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Misa del Miércoles de Ceniza: el comienzo de la Cuaresma

El 18 de febrero en el Oratorio "San Lucas", de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador, se celebró la Santa Misa del Miércoles de Ceniza que marca el comienzo de la Cuaresma.

La Santa Misa fue oficiada por el Padre Andrés Tocalini. Las lecturas de la Palabra del Santo Evangelio estuvieron a cargo de Liliana Rega, Directora de la Red de Bibliotecas de la Universidad del Salvador (RedBUS) y la alumna de la carrera de Medicina, Natalia Zubieta Ortíz. Las intenciones fueron pronunciadas por el Prof. Raúl Alberto Petrinelli, del Vicerrectorado de Formación. 

En su homilía el Padre Andrés Tocalini recordó que la Cuaresma es un tiempo de preparación para la Pascua, un período para reflexionar sobre nuestra Fe y acercarnos a Dios. “Jesús nos invita a practicar la justicia, la oración y el ayuno de manera auténtica y no para ser vistos por los demás. Él nos invita a través de la Limosna a ayudar a los demás sin esperar reconocimiento. Por medio de la Oración a orar en secreto y no para ser vistos por los hombres y a Ayunar sin mostrarlo a los demás, un ayuno, no sólo de alimentos, sino de aquello que más nos cuesta, ayunar de gestos y palabras que hieren a los demás. En definitiva, vivir este tiempo rezando para llegar. Interiormente renovados, a la celebración de la Pascua de Cristo”. 

Remarcó que en este sentido la Cuaresma no es un tiempo de sacrificio y penitencia, sino de experiencia mística y encuentro con Jesús: “No se trata de vaciarse, sino de encontrarnos con Dios y conocer su amor. La Cuaresma es un tiempo para escuchar la palabra de Dios, leer el evangelio y abrirnos a su mensaje”.

El Padre Andrés Tocalini nos invitó a la acción ayudando a los demás, especialmente a aquellos que están sufriendo. Trabajar por la paz y la unidad, trabajar por la salvación de las almas y hacer que la Pascua sea un tiempo de renovación y encuentro con Dios.

La Cuaresma es un tiempo para caminar juntos en la Fe, escuchar la palabra de Dios y ayudar a los demás. “Es un tiempo de gracia y conversión. Que podamos abrir nuestro corazón sabiendo que Jesús está vivo, está con nosotros, y podamos anunciarlo también a los demás”. 

Seguidamente, el Padre Gabriel Tomas impuso las Cenizas Bendecidas en la frente de los fieles presentes, cenizas hechas de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior. Con este gesto simbólico, al recibir la Señal de la Cruz con las cenizas comenzamos el camino de la conversión cuaresmal.
 

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