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Dale una mano a la prevención: Coronavirus (COVID-19)

El 31 de diciembre de 2019, China notificó la detección de casos confirmados por laboratorio de una nueva infección por coronavirus (COVID-19) que posteriormente fueron confirmados en varios países de distintos continentes. La evolución de este brote motivó la declaración de la OMS de una emergencia de salud pública de importancia internacional.

La evidencia actual sugiere que la propagación de persona a persona está ocurriendo, incluso entre los trabajadores de la salud que atienden a pacientes enfermos de COVID-19, lo que sería consistente con lo que se sabe sobre otros patógenos similares.


Aunque ya tenemos un caso importado en la Argentina la probabilidad de transmisión sostenida de persona a persona en el país es considerada baja.


El 30 de enero de 2020, el Director General de la OMS declaró que el brote del nuevo coronavirus constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) en el marco del Reglamento Sanitario Internacional.

Con la consecuente emisión de recomendaciones tanto para el país donde se está produciendo el evento, como para el resto de los países y a la comunidad global. Donde se destacan que se espera que una mayor exportación internacional de casos pueda aparecer en cualquier país. Por lo tanto, todos los países deben estar preparados para la contención, incluida la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y el manejo de casos, el seguimiento de contactos y la prevención de la propagación de la infección por COVID-19, y compartir datos completos con la OMS.

El objetivo principal de la vigilancia epidemiológica en la actual situación es detectar de manera temprana casos, permitiendo la atención adecuada de los pacientes y la implementación de las medidas de investigación, prevención y control tendientes a reducir el riesgo de diseminación de la infección en la  población.

Los coronavirus son una familia de virus conocida por causar enfermedades respiratorias. Afectan a numerosas especies de animales. Algunos de estos virus –incluidos el recientemente descubierto en China, llamado COVID-19– pueden afectar a las personas. Gran parte de los coronavirus producen enfermedades leves a moderadas, como el resfrío común. Sin embargo, algunos tipos pueden provocar cuadros más graves como el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) o el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), identificados en años anteriores.

En relación con la forma de transmisión, se investiga la transmisión de animales a humanos, a través de los alimentos, y se ha confirmado la transmisión de persona a persona. Sin embargo, los datos disponibles son limitados por ahora para establecer claramente el mecanismo de transmisión.

Los primeros casos se detectaron en diciembre en personas que habían estado en un mercado de pescado de la ciudad de Wuhan, China, donde también se venden otros animales –especialmente aves y serpientes. Como otros coronavirus, el COVID-19 es un virus procedente de otra especie que ha adquirido la capacidad de infectar a las personas. La especie de la que procede aún no se ha identificado.

El período de incubación estimado es de 1-12 días. Todas aquellas personas que han tenido contacto con alguien infectado deben tener un seguimiento de 14 días.

El cuadro clínico, puede incluir un espectro de signos y síntomas con presentación leves como: fiebre y tos, malestar general,  goteo por nariz, dolor de garganta  asociados o no a síntomas graves como dificultad respiratoria, y respirar en forma rápida. Pueden presentarse afectando el pulmón provocando neumonía.

La trasmisión es por vía respiratoria con gotas  al toser y estornudar estando a 1 o 2 metros  de distancia. Por eso se debe utilizar el pliegue del codo al estornudar.  Tocar superficies contaminadas previamente por el virus y posteriormente llevadas a la cara, el virus puede ingresar por boca, nariz u ojos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció recomendaciones dinámicas que podrán modificarse en función de la evaluación permanente de los nuevos datos que surjan para evitar el contagio:

• Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo descartable al toser o estornudar, o utilizar el pliegue del codo. Tirar los pañuelos usados en un tacho de basura.

• Lavarse las manos de manera frecuente con agua y jabón durante al menos 60 segundos. Puede usar un desinfectante de manos si no hay agua y jabón disponibles.

•  No es necesario utilizar barbijos mientras la persona se encuentre sin síntomas.

•  Ventilar regularmente los ambientes que habite.

• Desinfectar superficies comunes como mesa, escritorios, mesadas, picaportes, celulares etc., con una solución de agua e hipoclorito de sodio (Colocar 100 ml de lavandina de uso doméstico en 10 litros de agua).

•  Evitar el contacto directo con personas con enfermedades respiratorias.

•  Evitar viajes.

• Toda persona que tenga fiebre y síntomas respiratorios como tos, dificultad respiratoria o dolor de garganta y que haya estado en contacto con casos confirmados de COVID- 19 o tenga un historial de viaje o haya estado en zonas de trasmisión de la enfermedad, deberá consultar a su médico.

Todas estas recomendaciones son aplicables no solo al coronavirus sino a cualquier virus causante de enfermedad respiratoria especialmente el de la gripe. 

Argentina cuenta con un protocolo ante emergencias sanitarias para la derivación y traslado de casos sospechosos detectados al ingreso al país.


Decano de la Facultad de Medicina de la USAL, Dr. Daniel Martínez.

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