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SECRETARÍA DE PRENSA
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La Fe en el aula: el Padre Andrés Tocalini, un párroco con corazón de educador

En la adolescencia, sobre a todo a través de diversas actividades de servicio a los pobres, el Padre Andrés Tocalini comenzó a percibir el llamado a dedicar su vida a la misión, con sueños y proyectos. “Y la verdad es que no los perdí con mi vocación, pero quedaron incluidos en la vocación religiosa y sacerdotal”.  Al terminar el secundario ingresó en la Congregación Marianista, que conocía desde niño por su Colegio en la ciudad de Junín. “Después de un año en Buenos Aires y dos de Noviciado en Santiago de Chile, hice mis primeros votos como religioso marianista”.  Luego, de regreso en Buenos Aires mientras seguía su formación religiosa, y comenzaba sus primeras experiencias como educador, se formó también como Psicólogo en nuestra querida Universidad del Salvador (USAL). “Después de un tiempo de misión en Río Negro, terminé mis estudios teológicos en Roma, Italia, y fuí ordenado Sacerdote. Desde hace 13 años soy párroco en la Parroquia Santuario “Nuestra Señora de Fátima” de Villa Soldati”.

En todas las situaciones y contextos ha vivido y encontrado la posibilidad de vivir plenamente su ministerio, que además siempre ha estado integrado a una misión más amplia en el mundo educativo, de promoción humana y social, de acompañamiento  y crecimiento humano y espiritual. El Padre Andrés Tocalini señaló: “Un momento significativo fue la pandemia; la realidad fue tan fuerte en las necesidades de la gente de Villa Soldati, donde vivo, la necesidad psicológica y espiritual, el acompañamiento a las familias que perdían sus seres queridos.  Estar entre ollas populares, comedores, en la puerta del cementerio, escuchar a tantos que estaban desesperados, implicó una fuerte decisión de estar presente allí,  donde la mayoría de la gente tenía que estar encerrada. Fue muy fuerte. El sostén fue la Fe, y la presencia de María que me cuidó de manera especial en ese tiempo”.

Antes de ser Sacerdote, siendo Hermano Marista, en General Roca , Provincia de Río Negro, donde tienen una Parroquia, comenzó a trabajar con niños y adolescentes en situación de calle, una experiencia que marcó mucho su vida, “Salíamos a la calle en pleno invierno patagónico, luego pudimos abrir un refugio y una panadería para que los más grandes pudieran trabajar”.  Si bien él era el referente, tenía bastante cercanía en edad a los chicos, “y fue como que crecimos juntos”.  Agregó: “Algunos terminaron mal, pero la mayoría pudo construir un proyecto de vida con esperanza.  Hoy son hombres, tengo contactos con muchos por las redes sociales. Hoy, cuando me encuentro con realidades similares, no puedo dejar de pensar que es posible, que siempre hay una esperanza cuando se ve en el otro un ser humano y no solamente un chico que castigar y enderezar”.

El aspecto de su vocación sacerdotal que más siente el Padre Andrés Tocalini se fortalece al trabajar en un ámbito universitario, es la presencia sencilla cotidiana en las Facultades donde se encuentra y en la relación personalizada. “Por eso, para mí que soy educador desde el inicio de mi vocación, mi presencia sacerdotal está en las actividades religiosas, pero también como docente de diferentes materias.  Así, el conocimiento personal de los alumnos, la cercanía, el verlos en los pasillos o los lugares comunes, hace que uno pueda también abrir la puerta a una verdadera evangelización, y acompañar esos procesos de crecimiento en la Fe”.

En base a cómo describiría su misión dentro de la comunidad de la Universidad del Salvador (USAL) y cómo equilibra su vida espiritual con las responsabilidades pastorales señaló: “Como decía, es una presencia que integra mi ministerio sacerdotal con mi tarea docente, y que integra también dos mundos aparentemente tan lejanos: la Universidad, el barrio popular y la villa donde vivo.  El equilibrio está en la oración, en la celebración de la Eucaristía, en el silencio contemplativo, en la mañana al levantarme o en la noche antes de acostarme, o en algunos mediodías en la Universidad, en la soledad de alguna Capilla u Oratorio”.  

Los desafíos espirituales que hoy percibe el Padre Andres Tocalini en los jóvenes universitarios es una “apertura a lo espiritual”, aunque no siempre sea religiosa.  “Si bien hay jóvenes que vienen de colegios católicos, también hay jóvenes que vienen con un compromiso de fe y no tienen miedo en explicitar.  Hay jóvenes que no tienen ninguna referencia personal de experiencia religiosa o espiritual, pero escuchan, preguntan, no llegan a comprender del todo, pero están abiertos. Desde mi visión veo que la indiferencia se desdibuja cuando uno abre puertas al misterio de la Fe.  Claro que he intentado llevar el mensaje a sus realidades”.  Para el Padre Tocalini hay diversas experiencias de los jóvenes en relación a la fe, y eso es una riqueza. Por eso cree en las oportunidades en las que ellos mismos pueden compartir su relación con la Fe, abren así la posibilidad de generar por lo menos, la pregunta por la Fe.  “De alguna manera hoy hay una búsqueda de lo espiritual en los jóvenes, es una oportunidad para ofrecerles experiencias en las que puedan acercarse a la fe, o sea al encuentro personal, único  e intransferible con Jesucristo”.

Para el Padre Tocalini la presencia de la Iglesia en el ámbito académico aporta su experiencia de siglos en la formación humana, espiritual, profesional y científica. “No se trata de imponer mandamientos ni pensamientos inflexibles se trata, como Jesús, de hacer de su presencia, una realidad significativa.  El Maestro es Camino, Verdad y Vida”. Agregó que la Iglesia en el ámbito académico está llamada a ponerse en caminos de diálogo y discernimiento en la diversidad, en la búsqueda y proclamación de la Verdad y en la promoción de la Vida, en todas sus dimensiones y consecuencias.

Lo que más lo conmueve de celebrar Misa en las Capillas de la Universidad del Salvador es que pudiendo ser muchos o pocos, en todas esas ocasiones Jesús se hace presente en su Palabra y en la Eucaristía.  “Siento que en cada Misa en las Capillas de la Universidad cuidamos ese fueguito sagrado que dio origen a nuestra Casa de Estudios y que puede seguir sosteniéndose en el tiempo”.

Señaló: “La Iglesia puede aportar su experiencia y reflexión bimilenaria. En los últimos dos siglos la profundización explícita y a partir de realidades de injusticia social han llevado al desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia que muchos desconocen. Cuando la Iglesia habla sobre las realidades sociales no se identifica con una posición política particular, sino que explicita los valores del Evangelio que deben iluminar y ayudar a construir una sociedad más justa.  El Papa Francisco nos ha ayudado mucho con sus Encíclicas Laudato Si y Fratelli Tutti que no son meras proclamas teóricas sino síntesis de un discernimiento que intenta presentar para nuestra realidad actual el mensaje del Evangelio.  La Carta Dilexi Te del Papa León XIV es sin duda un llamado muy importante a la construcción de una sociedad más justa.  La Universidad, y específicamente nuestra Universidad, si quiere ser fiel a su identidad ignaciana, no puede dejar de plantearse estos temas, estudiarlos, y formar hombres y mujeres que sean constructores de la justicia y de la paz, desde su alta cualificación profesional, pero sobre todo desde su testimonio personal de vida.  

Me llama la atención cómo "el mundo es chico": aparecen alumnos que bauticé, a quienes les di la comunión, o cuyos padres me conocen porque compartimos algún momento en el ámbito religioso, psicológico o educativo. Eso genera una cercanía no solo con ese alumno, sino también con su grupo más cercano.

Siempre hay alumnos que se quedan al final para hacer alguna pregunta sobre alguna formalidad académica y terminamos conversando un problema personal o familiar. Vienen luego a conversar, a participar de la Misa. Durante el año tengo encuentros con docentes y alumnos de espiritualidad, es una ocasión privilegiada porque luego se abre la posibilidad a seguir acompañando durante el año".

Sobre qué mensaje le gustaría transmitir a la comunidad de la Universidad del Salvador, señaló que en los últimos años ha reflexionado sobre su identidad y misión, actualizando la Carta de Principios y preparándose para celebrar este año el 70 aniversario de fundación.  “Hoy se respira y se explicita mucho más la identidad de la Universidad que cuando yo cursé la Licenciatura en Psicología, hace un poco más de 30 años. Se ha caminado mucho en este sentido.  Pero hay que poner manos a la obra y concretar en proyectos y acciones los ideales que tenemos bastante claros.  En esto creo que está el mayor desafío”. 
 



Por Mgtr. Mariana Bonelli, de la Secretaría de Prensa de la Universidad del Salvador.


 

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