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SECRETARÍA DE PRENSA
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Acta firmada el 23/2/1820 – puntos principales: Acuerdo de Paz y fin de la guerra. Establece libre navegación de los ríos interiores, sin tributar las rentas aduaneras a la provincia de Buenos Aires. Es otra gran conquista para las provincias. Se declara una amnistía para los prisioneros de guerra.

200 años de la firma del Tratado del Pilar. Reflexiones.

Las dos primeras décadas del siglo XIX no fueron apacibles en el Plata. Los movimientos y crisis que se desarrollaron en ellas eran preludio de que los tiempos venideros serían agitados. En la primera mitad de ese siglo definimos a nuestro país. Esos decenios  fueron testigo de los proyectos políticos y personales de los distintos actores. Tiempos de encuentros y desencuentros. Tiempos de proyectos comunes y antagónicos que anunciaban la Argentina futura. 

La firma del Tratado del Pilar no fue distinta a la descripción que precede. Suscripto en el escenario geográfico en el que en una parte hoy se asienta el Campus “Nuestra Señora del Pilar” de la Universidad del Salvador.  Entiendo que dejó trunco el plan belgraniano y sanmartiniano. Expresó la llegada de los tiempos  de desencuentro, los cuales no serían breves por el contrario bañarían gran parte de la centuria decimonónica con la sangre de compatriotas en luchas civiles. Las últimas palabras de Manuel Belgrano en su lecho de muerte sintetizan las angustias y preocupaciones de ese tiempo.

La década de 1810 que nos muestra un flamante 25 de mayo, con gobierno propio, también muestra la provisionalidad constitucional e institucional. Invito al lector, de este breve texto, a realizar un recuento mental de cuantos modelos gubernativos desarrollamos en esos años, vale recordar la Junta, el Triunvirato y el Directorio. Los invito a realizar un ejercicio similar sobre los documentos constitucionales sucesivamente vigentes en ese tiempo, me refiero a los reglamentos y estatutos provisorios. Insisto en un último recuento sobre los personajes que fueron ocupando los distintos gobiernos en esa década, y en la siguiente en este último caso me refiero a los gobernadores de la Provincia de Buenos Aires. 

No fue sencillo construir un país independiente sobre el andamiaje político, económico y social que dejó el tiempo hispánico. Muchos serán los desafíos a sortear. Muchos de ellos son aún hoy condicionamientos para nuestro desarrollo.

Poco tiempo antes de la firma del Tratado del Pilar fracasaba la Constitución de 1819, uno de nuestros primeros intentos de organización nacional, por no lograr adecuados equilibrios entre Buenos Aires y el resto de las provincias, entre autocracia y república. Ello llevará a la batalla de Cepeda, al fin del Directorio y de la Constitución de 1819. En adelante el proyecto de país será más pequeño que el buscado por Belgrano y San Martín.

El Tratado del Pilar fue firmado el 23 de febrero de 1820, consecuencia de la batalla de Cepeda donde los caudillos del litoral vencen a las tropas porteñas, por Manuel de Sarratea  gobernador provisorio de la provincia de Buenos Aires, Estanislao López y Francisco Ramírez, los dos últimos representantes de la Liga Federal y gobernadores de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos respectivamente.  Sarratea se convirtió luego de Cepeda en el primer gobernador de Buenos Aires aunque su mandato fue efímero.  

El pacto proclamó la unidad nacional y el sistema federal. Buenos Aires se reconoció como igual a las demás provincias. Convocaba, en el plazo de 60 días, a una reunión de representantes de las tres provincias en el convento de San Lorenzo, para convenir la reunión de un congreso que permitiese reorganizar el gobierno central. Establecía el fin de la guerra y el retiro de las tropas de Santa Fe y Entre Ríos a sus respectivas provincias. Buenos Aires se comprometía a ayudar a las provincias de Santa Fe y Entre Ríos en caso de ser atacadas por los luso-brasileños. Los ríos Uruguay y Paraná se declaraban navegables para las provincias amigas. Concedía una amplia amnistía a los desterrados y perseguidos políticos. Determinaba el enjuiciamiento de los responsables de la administración anterior “por la repetición de crímenes con que se comprometía la libertad de la Nación”. Disponía la comunicación del tratado a José Artigas para que en su caso el caudillo oriental reincorporase a la Banda Oriental a la provincias federadas. 

El pacto tuvo su fase secreta por la cual Buenos Aires proveería a Santa Fe y Entre Ríos auxilios y armas. López y Ramírez no acceden a imponer a Buenos Aires declarar la  guerra a los luso-brasileños para liberar a la Banda Oriental desconociendo la autoridad de Artigas quien resultó derrotado en la batalla de Tacuarembó por los luso-brasileños, entendiendo que era más imperativo organizar a las provincias y abandonar de momento la guerra contra los luso-brasileños que les imponía la estrecha alianza con Artigas. 

López y Ramírez, finalmente, debieron aliarse a los porteños, aunque fuesen declarados enemigos de Artigas, para detener el avance luso-brasileño sobre la Mesopotamia. La estrategia salvo al litoral pero alejo al caudillo oriental que entendió la alianza con Buenos Aires como una traición, quien finalmente fue al exilio luego de enfrentar a Ramírez. 


Dr. Juan Carlos Frontera
Director de Posgrados de la Facultad de Ciencias Jurídicas



 

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