“Errar es más Umano, hoy más que nunca”: Hernán Fratto, recuperar la autenticidad en la comunicación
La Universidad del Salvador (USAL) recibió, el pasado jueves 9 de abril, al periodista y especialista en comunicación Hernán Fratto, quien brindó la charla titulada “Errar es más Umano, hoy más que nunca” ante estudiantes y graduados, en un encuentro centrado en la autenticidad, el error y los desafíos actuales del ejercicio profesional.
Desde el inicio, Fratto explicó que había pensado estructurar su charla con ayuda de
herramientas de inteligencia artificial. Incluso llegó a imaginar el resultado: una exposición ordenada, clara y “casi perfecta”. Sin embargo, decidió no hacerlo. “No iba a ser yo”, señaló. Esa renuncia marcó el tono de todo el encuentro: eligió hablar desde su experiencia real, con sus aciertos y, sobre todo, con sus errores.
Ese planteo se vio reforzado por una referencia directa al cambio de paradigma en las redes sociales. Fratto citó al actual Director de Instagram, Adam Mosseri, quien recientemente afirmó que “la vieja estética del feed impecable está perdiendo valor”. Según explicó, Mosseri sostiene que comienza a imponerse una visualidad más cruda, menos producida y más evidentemente humana: fotos borrosas, encuadres inestables, momentos poco favorecedores. Lejos de ser descartadas, esas imágenes funcionan hoy como “prueba de autenticidad”.
A partir de esa idea, Fratto conectó el presente digital con una dimensión histórica y artística. Introdujo entonces una obra del pintor barroco Bartolomé Esteban Murillo: La Asunción de la Virgen. Describió la pintura en detalle: el rostro de María, la disposición de las manos, la presencia de los ángeles y el fondo difuso que separa la figura principal del entorno, un recurso que comparó con el desenfoque utilizado en la fotografía actual.
Pero el punto clave no fue la obra terminada, sino su proceso. Fratto explicó que, a través de estudios como radiografías, se descubrió que Murillo no llegó directamente a esa imagen final. Por el contrario, realizó múltiples modificaciones: cambió la posición de las manos, redibujó el rostro en varias oportunidades, agregó y quitó elementos —como la figura del Niño Dios— y generó distintas versiones antes de alcanzar el resultado definitivo. Según detalló, algunos especialistas identificaron hasta 18 intentos distintos en ciertas partes de la obra.
A partir de allí, trasladó ese concepto a su propia trayectoria. Relató con profundidad uno de los momentos más críticos de su carrera: un error al aire durante su trabajo en televisión en Argentina, que derivó en su desvinculación inmediata. Describió ese episodio como un quiebre total. Había dejado un lugar donde estaba creciendo profesionalmente para asumir un nuevo desafío, y ese error cambió todo.
Contó que, tras esa situación, atravesó meses sin trabajo en un contexto personal complejo, con una hija recién nacida. Sin embargo, decidió mantenerse dentro del campo de la comunicación, aun cuando eso implicara retroceder. Volvió a su antiguo medio, pero en un rol inferior: retomó tareas básicas de producción, incluso aquellas que había realizado muchos años antes.
Lejos de presentar ese regreso como un fracaso, lo interpretó como un “puente incidental”, concepto que utilizó a lo largo de toda la charla. Según explicó, los puentes incidentales son situaciones que no se pueden prever ni controlar, pero que terminan conectando etapas de la vida. Ese retroceso, con el tiempo, le permitió adquirir nuevas habilidades, trabajar en distintos idiomas y, finalmente, proyectarse hacia una carrera internacional.
En esa misma línea, compartió otro aprendizaje vinculado a los errores no forzados. Recordó que, en los inicios de plataformas como TikTok, decidió no involucrarse, mientras colegas suyos comenzaban a experimentar con ese formato. Con el paso del tiempo, vio cómo esas personas construyeron audiencias masivas y nuevas oportunidades profesionales. Reconoció entonces que no solo se equivoca quien actúa mal, sino también quien decide no adaptarse a los cambios.
Fratto profundizó además en la idea de que el recorrido profesional no puede planificarse de manera lineal. Retomó un concepto del empresario Steve Jobs, quien planteaba que “los puntos solo pueden conectarse mirando hacia atrás”. Es decir, no es posible anticipar el sentido de cada decisión en el momento en que se toma, pero sí comprenderlo con el paso del tiempo.
Durante el intercambio con los estudiantes, se abordaron también cuestiones específicas del ejercicio periodístico. Ante una pregunta que realizó la Secretaría de Prensa de la Universidad sobre las diferencias entre el periodismo en Estados Unidos y en Argentina, Fratto ofreció una respuesta detallada.
Explicó que en Estados Unidos el nivel de rigurosidad es mucho más alto, principalmente por las consecuencias legales que puede tener cualquier afirmación. Contó que, al cubrir un caso, no es posible calificar a una persona como “estafada” sin pruebas concretas y sin la versión de la otra parte. Esa exigencia lo obligó a revisar sus prácticas profesionales.
En contraste, señaló que el periodismo argentino se caracteriza por una mayor espontaneidad, especialmente en televisión. Describió el ritmo del vivo, la intervención constante de los productores y la construcción en tiempo real como rasgos distintivos. También destacó que en Estados Unidos los noticieros tienen tiempos estrictamente pautados, con escaso margen para la improvisación, mientras que en Argentina existe mayor flexibilidad.
Hacia el final, Fratto retomó los ejes principales y los transformó en definiciones claras. Planteó que no existe un camino perfecto, que siempre habrá una proporción de aspectos positivos y negativos —lo que definió como la regla del 80/20— y que forzar situaciones que no encajan con la propia identidad solo conduce a la frustración.
Como cierre, dejó una idea que sintetizó toda la charla: “En un mundo donde la perfección puede ser generada artificialmente, lo verdaderamente valioso es aquello que no puede replicarse”. Y eso, según afirmó, reside en la experiencia personal, en los errores y en la capacidad de sostener una voz propia.
“Errar es humano, hoy más que nunca”, concluyó, resignificando el error no como una falla, sino como el elemento que construye autenticidad y define el recorrido de cada profesional.
Por Jimena Rocío Lucero, estudiante de la Licenciatura en Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales, Educación y Comunicación de la Universidad del Salvador (USAL) en el marco de las prácticas educativas de capacitación.
- Inicie sesión para enviar comentarios
