sustento económico.

- La logística del regreso: Coordinar los primeros protocolos para volver a los laboratorios y campos experimentales fue una tarea de ingeniería social. El miedo estaba presente, pero la necesidad de no perder el ciclo productivo de las prácticas era mayor.

La pandemia nos enseñó que la Agronomía no se detiene porque la seguridad alimentaria es la base de todo. Aprendimos a ser agrónomos desde la pantalla, valorando aún más el momento en que finalmente pudimos volver a pisar la tierra. Asumir este rol me demostró que el liderazgo no se trata de tener todas las respuestas, sino de saber construir comunidad incluso cuando las puertas están cerradas.

¿Qué significa para vos trabajar en la Universidad del Salvador?
Desde mi rol en la gestión de la carrera en el Campus "San Roque González de Santa Cruz" en Gobernador Virasoro, nuestra labor en la Universidad del Salvador (USAL) tiene la mirada puesta en nuestro territorio correntino. Para mí, trabajar en la USAL significa ser parte de una comunidad que trasciende lo académico para enfocarse en la formación integral de la persona. En un entorno rural como lo es Gobernador Virasoro, trabajar aquí es ser puente entre el conocimiento científico y la realidad del productor. Es una responsabilidad enorme porque formamos a los profesionales que transformarán la matriz productiva de la región, bajo el lema de "Ciencia a la mente y virtud al corazón".

¿Cómo describe la propuesta académica de la carrera de Agronomía en el Campus de Virasoro y qué la hace única en la región?
Nuestra propuesta es única por su ubicación estratégica y su enfoque práctico. Somos la única universidad ubicada en la región y con más de 30 años de trabajo continuado en el medio.

Aula a cielo abierto: Estar en el corazón productivo de Corrientes permite que el campo sea nuestro laboratorio constante. No estudiamos los cultivos o el ganado solo en libros; los tenemos a metros de las aulas.

Regionalización: El plan de estudios está fuertemente orientado a las actividades motores de la zona: la forestación, la yerba mate, el té y la ganadería de vanguardia.

Atención personalizada: Al ser un campus regional, conocemos a cada estudiante por su nombre, lo que nos permite un seguimiento que las grandes facultades urbanas no pueden ofrecer.

¿Cuáles son los principales desafíos y oportunidades para la Agronomía en Corrientes, y cómo la carrera se adapta a ellos?
Los desafíos son el cambio climático con sus sequías e inundaciones extremas y en nuestro caso asociado a los eventos extremos de incendios rurales que hemos vivido en los últimos años y la pérdida de biodiversidad y de sustentabilidad de los sistemas productivos. Además, el manejo sustentable de los suelos rojos y la necesidad de modernizar la infraestructura tecnológica en el campo.

Oportunidades: La provincia tiene un potencial foresto-industrial y ganadero inmenso. Corrientes es hoy un polo de innovación en genética bovina y biomasa.

Adaptación: Nuestra carrera se adapta integrando tecnologías de precisión (GIS, drones, sensores) y fomentando una visión de sustentabilidad para que el crecimiento económico no degrade nuestros recursos naturales.

¿Qué proyectos o iniciativas destacadas tiene la Carrera para vincularse con el sector productivo local?
Tenemos iniciativas muy fuertes de extensión universitaria como Programas de extensión contínuos, en los temas de Educación ambiental, Gestión y Producción Sustentable y Una salud y bienestar, en el marco de los cuales se realizan talleres, jornadas, seminarios y numerosas actividades en terreno junto a instituciones de la región.

Convenios con empresas: Trabajamos codo a codo con establecimientos productivos de punta en nuestra región, entre ellos empresas forestales y yerbateras y ganaderas líderes de la zona.

Días de campo: Organizamos jornadas donde productores y alumnos intercambian saberes sobre temas como balance forrajero, manejo sustentable de cultivos, control estratégico de plagas y enfermedades, albatezicación AgTech, entre otros.

Asesoramiento técnico: A través de nuestros investigadores, brindamos soluciones a problemáticas reales que enfrentan los productores locales.

¿Cómo promueve la Universidad del Salvador la vinculación de los estudiantes con el campo y la comunidad de Virasoro?
La Universidad del Salvador promueve este vínculo a través de la participación en Actividades de extensión en todos sus formatos, proyectos de investigación con un fuerte anclaje regional, actividades de voluntariado y servicio y también Pasantías Profesionales Supervisadas. Los alumnos no solo van al campo a aprender técnica, sino que participan en proyectos que impactan en la comunidad de Virasoro, entendiendo que el agrónomo es un actor social clave en el desarrollo de la comunidad en su conjunto.

¿Cuáles son los objetivos a corto y largo plazo para la carrera de Agronomía en el Campus de Virasoro?
Corto plazo: Seguir consolidando la visión de formación integral y humana de nuestra universidad, aplicada al campo y a las comunidades que viven de él, asegurando que el 100% de las prácticas de campo sean presenciales y de alta calidad técnica. Formando profesionales para el campo y para liderar procesos de innovación en todos los ámbitos productivos.

Largo plazo: Convertir al Campus de Virasoro en un centro de referencia regional tanto académico como de extensión e investigación aplicada, donde se generen soluciones tecnológicas propias para el NEA (Nordeste Argentino).

¿Cómo ve el rol de la agronomía en el desarrollo sostenible de la provincia de Corrientes?
Desde mi perspectiva como docente e investigadora en este territorio, el rol de la agronomía en el desarrollo sostenible de Corrientes no es solo una opción técnica, es un imperativo ético y social. Corrientes posee una riqueza natural única —desde nuestros suelos rojos hasta el ecosistema de los Esteros del Iberá— y la agronomía es la ciencia llamada a equilibrar esa producción con la conservación.

Los pilares fundamentales de esta visión son:

1. El Ingeniero Agrónomo como Custodio de Recursos
En Corrientes, el desarrollo sostenible comienza con la gestión del suelo y el agua. La agronomía moderna ya no busca el rendimiento a cualquier costo. Nuestro rol hoy es implementar prácticas de manejo del suelo y el agua y la rotación de cultivos para evitar la erosión y degradación, diseñar sistemas de riego eficientes y reservorios que permitan producir sin agotar las napas ni alterar los ciclos naturales de nuestros humedales.

2. La Foresto-industria: Carbono Neutro y Futuro
Corrientes es la principal provincia forestal de Argentina. Aquí, la agronomía juega un papel crucial en la mitigación del cambio climático. Estamos formando profesionales que saben que un monte implantado no es solo madera; es un sumidero de carbono. El desafío es integrar la producción forestal con la ganadería (sistemas silvopastoriles), lo que permite una mayor biodiversidad y un uso más eficiente de la tierra, diversificando los ingresos del productor y protegiendo el bienestar animal bajo la sombra de los árboles.

3. Biodiversidad e Integración con el Paisaje
A diferencia de otras regiones agrícolas del país, en Corrientes la producción convive con ecosistemas naturales muy frágiles.
El rol del agrónomo es ser un especialista en interfaces. Debemos saber cómo producir más y mejor, para conservar las áreas protegidas sin generar impactos negativos.
Promovemos el Manejo Integrado de Plagas (MIP) y el uso de bioinsumos, reduciendo la carga química en el ambiente y garantizando alimentos más sanos para la comunidad de Virasoro y el país.

4. Valor Agregado en Origen y Desarrollo Local
La sostenibilidad también es social. No hay sistema sostenible si la gente del campo tiene que emigrar. Desde la carrera, impulsamos que el agrónomo debe ser un motor de industrialización local. Esto genera arraigo, trabajo genuino y mejora la calidad de vida en el interior correntino, haciendo que las comunidades rurales sean vibrantes y económicamente viables a largo plazo.

5. Resiliencia ante el Cambio Climático
Como sabemos, hemos vivido en los últimos años grandes eventos de incendios rurales y sequías extremas; por lo que el rol de la agronomía ha pasado a ser de gestión del riesgo. Estamos investigando y enseñando sobre estrategias para que nuestra producción sea más resistente al estrés hídrico así como también sobre sistemas de alerta temprana. La sostenibilidad significa hoy ser capaces de resistir los embates climáticos para asegurar la seguridad alimentaria de la región.

La agronomía en Corrientes es la herramienta para transformar el potencial natural en riqueza social sin hipotecar el futuro. Vemos al futuro ingeniero como un actor clave que entiende que la salud del suelo, la salud de los animales y la salud de las personas son una sola cosa.

Para finalizar en base a su experiencia qué mensaje le podría dar a los estudiantes y graduados de nuestra Casa de Estudios?
Para cerrar esta reflexión, y hablándoles desde el corazón de nuestra querida Universidad del Salvador en Virasoro, mi mensaje para los estudiantes y para los graduados que ya nos representan en el sector productivo, se centra en la esencia de nuestra misión: Inspirándose en la visión de la ecología integral, debemos entender que el campo no es solo una unidad de producción o un conjunto de hectáreas destinadas a la rentabilidad. El campo es parte de nuestra Casa Común. Como profesionales de la agronomía, ustedes son los principales guardianes de este hogar compartido.

Su formación en nuestra Casa de Estudios les da la técnica, pero sus valores deben darles la sabiduría para aplicar esa técnica con respeto. Sean excelentes profesionales, manténganse a la vanguardia de la tecnología, pero nunca pierdan la capacidad de escuchar al productor local, al trabajador rural y a la tierra misma. La verdadera ciencia se construye con humildad, reconociendo que somos parte de un sistema interconectado donde todo —el agua, el aire, el suelo y la sociedad— está unido.

Nuestra Universidad tiene un sello humanista. Ser agrónomo del Salvador y de la Provincia de Corrientes significa estar comprometido con el desarrollo de nuestra gente. No busquen sólo el éxito individual; busquen el bienestar de la comunidad de Virasoro y de los pueblos rurales. Trabajen para que la agronomía sea una herramienta de justicia social, generando alimentos sanos y trabajo digno. Les toca ejercer en un tiempo de crisis climática. No se desanimen. Sean los líderes innovadores que implementen soluciones regenerativas, los que protejan nuestros Esteros, los que promuevan una forestación responsable y una ganadería que conviva con el ecosistema.

A los estudiantes: no tengan prisa, cada práctica es una semilla de su futuro. A los graduados: no olviden nunca sus raíces en este campus; sigan siendo embajadores de una ciencia con conciencia. Sigan cultivando esperanza y sembrando futuro en nuestra tierra correntina.



Por Mgtr. Mariana Bonelli de la Secretaría de Prensa de la Universidad del Salvador (USAL)


 

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