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“Ana, la fundadora”, una novela que recupera a una mujer olvidada de la historia

La escritora y docente Mercedes Giuffré presentó su nueva novela “Ana, la fundadora”, el sábado 2 de mayo, en la Sala Alejandra Pizarnik del pabellón amarillo de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en un evento que contó con la participación de María Rosa Lojo, Profesora Emérita de la Universidad, como presentadora.

Durante el evento, Lojo enmarcó la obra dentro de la tradición de la novela histórica un género que –señaló– fue central en la formación de las literaturas nacionales y que, en el caso argentino, aún tiene zonas poco exploradas. En ese sentido, destacó que “Ana, la fundadora” se inscribe en una línea que recupera los momentos previos a la organización republicana, en especial el período de las primeras fundaciones, escasamente abordado por la ficción.

La presentadora subrayó además el valor del trabajo de Giuffré en la construcción de un verosímil histórico sólido, basado tanto en la investigación como en la imaginación literaria. En particular, remarcó la complejidad de narrar un tiempo “inhóspito”, con escasos registros y sin los elementos materiales que suelen poblar otras novelas históricas como las ambientadas en el siglo XIX.

Por su parte, Giuffré explicó que su interés por el período surgió de una inquietud persistente por pensar en los orígenes: “Siempre trato de entender quiénes somos, de dónde venimos”, señaló durante el diálogo con Lojo. En ese camino, encontró en las mujeres de la conquista un territorio fértil pero poco transitado por la literatura argentina.

La autora detalló que el punto de partida fue el hallazgo de Ana Díaz en los documentos de la segunda fundación de Buenos Aires. A partir de allí, emprendió una investigación que combinó fuentes históricas, crónicas y estudios sobre la vida cotidiana en Asunción y en los primeros asentamientos. “El material es escaso, pero no inexistente”, explicó, y destacó que el trabajo literario consistió en completar esos vacíos con una construcción plausible del
personaje y su contexto.

En la presentación también se abordaron las decisiones narrativas de la novela, como la estructura en distintos planos temporales, que alterna el momento de la fundación con estudios previos de la vida de Ana. Según Giuffré, este recurso permitió “oxigenar” el relato y ofrecer una reconstrucción más amplia del mundo en el que se inscribe la protagonista.

Lojo, por su parte, señaló que la novela propone una figura femenina que se construye a sí misma en un contexto adverso, y la definió como una historia de formación atravesada por pruebas, decisiones y conflictos propios de la época. En ese sentido, destacó la presencia de tradiciones literarias como la novela de aventuras y ciertos elementos de la comedia del Siglo de Oro, que enriquecen la trama.

Tras la presentación, ambas escritoras dialogaron con la Secretaria de Prensa sobre el proceso de escritura, el lugar de la novela histórica y la necesidad de revisar el pasado desde nuevas perspectivas.

“Para mí lo más interesante es que es un descubrimiento”, señaló Lojo sobre la figura de Ana Díaz. “Lograr, como escritora, traer a la vida con la imaginación a un personaje que conocemos apenas como un nombre en una lista es de un enorme valor”.

En la misma línea, subrayó la importancia de narrar desde nuevas miradas: “La literatura universal se construyó mayoritariamente desde la voz de los varones, y está la asignatura pendiente de hacerlo desde la perspectiva de las mujeres”.

Por su parte, Giuffré explicó que la singularidad de Ana Díaz radica en su presencia activa en la fundación: “Participó desde el inicio y fue propietaria, algo completamente inusual para su época”.

En relación con el proceso de escritura, la autora destacó el desafío de trabajar con escasa documentación: “Ese vacío lo suplí con la imaginación, pero también con información sobre la época y su literatura, para construir un personaje verosímil”.

Ambas coincidieron en que la novela histórica no busca reemplazar el discurso historiográfico, sino complementarlo. “Puede darle voz a quienes no la tuvieron en el relato oficial, pero no es historia: son dos discursos distintos”, sostuvo Giuffré.

La presentación y el posterior intercambio dejaron plantada una reflexión más amplia sobre la memoria y la identidad en la literatura argentina. Mientras Lojo destacó la persistencia de la novela histórica como forma de interrogar el pasado, Giuffré señaló la importancia de revisar los orígenes desde nuevas preguntas, como el rol de las mujeres y el mestizaje en los procesos fundacionales.

En ese cruce entre investigación, imaginación y revisión crítica del pasado, “Ana, la fundadora” se propone iluminar una figura relegada por la historia y devolverle un lugar en la memoria narrativa.

 

Por Jimena Rocío Lucero, estudiante de la Licenciatura en Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales, Educación y Comunicación de la Universidad del Salvador (USAL) en el marco de las prácticas educativas de capacitación.
 

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