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“Halmoni. La revolución de las abuelas coreanas”. Entrevista a la Dra. María del Pilar Álvarez

La Dra. María del Pilar Álvarez, Directora del Programa de Estudios Coreanos de la Facultad de Ciencias Sociales, Comunicación y Educación de la Universidad del Salvador (USAL) conversó con la Secretaría de Prensa sobre su nuevo libro titulado “Halmoni. La revolución de las abuelas coreanas”, publicado por la editorial Penguin Random House. 

Tras años de investigación y trabajo de campo, la Dra. Álvarez presenta un análisis exhaustivo de la modernización de Corea y el rol de las mujeres bajo el gobierno colonial japonés, así como el origen y funcionamiento del sistema de esclavitud sexual.

El libro también aborda el silenciamiento en la posguerra, el auge del feminismo y su impacto en el movimiento de defensa de las esclavas sexuales, y las tensiones regionales y demandas actuales. Esta obra es un paso importante hacia la justicia y el reconocimiento de las víctimas de la esclavitud sexual durante la Segunda Guerra Mundial, ofreciendo una perspectiva académica y humanista sobre un trauma histórico largamente silenciado

Al ser la primera obra sobre este trauma histórico en el mundo hispanoparlante, el impacto de Halmoni trasciende la investigación especializada. La Dra. Álvarez destacó el valor del lanzamiento para la visibilidad y el alcance de los Estudios Coreanos dentro de la Universidad y en Argentina: 

“El libro es el primer texto en castellano sobre las mujeres coreanas que fueron esclavizadas sexualmente durante la guerra, llamadas “mujeres de consuelo”. Al ser la primera obra sobre el tema en el mundo hispanoparlante que, además ha sido publicada por la reconocida editorial Penguin Random House, claramente favorece al posicionamiento y la visibilidad de los programas de estudios coreanos y de las investigaciones sobre Corea que venimos desarrollando en la USAL desde años. También refleja el pluralismo académico que es un aspecto clave tanto de las clases que impartimos como también de las investigaciones que realizamos”. 

La Directora subrayó que el texto enriquece la visión de los estudiantes y académicos de la Facultad de Ciencias Sociales, Comunicación y Educación de la USAL, al permitirles reflexionar sobre temas universales que van más allá del área de estudios coreanos: “Más allá de quienes estén interesados en Corea, el texto nos permite reflexionar sobre el rol de las mujeres en la historia, los cambios en las cosmovisiones y legislaciones internacionales sobre la violencia contra las mujeres como así repensar el papel del cristianismo, y en particular las organizaciones católicas, en la lucha por la igualdad en Corea”. 

La Dra. Álvarez destacó la visibilidad del compromiso eclesiástico en la actualidad: “En Seúl, sigue siendo común ver congregaciones de religiosas católicas y curas en las actividades de las víctimas de la esclavitud sexual. El compromiso de la iglesia con quienes más sufren es otra gran enseñanza de este libro que enriquecerá el humanismo de nuestra comunidad académica”.

La Directora del Programa de Estudios Coreanos de la USAL fue consultada sobre por qué cree que es fundamental que los jóvenes lectores de Argentina se acerquen a una historia que, geográficamente, parece lejana. La Dra. María del Pilar Álvarez respondió señalando la conexión esencial con nuestra propia identidad:
“Parece lejana, pero es una historia también nuestra. Por un lado, la violencia contra las mujeres sigue siendo un tema vigente en la región. Una lucha que nunca se agota. Por otro lado, las comunidades coreanas, chinas y japonesas son parte constitutiva de nuestra sociedad y de nuestra identidad nacional. Pensar su historia, es también pensarnos a nosotros mismos”.

Esta perspectiva subraya el valor del libro como una herramienta para fomentar el humanismo y la reflexión intercultural dentro de la comunidad académica de la Universidad del Salvador.

Al abordar la elección del título, se le preguntó a la Directora del Programa de Estudios Coreanos de la USAL por qué eligió la palabra "Halmoni" y qué papel juega la figura de la "abuela" en la narrativa y la reivindicación de estas mujeres. La Dra. Álvarez explicó el significado cultural y la fuerza del término:

“En Corea es común usar los sustantivos de parentesco para referirse cariñosa y respetuosamente a otras personas. Cuando las víctimas coreanas hablaron, recién a partir de 1991, ya eran personas mayores, ya eran “abuelas”. En Corea, a las víctimas les dicen “halmoni” que quiere decir “abuela”. Esa palabra adquirió una fuerza única al convertirse las abuelas coreanas en una fuente de inspiración para que otras víctimas de otros países pudieran contar lo ocurrido. Por eso me pareció importante llamar al libro “abuela”.

Al consultarle qué la impulsó personalmente a dedicar años de investigación a un tema tan doloroso y largamente silenciado como el de las "mujeres de consuelo", la Directora del Programa de Estudios Coreanos de la USAL compartió el origen de su compromiso:

“Cuando fui a Corea por primera vez como estudiante, en agosto 2004, los temas vinculados al poscolonialismo estaban muy vigentes. Corea fue una colonia japonesa entre 1910 y 1945. Por los avatares del siglo XX, no hubo un revisionismo histórico importante hasta la llegada de la democracia en 1988. Desde entonces, estos temas se discuten mucho en las universidades. Mi primer interés surgió de sus debates".

Un encuentro directo con las víctimas marcó un antes y un después en su trayectoria: "El primer punto de inflexión fue visitar en 2005 el museo de la esclavitud sexual y conocer a las víctimas. Escuchar el horror vivido en primera persona fue decisivo para mis investigaciones posteriores”.

Siendo la primera obra de investigación en castellano sobre el tema, la Dra. María del Pilar Álvarez fue consultada sobre los mayores desafíos que enfrentó durante el trabajo de campo y la recopilación de testimonios, considerando el tiempo transcurrido desde la guerra. La Directora del Programa de Estudios Coreanos de la USAL señaló dos retos principales:

“El mayor desafío era pensar cómo llegar a un público amplio. Qué aclarar, qué detalles incorporar. En los textos académicos uno escribe para un público muy específico, pero el libro busca llegar a todos a quienes conozcan o no esta historia. No hay que saber sobre Corea para leer el libro. Ese fue el mayor desafío”.

Otro reto fue tratar de transmitir el mensaje de las víctimas, sus historias, sus vivencias, sus traumas y legados sin banalizar ni descontextualizar su sufrimiento. Tratar de entenderlo en el contexto histórico específico que ocurrió. Y en la cultura concreta que las obligó a silenciar sus experiencias para luego cuestionar sus relatos. Un gran desafío. 

Para abordar las historias íntimas y traumáticas con el rigor académico requerido y, a la vez, con la sensibilidad que un tema de esta magnitud demanda, la Dra. Álvarez mencionó la clave de su enfoque: “Traté de contar con la mayor naturalidad todo lo que ellas me contaron, respetando sus memorias”. Este enfoque humanista permea Halmoni, haciendo que la obra sea accesible y respetuosa con las víctimas, sin perder la profundidad de la investigación académica. 

Al abordar el eufemismo "Mujeres de Consuelo", la Dra. Álvarez explicó el origen del término y por qué es crucial, desde la perspectiva histórica y de derechos humanos, nombrarlo como esclavitud sexual: “Es la traducción literal de la palabra que se usaba durante la guerra para denominar a estas mujeres. Así figuran en varios documentos de la época. Ellas debían 'consolar', 'confortar' a los soldados. Y eso implicaba la violación sistemática”.

La investigadora fue consultada sobre cómo Japón logró mantener este crimen en un estado de silenciamiento durante la posguerra, y cuándo y por qué comienza la "tardía visibilización" a nivel internacional. La Dra. Álvarez atribuyó la responsabilidad a factores culturales y la desigualdad de género: “El silenciamiento fue responsabilidad de la desigualdad de género más que del gobierno japonés en sí. Es decir, hasta 1991, las víctimas no querían contar lo ocurrido, no podían, tenían miedo de ser estigmatizadas. La cultura de la época es la responsable del silenciamiento. Además, como nadie hablaba, nadie dimensionó el alcance. Muchas víctimas creían que su experiencia había sido una excepción y no la norma”. 

Respecto a cómo el gobierno colonial japonés influyó en la modernización de Corea y el rol de las mujeres sometidas al sistema de esclavitud sexual, la Dra. Álvarez mencionó: “Es difícil resumir un proceso tan complejo. Lo abordó en el libro en detalle porque es clave para comprender lo ocurrido con las 'mujeres de consuelo”.

Al analizar el quiebre del silencio y la visibilización de la demanda en la arena pública, la Dra. Álvarez destacó el rol del movimiento feminista coreano: “Fue crucial el movimiento a favor de los derechos de las mujeres de Corea del Sur y de Japón, especialmente los movimientos de mujeres cristianas que tuvieron un rol protagónico en la defensa de las “mujeres de consuelo”. Lo describo y analizo en detalle en el libro”. 

Respecto a la situación actual de las demandas y las posturas gubernamentales de Japón, la autora señaló las dificultades persistentes: “Casi no hay víctimas con vida. Pero, las demandas continúan. Es muy difícil lograr un acuerdo porque cada vez hay más tensiones regionales y un crecimiento en Japón de los sectores conservadores que niegan lo ocurrido”.

Al preguntar sobre el legado de las Halmoni para las nuevas generaciones y la lucha contra la violencia de género y la impunidad en conflictos armados, la autora expresó: “Creo que ellas son un gran legado para todos. Su persistencia, tenacidad y fortaleza. Una muestra de humanidad y esperanza”.

Al reflexionar sobre las lecciones que ofrece esta "revolución de las abuelas" más allá del contexto asiático, la Dra. Álvarez sostuvo: “El respeto a las mujeres y, lo más difícil, pensar los derechos humanos de las mujeres más allá de las tensiones políticas partidarias o entre Estados. Debemos lograr el respeto hacia la integridad de las mujeres sin excusas, sin miedos, sin preconceptos”.

Finalmente, la Directora ofreció un mensaje para los estudiantes de la USAL que inician proyectos de investigación, compartiendo su experiencia como guía y motivación: “El texto está escrito desde mi experiencia como estudiante e investigadora. El libro recorre 20 años de trabajo en Corea y creo que puede servir a los estudiantes para comprender el mundo de la investigación, la vida de estudiante en el exterior y los desafíos de trabajar con otras culturas”.


Por Lic. Vanesa R. Sola de la Secretaría de Prensa de la USAL 


 

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