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Vocación y Práctica en la Sede de Virasoro: la experiencia de estudiar Veterinaria

Motivada por el bienestar animal y la cercanía con su residencia en Posadas, Andrea Ángeles Quevedo eligió la Universidad del Salvador (USAL) para transformar su vocación en una carrera marcada por la excelencia académica y la práctica intensiva. En diálogo con la Secretaría de Prensa, Andrea comparte su recorrido académico, el valor de la formación práctica y los desafíos de una profesión que trasciende el amor por los animales.

Para Andrea, alumna del último año de la carrera de Veterinaria de la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias en el Campus “San Roque González de Santa Cruz” en Gobernador Virasoro, Provincia de Corrientes, el camino estuvo claro desde la infancia:“Elegí la carrera de Medicina Veterinaria desde que era pequeña, motivada por mi afinidad con los animales y el deseo de contribuir a su cuidado y bienestar”. 

La decisión de Andrea de ingresar a la Universidad del Salvador estuvo marcada por no solo por la conveniencia geográfica sino también por la excelencia académica: “Decidí estudiar en esta Casa de Estudios en la Sede Virasoro en Corrientes, debido a su cercanía con la ciudad de Posadas, donde resido, lo que me permitió acceder a una formación universitaria de calidad. Asimismo, la propuesta académica y la formación integral que ofrece el Salvador reafirmaron mi elección”.

Uno de los puntos que la futura profesional subraya es la desmitificación de la profesión. "Uno de los principales mitos es pensar que la Veterinaria se limita únicamente al amor por los animales", señala. Con el avance de los estudios, comprendió que “se trata de una profesión que requiere gran responsabilidad, estudio constante y capacidad de toma de decisiones”.

Esa responsabilidad se forja a través de una práctica intensiva que la Universidad promueve en la Sede de Virasoro. Andrea destaca “Las prácticas realizadas durante la cursada han sido especialmente formativas, ya que permiten aplicar los conocimientos teóricos en situaciones reales, favoreciendo el desarrollo del criterio clínico y la confianza profesional”.

“Entre las experiencias más formativas destacó las numerosas prácticas realizadas en distintas asignaturas a lo largo de la carrera. En Cirugía y Anestesiología, participé en procedimientos como castraciones en diferentes especies, o en el manejo anestésico, lo que permitió fortalecer habilidades técnicas, el criterio profesional y la seguridad en el abordaje quirúrgico. 

En la asignatura Patología, la realización de necropsias fue fundamental para comprender los procesos patológicos y su correlación con la clínica.

Asimismo, en Enfermedades Parasitarias realizamos estudios coprológicos aplicando los
conocimientos teóricos para el diagnóstico. En Farmacología, practicamos las distintas vías de administración de fármacos en animales de campo. 

En Clínica de Grandes Animales, llevamos a cabo prácticas de manejo, destete e inseminación artificial, adquiriendo experiencia directa en producción y reproducción animal.

Además, a lo largo de la carrera se realizaron numerosas prácticas en otras asignaturas, todas orientadas a integrar la teoría con la práctica y a desarrollar criterio profesional”

Andrea destaca una inclinación profunda por la atención de mascotas. Respecto a su presente, afirma: “En este momento mi principal interés se orienta hacia el área de clínica de pequeños animales, ya que me motiva el vínculo directo con los pacientes y sus tutores, el abordaje clínico y la posibilidad de mejorar la calidad de vida de los animales de compañía”.

Al ser consultada sobre sus inicios, explica: “Mis expectativas estaban relacionadas con una formación exigente y completa, con una sólida base teórica acompañada de prácticas”.

Tras haber completado el último año de cursada en la sede Virasoro, el balance de la estudiante es contundente. La realidad académica no solo cumplió con sus estándares, sino que le brindó un soporte humano y técnico diferencial. “Hasta el momento, la experiencia en la USAL ha sido muy positiva, superando mis expectativas por el acompañamiento docente y el enfoque práctico de la carrera”.

Para ella, la formación en nuestra Casa de Estudios trasciende los libros. La Universidad se enfoca en preparar a los alumnos para los desafíos cotidianos de la clínica. Según explica la estudiante, “La USAL promueve el desarrollo de habilidades prácticas como la observación clínica, el razonamiento diagnóstico, el trabajo en equipo, la responsabilidad profesional y la comunicación con los tutores de los animales”.

Al reflexionar sobre su paso por las aulas en la Sede Virasoro, la estudiante identifica factores clave que facilitaron su aprendizaje. “Considero especialmente valiosos el acompañamiento de los docentes, el ambiente académico cercano y el enfoque integral de la formación”, señala con gratitud.

Este entorno se sustenta en una cultura institucional basada en la calidad humana. Al ser consultada sobre los pilares de la comunidad universitaria, destaca: “Destacó valores como el respeto, el compromiso, la solidaridad y el compañerismo, que generan un ambiente favorable para el aprendizaje”.

Sobre la relevancia social de su Carrera, la alumna destaca que la disciplina trasciende las fronteras del consultorio: “La Veterinaria cumple un rol clave en la prevención de zoonosis, la educación sanitaria y la promoción del bienestar animal, contribuyendo directamente a la salud pública”.

Para Andrea, la excelencia técnica debe ir acompañada de una comunicación efectiva. El éxito del tratamiento no depende solo del conocimiento del profesional, sino de la comprensión de quienes cuidan al animal en el hogar. Al reflexionar sobre el vínculo con los propietarios, la estudiante afirma: “La comunicación es fundamental para generar confianza, explicar diagnósticos y tratamientos, y fomentar la tenencia responsable”. Esta habilidad, que la Universidad fomenta como parte de su formación integral, es la que permite que el veterinario se convierta en un guía para la comunidad

Al proyectar su Carrera a mediano plazo, la futura veterinaria mantiene un rumbo firme. Andrea señala: “En los próximos cinco años me veo desarrollándome en el área de clínica de pequeños animales, ejerciendo la profesión con responsabilidad y ética, y contribuyendo al bienestar y la salud de los animales de compañía”.

Para concluir, se dirige a aquellos que están considerando seguir sus pasos en la sede Virasoro. Su mensaje es claro: la carrera demanda entrega, pero también gratitud por el proceso compartido.

“Les aconsejaría que afronten la carrera con vocación, compromiso y constancia, aprovechando al máximo la formación práctica y el acompañamiento docente que ofrece la Sede Virasoro”.

Además de la rigurosidad académica, Andrea pone especial énfasis en el valor humano que rodea la vida universitaria. Para la futura veterinaria, el éxito no solo se mide en libros y exámenes, sino en la red de apoyo que se construye en las aulas: “Considero fundamental que disfrute el camino universitario junto a sus compañeros, ya que el trabajo en equipo y los vínculos que se forman durante la carrera son una parte muy valiosa de la experiencia profesional y personal”.

 

Por Lic. Vanesa R. Sola, de la Secretaría de Prensa de la Universidad del Salvador (USAL). 

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